La zona ya sufrió en 2019 el que hasta ahora era el mayor incendio de la Sierra Oeste, con una superficie quemada diez veces inferior a la que arde estos díasAyuso tacha de “brocha gorda” culpar del fuego a la emergencia climática y aviva el bulo de la limpieza de montes
“En el mismo verano de este 2019 hemos sufrido el peor incendio forestal de las últimas décadas, en las localidades de Almorox, Cadalso de los Vidrios, Cenicientos y Rozas de Puerto Real” escribía hace siete años el por entonces director de las Emergencias en Madrid, Carlos Novillo. El ahora consejero de Medio Ambiente hablaba del que hasta esa fecha era el mayor incendio sufrido en la Sierra Oeste de la región, que se llevó por delante 2.232 hectáreas de terreno, 1.259 de ellas, bosques, según la memoria de ASEM 112.
Como en este 2026, aquel 2019 el fuego se inició en Almorox (Toledo) a finales de junio y avanzó rápidamente hacia Madrid a través de un barranco, ayudado por el fuerte calor, la baja humedad y los vientos intensos. Pero en aquella ocasión la situación no se complicó con otros dos incendios cercanos -como ha sucedido ahora- y el fuego se pudo controlar en tres días, con la ayuda de la UME y sin lamentar heridos, aunque fueron desalojadas varias áreas urbanas en estas poblaciones.
Este fuego fue el más grande de los últimos años aunque no el único en la Sierra Oeste de la Comunidad de Madrid, donde casi cada año se han registrado llamaradas de diversa consideración. El siguiente tuvo lugar a principios de agosto de 2020 en Robledo de Chavela, donde ardieron 1.073 hectáreas de terreno forestal, sumando la superficie afectada de esta localidad junto a las de Fresnedilla y Zarzalejo, también afectadas. El fuego se inició a consecuencia de un accidente de moto en la M-512, cuyas curvas son muy frecuentadas por los motoristas durante los fines de semana y el verano.
El año 2021 la Sierra Oeste vio de cerca otro enorme incendio, pero esta vez se quedó en Ávila. Fue el de Navalacruz, al otro lado de las montañas y que en su día fue catalogado como el de mayor tamaño en Castilla y León con más de 22.000 hectáreas de extensión, cifra superada en 2025 y ahora con el de Burgohondo. Algo parecido sucedió al año siguiente, en 2022, con otro fuego en la localidad abulense de Cebreros, que se extendió también a El Hoyo y San Bartolomé de Pinares. Ardieron 4.263 hectáreas, de las que 3.102 eran arboladas.
La Sierra Oeste tuvo varios veranos de respiro, con un pequeño conato en Valdemaqueda en agosto del año 2024 y un nuevo susto en 2025 en Fresnedillas, que alcanzó Peralejo y Zarzalejo, aunque con solo 27 hectáreas afectadas. Ese mismo mes de agosto el Valle del Tiétar sufría un grave incendio con 1.780 hectáreas calcinadas por un fuego originado en San Bartolomé, a las que se sumaron 34 casas.
Las dimensiones de estos fuegos quedan pequeñas ante los grandes incendios de San Martín de Valdeiglesias (34.000 hectáreas afectadas de forma provisional) y el de Burgohondo, que han obligado a declarar la emergencia nacional para intentar su control.
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“En el mismo verano de este 2019 hemos sufrido el peor incendio forestal de las últimas décadas, en las localidades de Almorox, Cadalso de los Vidrios, Cenicientos y Rozas de Puerto Real” escribía hace siete años el por entonces director de las Emergencias en Madrid, Carlos Novillo. El ahora consejero de Medio Ambiente hablaba del que hasta esa fecha era el mayor incendio sufrido en la Sierra Oeste de la región, que se llevó por delante 2.232 hectáreas de terreno, 1.259 de ellas, bosques, según la memoria de ASEM 112.
Como en este 2026, aquel 2019 el fuego se inició en Almorox (Toledo) a finales de junio y avanzó rápidamente hacia Madrid a través de un barranco, ayudado por el fuerte calor, la baja humedad y los vientos intensos. Pero en aquella ocasión la situación no se complicó con otros dos incendios cercanos -como ha sucedido ahora- y el fuego se pudo controlar en tres días, con la ayuda de la UME y sin lamentar heridos, aunque fueron desalojadas varias áreas urbanas en estas poblaciones.
Este fuego fue el más grande de los últimos años aunque no el único en la Sierra Oeste de la Comunidad de Madrid, donde casi cada año se han registrado llamaradas de diversa consideración. El siguiente tuvo lugar a principios de agosto de 2020 en Robledo de Chavela, donde ardieron 1.073 hectáreas de terreno forestal, sumando la superficie afectada de esta localidad junto a las de Fresnedilla y Zarzalejo, también afectadas. El fuego se inició a consecuencia de un accidente de moto en la M-512, cuyas curvas son muy frecuentadas por los motoristas durante los fines de semana y el verano.
El año 2021 la Sierra Oeste vio de cerca otro enorme incendio, pero esta vez se quedó en Ávila. Fue el de Navalacruz, al otro lado de las montañas y que en su día fue catalogado como el de mayor tamaño en Castilla y León con más de 22.000 hectáreas de extensión, cifra superada en 2025 y ahora con el de Burgohondo. Algo parecido sucedió al año siguiente, en 2022, con otro fuego en la localidad abulense de Cebreros, que se extendió también a El Hoyo y San Bartolomé de Pinares. Ardieron 4.263 hectáreas, de las que 3.102 eran arboladas.
La Sierra Oeste tuvo varios veranos de respiro, con un pequeño conato en Valdemaqueda en agosto del año 2024 y un nuevo susto en 2025 en Fresnedillas, que alcanzó Peralejo y Zarzalejo, aunque con solo 27 hectáreas afectadas. Ese mismo mes de agosto el Valle del Tiétar sufría un grave incendio con 1.780 hectáreas calcinadas por un fuego originado en San Bartolomé, a las que se sumaron 34 casas.
Las dimensiones de estos fuegos quedan pequeñas ante los grandes incendios de San Martín de Valdeiglesias (34.000 hectáreas afectadas de forma provisional) y el de Burgohondo, que han obligado a declarar la emergencia nacional para intentar su control.