Luque es uno de los pueblos más icónicos de Córdoba. Desde la distancia su silueta ya habla y se explica. El castillo del Venceaire recortado sobre el cerro, las casas blancas abajo... Esta imagen, además, es la puerta de entrada a uno de los parajes naturales más impresionantes de la provincia. Luque es conocido como la 'puerta a la Subbética'. Y actúa como vigía desde su privilegiada atalaya, guardando históricamente las rutas y caminos que cruzaban a las faldas de la sierra.
Luque es uno de los pueblos más icónicos de Córdoba. Desde la distancia su silueta ya habla y se explica. El castillo del Venceaire recortado sobre el cerro, las casas blancas abajo... Esta imagen, además, es la puerta de entrada a uno de los parajes naturales más impresionantes de la provincia. Luque es conocido como la 'puerta a la Subbética'. Y actúa como vigía desde su privilegiada atalaya, guardando históricamente las rutas y caminos que cruzaban a las faldas de la sierra.
La etiqueta no es un eslogan vacío. A través de Luque se accede al Parque Natural de las Sierras Subbéticas. Su posición geográfica, en la transición entre la campiña y la sierra, la convierte en el umbral natural de la comarca.

El castillo de Luque. / Andalucia.org
El símbolo de Luque es su castillo, y su nombre popular lo dice casi todo. El Venceaire es una fortaleza inexpugnable de origen musulmán, un baluarte sobre un peñasco que es el principal monumento de Luque. Desde sus terrazas se divisan tres provincias, lo que explica por qué fue durante siglos una de las defensas más estratégicas de la frontera entre los reinos cristiano y nazarí.
Luque fue, de hecho, tierra de fronteras durante más de un siglo. Conquistada por Fernando III en 1240, volvió a manos musulmanas y no fue recuperada definitivamente hasta 1347.
En el año 909 se menciona Luque por primera vez de forma expresa por el historiador Ibn Hayyan. Su nombre árabe fue Lukk. Pero el poblamiento es anterior. El municipio conserva restos megalíticos y pinturas rupestres del neolítico y calcolítico.

Fotografía de archivo del castillo de Luque. / CÓRDOBA
El propio nombre del pueblo tiene raíces latinas. Los romanos llamaron a este lugar Lucus, lugar de los bosques sagrados. Pocas localidades cordobesas pueden presumir de una continuidad histórica tan larga.
Más allá de los monumentos, Luque ofrece acceso directo al senderismo y al cicloturismo. Desde la vieja estación de ferrocarril parten los senderos de la Vía Verde del Aceite y la ruta por los búnkeres de la Guerra Civil.

Castillo de Luque: guardián del aire / Córdoba.
Además, por supuesto, de permitir adentrarse en una comarca dominada por la sierra. Este paraje natural se extiende a lo largo y ancho de 31.568 hectáreas que abarcan también los municipios de Zuheros, Rute, Cabra, Priego, Iznájar, Doña Mencía y Carcabuey, formando un parque natural de gran riqueza biológica y geológica, con paisajes kársticos que incluyen lapiaces, dolinas y poljes.