Los trabajadores que adelantan su jubilación se ven penalizados por una serie de coeficientes reductores que pueden variar entre el 2,8% y el 21% según los criterios de la Seguridad Social. De esta forma, aquellas personas que se retiren a los 63 años, teniendo que hacerlo a los 65 y habiendo cotizado menos de 38 años, se enfrentan a la penalización máxima del 21% y la pensión se vería gravemente afectada.