Fórcola publica por primera vez en español una muestra de la obra del editor, traductor y crítico austriaco Franz Blei, lúcido mediador e intérprete de la literatura de su tiempo
El canon del modernismo. Franz Blei. Edición de Javier Jiménez. Prólogo de Robert Musil. Traducción de Richard Gross. Fórcola. Madrid, 2026. 280 páginas. 29,50 euros
Vienés formado en Suiza, Franz Blei fue uno de los secretos nombres de referencia de la cultura centroeuropea en el primer tercio del siglo XX, muy presente en las biografías y memorias de los protagonistas del periodo, una de esas figuras que lejos de los primeros planos proyectan su ascendiente entre bambalinas. Su vida errante lo llevó a residir en París, Múnich y Berlín, antes de exiliarse tras la llegada al poder de los nazis, primero en España –entre 1932 y 1936 residió en Cala Rajada, Mallorca, centro de una importante colonia de expatriados– y otros países europeos (Austria, Italia, Francia, Portugal) y finalmente en los Estados Unidos, donde murió en 1942, acompañado por su compatriota y amigo Hermann Broch. Como editor, traductor y crítico, Blei ejerció de mediador e intérprete de su tiempo, desde una posición excéntrica –al frente de revistas efímeras e independientes, algunas semiclandestinas– que no le impidió reconocer las corrientes de fondo en una época de profunda crisis. Fue el descubridor de autores mayores como Walser, Musil o Kafka, a quien conoció a través de Max Brod, e introdujo en el ámbito germánico a otros como Paul Claudel, Francis Jammes o André Gide, pero destacó también como ensayista y dramaturgo. Católico heterodoxo, gran aficionado a la literatura erótica –a ojos del reprimido Thomas Mann, habría pertenido al “tipo fáunico”– y reputado bibliófilo, Blei dejó una obra heterogénea y dispersa, formada por colaboraciones firmadas con distintos seudónimos, un puñado de libros poco convencionales –entre ellos un impagable Bestiarium (1920) donde describió a los “animales de la Alemania literaria”–, libretos de ópera y una autobiografía.
Al cuidado del editor de Fórcola, Javier Jiménez, El canon del modernismo es el primer libro de Blei traducido al español, pero no en España, pues el mismo editor informa de la reciente edición en catalán de un fragmento de la novela inacabada El caballo de Troya, titulado Ludwina, donde el autor se propuso retratar a la mencionada colonia de exiliados en Mallorca. Las veintidós piezas escogidas resumen bien los intereses de Blei, aunque sólo una parte de las “máscaras y retratos literarios” corresponde a autores susceptibles de ser adscritos al sintagma del título, donde modernismo equivaldría a Jugendstil y no o no tanto, como en el ámbito anglosajón, a primera vanguardia. Junto a la selección de escritores centroeuropeos del Novecientos, los Kafka, Musil, Rilke, Walser o Roth, figuran otros del XVIII (Madame du Deffand, Vivant Denon, Casanova, Sade) o el XIX (Baudelaire) y el fin-de-siècle (Wilde, Beardsley, d’Annunzio), además de contemporáneos de otras literaturas como Gide, Pirandello o Unamuno. El conjunto puede dar una idea de cierta arbitrariedad, pero son elecciones que ejemplifican las predilecciones de Blei y su modernidad un tanto paradójica, como la de otros pioneros del arte nuevo. Es una figura que se repite en otros ámbitos, la del esteta con algo de “viejo bohemio” que evolucionó del decadentismo a la vanguardia sin renunciar a sus gustos de siempre.
El ingenio, la levedad y una agudeza característica definen los retratos de Blei
A modo de prólogo, tras la introducción del editor, figura una semblanza de Musil, publicada en 1918, donde el autor de El hombre sin atributos apunta a la “insaciable sed de espíritu” de Blei como la causa de su “temperamento demasiado voluble”, en alusión a la diversidad de sus intereses y lo cambiante de sus juicios. Es un texto muy significativo, que elogia la inteligencia del amigo –“en una época de desorden crítico, ha desarrollado los más valiosos puntos de vista para un orden nuevo”– y aporta indicios de su mala fama, cuando se refiere de pasada a “los escándalos que se rumorean en torno a los pormenores de su persona”. El ingenio, la levedad y una agudeza característica, fruto de una sensibilidad que parece especialmente dotada para la ironía, definen unos retratos que demuestran el talento de Blei y la originalidad de sus impresiones, que a menudo no siguen los cauces esperables. Más que la construcción de un canon con lo que ello implica de sistema cerrado, lo que revelan estas piezas es una admirable libertad de criterio, una mirada que rehúye lo consabido para celebrar el terreno de la anomalía.
Entre los retratos, todos breves o muy breves, se cuelan figuras como Lenin –Blei trató a “aquel hombre de cara pálida y cetrina, un tanto hinchada, muy moscovita y de aspecto soñoliento”– o Isadora Duncan, que le sirven para hacer cuadros de época. Los apuntes dieciochescos revelan no sólo familiaridad con el siglo neoclásico, sino también afinidad con esa peculiar forma de refinamiento que discurre entre la francofilia, la galantería y el libertinaje. A Wilde, de quien no habla demasiado bien, lo recuerda en el año de su muerte, en el mismo café donde unos años antes alcanzó a ver a Verlaine. A propósito de Baudelaire, explica que el decadentismo ha sido malentendido como sinónimo de perversión, empezando por sus malos imitadores. Sin ser de los mejores, el retrato de Unamuno –“africano ardiente” como el teólogo Tertuliano, escritor apasionado y “nadaísta”– revela un conocimiento directo de su obra. Tampoco aprecia mucho a d’Annunzio, “escritor femenino con maneras varoniles”, del que ofrece un perfil poco halagüeño. Beardsley, en cambio, el gran ilustrador británico, es objeto de una semblanza extraordinaria, entre crítica y narrativa, que reconoce con justicia su genio. Muy juiciosamente separa al poeta Stefan George de su “mito blasfemo y arrogante”, aprovechado por los bárbaros nazis. Con Kafka, Musil o Walser juega en terreno propio, pero incluso al tratar de figuras ya entonces sacralizadas, como la de Rilke, Blei sostiene opiniones matizadas que dan fe de su disposición a ir por libre.
| # | Наименование новости | Тональность | Информативность | Дата публикации |
|---|---|---|---|---|
| 1 | Belleza, dolor, amor: venenos del mundo | 0 | 9.38 | 29-05-2026 |
| 2 | На Урале издали книгу со сказами и воспоминаниями Бажова шрифтом Брайля | 0 | 0 | 20-11-2018 |
| 3 | Poesía en prosa de Federico García Lorca | 0 | 6.5 | 12-06-2026 |
| 4 | Ovidio o el tiempo devorador | 0 | 6.12 | 31-07-2026 |
| 5 | Xuan Bello, la verdad de un escritor que ya es mito | 0 | 5 | 11-07-2026 |
| 6 | Editorial. Felicidades, Espana | 0 | 10 | 20-07-2026 |
| 7 | Borsszemnyi szív és elrohadt szervek: a Habsburgok legborzasztóbb boncolási jegyzőkönyve | 0 | 5 | 20-07-2026 |
| 8 | Мы — не русские, но с нами слог. О влиянии классиков на современных иностранных писателей | 0 | 0 | 07-06-2021 |
| 9 | El cronista de provincias: La visita papal al Congreso hace que España parezca un país serio de nuevo | 7 | 6 | 08-06-2026 |
| 10 | Camisa blanca de mi esperanza | 0 | 8.62 | 19-07-2026 |