Вход на сайт

Просмотр новости

Найдите то, что Вас интересует

La noche en que Nureyev bailó en Benidorm y trajo de cabeza a los promotores: pidió un mayordomo, un masajista y acabar la noche acompañado

Дата публикации: 04-08-2026 04:00:35

El 13 de agosto de 1990, Benidorm, la meca nacional del turismo kitsch, set de rodaje de glorias del cine español como Paco Martínez Soria, López Vázquez, Pedro Lazaga, el clan de los Ozores y cuna artística de Julio Iglesias, acogió un espectáculo singular —por inédito— y antagónico a los escenarios exquisitos por los que paseó su arte y su leyenda (el Teatro Kírov de San Petersburgo, la Royal Opera House de Londres o el parisino Palais Garnier). La ciudad turística por excelencia tuvo aquella noche el honor de acoger a Rudolf Nureyev, nacido en 1938 en un tren ruso en Irkutsk, antigua URSS, y muerto víctima de sida en 1993 en París, la ciudad en la que se exilió y donde deseó ser enterrado.

Основное содержимое страницы с новостью.

El 13 de agosto de 1990, Benidorm, la meca nacional del turismo kitsch, set de rodaje de glorias del cine español como Paco Martínez Soria, López Vázquez, Pedro Lazaga, el clan de los Ozores y cuna artística de Julio Iglesias, acogió un espectáculo singular —por inédito— y antagónico a los escenarios exquisitos por los que paseó su arte y su leyenda (el Teatro Kírov de San Petersburgo, la Royal Opera House de Londres o el parisino Palais Garnier). La ciudad turística por excelencia tuvo aquella noche el honor de acoger a Rudolf Nureyev, nacido en 1938 en un tren ruso en Irkutsk, antigua URSS, y muerto víctima de sida en 1993 en París, la ciudad en la que se exilió y donde deseó ser enterrado.

Fue el más grande bailarín de danza clásica de la historia, heredero natural de Vaslav Nijinski y Anna Pavlova, el hombre que formó con Margot Fontayn durante 15 años la pareja más legendaria de la danza y último gran paladín de la quinta de las Bellas Artes, con permiso de sus dos grandes sucesores en el Olimpo del ballet clásico, Mijaíl Baryshnikov y Julio Bocca.

Sea por la habilidad de los promotores o por un capricho del artista, el divino Rudolf recaló aquel verano en una ciudad poco acostumbrada a disfrutar de El lago de los cisnes y cuyas discotecas y hoteles pinchaban con vehemencia Ven, devórame otra vez, La culpa fue del cha chá, Ojalá que llueva café en el campo o el eurodance de Mystic Ritmo de la noche, convertidas en las canciones más escuchadas de aquel verano. El caso es que una promotora alemana, Show Concepts, le anunció días después de bailar en Mallorca para la noche del 13 de agosto en la sala de fiestas Benidorm Palace, que semanas antes había tenido sobre el escenario a una franquicia de Los Platters y al humorista Moncho Borrajo. En la misma sala donde acostumbraban a girar cada temporada Rocío Jurado, Isabel Pantoja o Martes y Trece, el más grande reunió a 800 personas —la totalidad del aforo— asombradas por la delicadeza de un artista que, lejos de sus mejores tiempos (tenía ya 52 años), todavía era capaz de maravillar al público con su famoso grand jeté (un salto a gran altura que daba la sensación de que Nureyev quedaba suspendido en el aire) en una selección de piezas que incluyeron Napoli pas de six, con música de Edvard Helsted, y la aplaudida Bella durmiente de Chaikovski. Enfadado porque durante los ensayos había en la sala gente no autorizada, posiblemente personal de la empresa, salió al escenario con 45 minutos de retraso. Entre el público, muchos de quienes acudieron por invitación más por curiosidad que por afición a la danza decidieron no esperar en la puerta y emplear la noche en otras actividades de ocio.

El triunfo más que asegurado del gran Nureyev en la ciudad de los rascacielos no evitó que trajera de cabeza a los promotores, a la sala de fiestas (fue la primera y última vez que bailó en un recinto con esa denominación) y a la discoteca que había preparado la fiesta posterior a la actuación del coreógrafo. En pleno agosto, y en una ciudad que en aquella época sufría a menudo las inconveniencias del overbooking con ocupaciones hoteleras superiores al 100%, Nureyev exigió para él y su equipo (los bailarines que le acompañaban y sus asistentes personales) una planta entera del hotel Don Pancho, entonces (y hoy) referente del lujo de una localidad levantada para el turismo de masas. La condición, incluida en el contrato, obligó al hotel a mover clientes a otros alojamientos.

Acostumbrados a exigencias más terrenales de artistas como Camilo Sesto o Rocío Durcal, los responsables de la sala de fiestas se encontraron con un contrato al que estaban poco habituados. Para que nada saliera al azar, las condiciones del bailarín estipulaban un ayudante personal (aparte de los propios) que hablara inglés y estuviera a su entera disposición y cuyas tareas también se establecían en el documento. Todo literal: servir el té, tener siempre preparadas toallas y pañuelos de papel, tanto en los laterales del escenario como en el camerino. En suma, un mayordomo. También pedía un masajista y un "buen médico". No un médico sin más, uno bueno, especificaba el contrato. Durante los ensayos y la actuación, el camerino del bailarín debía disponer de "diez limones que no estén tratados", un cuchillo, agua caliente "siempre", ocho tazas de té, refrescos de cola de una marca concreta, café, leche y azúcar. Tan lejos aún los años de la paridad y la igualdad de género, el contrato del divo incluía "una señora [sic] de camerinos que tenga plancha y tabla de planchar para el arreglo de los trajes". Así planchaba, que yo la vi.

Rudolf Nureyev durante una actuación en el Gran Teatro de Córdoba en 1989.

Rudolf Nureyev durante una actuación en el Gran Teatro de Córdoba en 1989. / RAFA ALCAIDE

A la discoteca

Corrido el telón y apagadas las luces, los responsables del Benidorm Palace comenzaron a relajarse cuando acabó la actuación y los promotores llevaron a Nureyev a celebrar el éxito a la discoteca Nabab, antes Pachá, enseña del refinamiento y la distinción en las noches de un enclave playero que ya comenzaba a destacar por la happy hour y la algarabía del turismo cervecero llegado de las islas británicas.

Y entonces comenzaron los quebraderos de cabeza para la discoteca. El propietario puso a todo el personal a disposición del divino, incluido un relaciones públicas que cada noche bailaba y se paseaba por Nabab pintado como una puerta y vestido de ángel drag, cuyas enormes y brillantes alas relucían como diamantes a la luz de los focos. Con más tiros que Cascorro, el ángel captó la atención de Nureyev y aceptó ejercer de intérprete del bailarín. Tocado de boina francesa como si fuera un jefe de la Resistencia, Nureyev aceptó hablar con los periodistas. Tres preguntas, avisó el ángel. Precedido por un supuesto plantón al rey Juan Carlos en Mallorca, la primera pregunta soliviantó al príncipe de la danza vestido de Jean Moulin. El ángel de la cara blanca traducía: "No di plantón al rey porque nunca hubo una cita. La culpa fue de los empresarios. Es una historia de mierda, no se puede hablar de ella". No hay más preguntas.

Entonces apareció Jerry, un joven holandés guapo, alto y atlético que trabajaba como ticketero en la calle captando público para la discoteca. Jerry debe de tener ahora la misma edad que Nureyev entonces. Echen cuentas. El bailarín le susurró algo al ángel y el ángel le tradujo al oído al propietario, y el propietario le habló al oído a Jerry, y Jerry miraba incrédulo al propietario y luego a Nureyev, y éste miraba a Jerry y Jerry de nuevo al propietario, y el propietario a los periodistas, y los periodistas a Nureyev, y Nureyev seguía mirando a Jerry y Jerry al propietario, a Nureyev, a los periodistas, al ángel, Jerry no podía dejar de mirar hacia cualquier parte, moviendo nervioso la cabeza de izquierda a derecha y haciendo aspavientos, no, no, no, negaba Jerry, que ya no hablaba al oído de nadie mientras dirigía su mirada nerviosa al propietario y luego a Nureyev y por último, otra vez al propietario. Que no.

Nureyev se puso en pie y dio la fiesta por acabada. El ángel de alas plateadas le acompañó a la salida de la discoteca, donde a la leyenda le esperaba un coche que puso rumbo al hotel. Así acabó una de tantas noches extrañas en una ciudad que lo mismo sirve de escenario a Paco Martínez Soria que al más grande mito de la danza clásica que haya pisado unas tablas. Aquella fue la última vez que el coreógrafo bailó en España. "Vives mientras bailas", dijo. Murió en París el 6 de enero de 1993.

Fuente: Información

Схожие новости

#Наименование новостиТональностьИнформативностьДата публикации
1Навсегда изменил балет и превратил танец в слова: почему Юрия Григоровича называют гением0019-05-2025
2Похороны Юрия Смирнова прошли на Троекуровском016.5416-07-2026
3В Театре Моссовета состоится вечер памяти Сергея Юрского0016-03-2025
4Умер советский и российский хореограф Юрий Григорович0019-05-2025
5Умер народный артист РСФСР Юрий Григорьев0003-07-2022
6Вечер к 100-летию со дня рождения Юрия Никулина пройдет в цирке на Цветном бульваре0017-12-2021
7A Ballerina’s 75-Year Career021.5124-07-2026
8Умер бывший солист балета и педагог Большого театра Владимир Никонов0025-08-2020
9Вечер памяти Юрия Никулина прошел в цирке в день 100-летия со дня рождения артиста0018-12-2021

Классификация: Культура. Схожих патентов: 0. Схожих новостей: 9. Тональность: 0. Информативность: 6.14. Источник: www.laopinioncoruna.es.