Cuando fallece un ser querido, además del dolor y el tiempo de duelo e incertidumbre emocional, también aparecen una serie de trámites y responsabilidades legales. Los herederos deben decidir si aceptan o renuncian a la herencia recibida. Este proceso está sujeto al pago del Impuesto de Sucesiones, un tributo que grava el incremento patrimonial que obtiene una persona al recibir bienes, dinero o derechos mediante herencia u otros títulos sucesorios.