Parte de los descendientes del último presidente del Gobierno durante la Segunda República, el grancanario Juan Negrín López, han decidido acogerse a la Ley de Memoria Democrática, conocida como la ley de nietos, que otorga la nacionalidad española a los sucesores de los que salieron al exilio o emigraron. La vuelta al país de origen por parte de la saga nacida en Gran Canaria tiene su contrapunto bien visible en la presidente de honor de la Fundación que lleva el nombre del político y catedrático, su nieta Carmen Negrín Fetter: por fidelidad a su abuelo y a uno de los Trece puntos con los que el republicano intentó negociar una paz con Franco. “El pueblo tiene que elegir, no se le puede imponer un modelo, como es ahora la monarquía”, subraya para hacer explícito su rechazo a no participar en la regulación diseñada por el Gobierno de Sánchez.
Parte de los descendientes del último presidente del Gobierno durante la Segunda República, el grancanario Juan Negrín López, han decidido acogerse a la Ley de Memoria Democrática, conocida como la ley de nietos, que otorga la nacionalidad española a los sucesores de los que salieron al exilio o emigraron. La vuelta al país de origen por parte de la saga nacida en Gran Canaria tiene su contrapunto bien visible en la presidente de honor de la Fundación que lleva el nombre del político y catedrático, su nieta Carmen Negrín Fetter: por fidelidad a su abuelo y a uno de los Trece puntos con los que el republicano intentó negociar una paz con Franco. “El pueblo tiene que elegir, no se le puede imponer un modelo, como es ahora la monarquía”, subraya para hacer explícito su rechazo a no participar en la regulación diseñada por el Gobierno de Sánchez.
Fue en París donde se exilió el presidente socialista tras la derrota de la Guerra Civil. Pero los Negrín se irradian a México y Estados Unidos (Nueva York y California) a través de sus vástagos Juan, Rómulo y Miguel Negrín Fidelman. Los hijos del segundo, aviador de la Segunda República, se quedan desde pequeños con su abuelo en la capital francesa como consecuencia de la enfermedad que sufre la madre. Son Juan y la propia Carmen. “Yo no he optado por el trámite de la ley de nietos, pero he animado a mis hijas a que se vinculen a España aprovechando la regularización”, afirma la responsable de que el archivo y la biblioteca de su abuelo se encuentren hoy día en un edificio de Las Palmas de Gran Canaria.
"Estamos volviendo a España poco a poco", asegura la presidenta de la Fundación del político y médico
“Claro que me gustaría votar en España. El asunto de la nacionalidad lo he pensado mil veces, es decir, hacerlo o no hacerlo. Pero ello siempre me lleva al compromiso político de mi abuelo, a su propuesta de que los españoles eligiesen su futuro y saliesen así de la tragedia bélica”. Con las mismas dudas se expresa sobre una petición para devolver, a título póstumo, la nacionalidad española a su abuelo, que la perdió en 1940 a través de una sentencia dictada por el Tribunal de Responsabilidades Políticas.

La familia Negrín con sus hijos Rómulo, Juan y Miguel, de izquierda a derecha, a finales de 1920. / Fundación Juan Negrín.
“De pequeña, siempre le preguntaba por qué no teníamos una casa en la Península o en Canarias, como ocurría con muchas personas que conocíamos del exilio y que pasaban temporadas en ella. Él siempre decía que habíamos perdido todo, que no teníamos nada. El reconocimiento por parte de Naciones Unidas del régimen de Franco fue un golpe muy fuerte para él. A partir de ese momento ya deja de hablar de lo que había dejado atrás, había perdido cualquier esperanza”.
El plazo formal para las solicitudes para acogerse a la conocida como ley de nietos cerró el 22 de octubre de 2025. El líder de la oposición Alberto Núñez Feijóo, del PP, ha arremetido esta semana contra la normativa. Un total de 2,45 millones de descendientes de españoles en varios países han pedido cita para solicitar la nacionalidad gracias a la ley aprobada en junio de 2022. El líder de los populares, con un discurso más suave que Vox, asegura que la medida es ingeniería electoral, interés de conseguir nuevos votantes . "La usan para fabricar votantes".
La saga de los Negrín nunca escapó de la conexión sentimental con España, ni tampoco con Gran Canaria, como quedaría en evidencia décadas después con la elección de la isla natal del médico y catedrático como sede para la conservación de su descomunal archivo. Pero tampoco la interrupción fue total en el plano oficial. Sin ir más lejos, el padre de Carmen, Rómulo, pudo llevar en la cartera el pasaporte español dado que el presidente mexicano Lázaro Cárdenas nunca reconoció el orden instaurado por Franco.
Lea y Yuria Orellana, bisnietas del estadista, mantienen contra viento y marea la conexión sentimental
Este hilo conductor con el país de origen, solo viable en el remanso de paz que era México para los exiliados, reaparece ahora con dos de sus nietas, las hijas de Carmen, bisnietas a su vez de Juan Negrín López. Lea y Yuria Orellana Negrín, de padre chileno, son dos miembros de la saga que han solicitado la nacionalidad española. Con parejas alemana y francesa, respectivamente, son "un caso claro de que los Negrín que nos tuvimos que ir volvemos poco a poco". También a nivel idiomático, dado que los hijos de la peticionarias (nietos de Carmen) mantienen el castellano por la vía chilena del abuelo.

Feli López de Dom Pablo y Juan Negrín con sus nietos Juan y Carmen Negrín Fetter, en Suiza. / Fundación Juan Negrín
El tirón español penetra también en otra de las ramas, concretamente a través del ingeniero Miguel Negrín Fidelman, el hijo menor del estadista republicano, con una descendiente que ha seguido un año de estudios en Sevilla. La alternativa de la ley de nietos también alcanza a las hijas de Juan Negrín Fetter, hermano de Carmen, etnólogo y chamán con relevantes estudios de la cultura huichol, un legado que sostiene una hija en la universidad californiana de Berkeley.
Carmen Negrín: "En el caso de estas nuevas generaciones, muy internacionales, no hay una inclinación por España que tenga que ver con la política. Yo hablaría de una transmisión familiar muy unida a la memoria, a un conocimiento que siempre ha estado presente, ya sea en Francia, EEUU o México, tres puntos nucleares de nuestra familia en la diáspora. Si hay que decir que ese sentimiento de pertenencia se ha consolidado con la creación de la Fundación".
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