Andrés Hurtado tiene 57 años, vive en Puebla de Soto, cerca de Murcia, y la pasada semana viajó a Sevilla con unos amigos por devoción. Quería ver el nuevo camarín de la Esperanza de Triana. “Soy muy, muy devoto”, contó después. “Hace unos años obró un milagro, me salvó una pierna. El médico dijo que había que amputarla. Ella la salvó”.