Invertirá más de 800.000 euros para garantizar la estanqueidad y resolver la impermeabilización de la característica plaza acristalada exterior del Pabellón de Francia
Un nuevo jardín para completar la rehabilitación integral del Monasterio de la Car
El patrimonio arquitectónico de la Isla de la Cartuja se prepara para una de sus intervenciones más necesarias: la rehabilitación de las cubiertas y el pavimento exterior del Pabellón de Francia, una edificación emblemática de la Expo 92 situada en la confluencia del Camino de los Descubrimientos con las calles Isaac Newton y Hermanos D’Eluyar. Se trata de un proyecto promovido por la Empresa Pública de Gestión de Activos S.A. (EPGASA), con el objetivo de frenar el avanzado deterioro de la envolvente del edificio que cuenta con un presupuesto de 868.954, 35 euros.
El Pabellón de Francia de la Expo 92.
/ Ismael Rubio
El origen de esta intervención se encuentra en el preocupante estado de conservación que presenta el edificio original. Para obtener un diagnóstico preciso sin comprometer la integridad de las chapas grecadas, la propiedad encargó una inspección visual mediante el vuelo de un dron. Las imágenes de alta resolución capturadas desde el aire revelaron una realidad crítica: la lámina de PVC que garantiza la estanqueidad del pabellón se encuentra rota, desgarrada o suelta en numerosos puntos estratégicos del perímetro.
El paso del tiempo, sumado a la incidencia directa y prolongada de los rayos UV, ha provocado la cristalización de la lámina original, haciendo que pierda por completo sus propiedades elásticas. Actualmente, el material se describe como rígido y quebradizo, lo que ha facilitado la aparición de filtraciones de agua hacia el interior durante los periodos de lluvia. Estas filtraciones han afectado de manera directa al revestimiento del "falso techo" compuesto por casetones de poliéster que cubren la plaza acristalada, degradando la estética y funcionalidad de esta zona.
Detalles técnicos de la reforma: casi 10.000 metros cuadrados de actuación
El Pabellón de Francia de la Expo 92.
/ Ismael Rubio
La envergadura del proyecto, firmado por el arquitecto Ignacio Morales Hevia, se refleja en su cuadro de superficies. La intervención abarca un total de 9.884,58 metros cuadrados, distribuidos entre los 2.585,72 m² de la cubierta principal y los 7.298,86 m² destinados a la urbanización y pavimentos exteriores.
En la zona superior, la actuación consistirá en la sustitución integral de la lámina de PVC azul de 1,50 mm de espesor. La estructura actual, contrastada mediante la ejecución de catas técnicas, responde a un sistema "deck" sobre chapa trapezoidal de acero galvanizado, con un aislamiento de lana de roca de 100 mm. El nuevo diseño respetará la configuración estructural, pero implementará soluciones modernas para resolver los encuentros críticos, como los tubos pasantes de anclaje de los sistemas de seguridad.
Por otro lado, la rehabilitación de la urbanización se centrará en resolver la impermeabilización de la plaza acristalada que cubre el sótano del edificio. Tras haber realizado pruebas previas con éxito en una zona limitada, el proyecto extenderá esta solución al resto de la plaza, incorporando un nuevo pavimento que permita el registro futuro de la impermeabilización y reordenando las zonas de aparcamiento de vehículos.
Las actuaciones principales son las siguientes:
El Pabellón de Francia de la Expo 92.
/ Ismael Rubio
Uno de los puntos más innovadores de este proyecto es la corrección de una carencia de seguridad de origen. El diseño inicial del pabellón no preveía ningún tipo de acceso seguro ni líneas de vida para realizar labores de mantenimiento. Con la actual reforma, se instalarán postes de anclaje cada 17 metros, los cuales deberán ir embridados directamente a la estructura portante del edificio para garantizar su resistencia.
El Pabellón de Francia de la Expo 92.
/ Ismael Rubio
Estos postes sostendrán una línea de vida con capacidad para tres personas por tramo, permitiendo un tránsito seguro por toda la superficie. Aunque estas líneas se utilizarán inicialmente para las obras de desmontaje de la lámina vieja e instalación de la nueva, su carácter será definitivo, permaneciendo en el edificio para facilitar futuras labores de mantenimiento bajo una certificación y revisión anual obligatoria. El proyecto subraya que cualquier operario que acceda a la cubierta deberá contar con la formación acreditada y preceptiva para trabajos en altura.
Respeto a la normativa y al entorno urbanoA pesar de la magnitud de los trabajos, el proyecto se ha redactado bajo la premisa de no alterar los parámetros urbanísticos vigentes. Al tratarse de una reforma que incide exclusivamente sobre el mantenimiento de elementos superficiales, no se verá afectada la edificabilidad ni la configuración volumétrica del inmueble. El edificio, clasificado bajo uso Dotacional Cultural (compatible con oficinas y talleres), mantendrá su estatus como referente arquitectónico en la ciudad.
El Pabellón de Francia de la Expo 92.
/ Ismael Rubio
El proyecto no solo busca reparar daños superficiales, sino dotar al Pabellón de Francia de las instalaciones más modernas de agua, energía y comunicaciones, asegurando que siga cumpliendo con los parámetros de calidad e higiene más exigentes para un edificio de uso público. Sevilla se asegura de que uno de los iconos más representativos de la Isla de la Cartuja recupere su esplendor y seguridad para las próximas décadas.