California y Alaska se han convertido en el campo de pruebas de una nueva generación de drones autónomos para la extinción de incendios forestales, una realidad que toca de cerca a España. Equipados con cámaras térmicas, sistemas de inteligencia artificial y capacidad para lanzar agua o retardante, estos aparatos aspiran a ganar tiempo frente a unos fuegos cada vez más frecuentes e intensos.Seguir leyendo....
California y Alaska se han convertido en el campo de pruebas de una nueva generación de drones autónomos para la extinción de incendios forestales, una realidad que toca de cerca a España. Equipados con cámaras térmicas, sistemas de inteligencia artificial y capacidad para lanzar agua o retardante, estos aparatos aspiran a ganar tiempo frente a unos fuegos cada vez más frecuentes e intensos.
La extinción de incendios forestales podría entrar en una nueva fase tecnológica: en California y Alaska, distintos equipos están poniendo a prueba drones autónomos capaces de detectar, localizar y atacar los fuegos en sus primeras fases, con la idea de ganar minutos decisivos antes de que una chispa se convierta en un gran incendio.
En Alaska, las pruebas finales del concurso XPRIZE Wildfire se desarrollaron durante dos semanas de junio de 2026 en Nenana, cerca de Fairbanks, con sistemas autónomos que debían identificar y sofocar igniciones sin intervención humana, según explica Ars Technica.
Incendios forestales cada vez más intensos y frecuentesEl contexto no podría ser más urgente, ya que el cambio climático, la sequía y la acumulación de vegetación seca están alimentando una “nueva normalidad” de incendios forestales más intensos y frecuentes en California, algo que también está sucediendo en España y en otras partes del mundo.
Los especialistas del Departamento de Silvicultura y Protección contra Incendios de California, también conocido como CAL FIRE, recuerdan que en 2024 el llamado Park Fire arrasó casi 430.000 acres y que otros grandes fuegos quemaron más de 123.000 acres en septiembre, un panorama que obliga a buscar herramientas más rápidas y flexibles que el despliegue tradicional.
Video: el dron Silvaguard de Dryad. Crédito: Dryad Networks / YouTube.
Drones autónomos como soluciónSeneca, una empresa californiana que desarrolla un sistema autónomo de respuesta rápida para incendios, parece haber hallado una posible solución. En su web explica que su primera plataforma, Argo-1, está diseñada como un sistema aéreo de supresión con inteligencia artificial, capaz de operar con un solo piloto que controla varias aeronaves, y de usar cámaras térmicas e imagen de video para verificar y sofocar focos activos.
La compañía asegura que sus drones pueden transportar varias decenas de litros de espuma de clase A y desplegarse desde ubicaciones remotas. Estos aparatos pueden cargarse con unos 45 litros de agua o retardante: la empresa prevé comercializarlos antes de fines de este año.
Atacar los incendios desde su inicioEsa combinación de autonomía, capacidad de carga y rapidez de salida busca precisamente atacar los incendios forestales en el momento más crítico: los primeros minutos, cuando todavía son pequeños y pueden controlarse antes de que el viento o la topografía conviertan la emergencia en una catástrofe.
En California, la utilidad de esta tecnología ya se está verificando sobre el terreno. CAL FIRE ha informado de operaciones con drones de infrarrojos durante la noche para localizar puntos calientes en el incendio Sandy, en Simi Valley, mientras los equipos terrestres subían de día a terreno escarpado para rematar la extinción.
En ese sentido, otro importante avance es el desarrollo de la constelación de satélites FireSat, diseñada para detectar incendios forestales desde el espacio aún más rápido y con ayuda de la IA.
Trabajo conjunto con brigadas humanasLa combinación de vuelo nocturno, visión térmica y ataque selectivo ilustra el tipo de apoyo que estas máquinas pueden ofrecer a las brigadas humanas.
Alaska, por su parte, sirve como laboratorio a gran escala. El XPRIZE Wildfire ha reunido allí sistemas autónomos diseñados para detectar, localizar, verificar y suprimir fuegos incipientes en un entorno realista y sin intervención humana.
La idea no es sustituir a los equipos humanos, sino ampliar su alcance en zonas remotas, con humo denso o visibilidad limitada, donde los medios convencionales tardan más en llegar.
Una primera línea de ataqueEstudios recientes sobre pruebas de campo con drones autónomos advierten, además, que su integración exigirá reglas claras de responsabilidad y coordinación con las cadenas de mando.
La promesa es ambiciosa, ya que implica reducir el tiempo entre el aviso y la respuesta, y cortar de raíz incendios forestales que hoy se expanden con demasiada rapidez.
Si estas pruebas confirman su eficacia, los drones autónomos podrían convertirse en una pieza clave de la extinción aérea del futuro, funcionando como una primera línea de ataque en situaciones donde cada minuto cuenta.
Fuente: Levante - EMV