En medio de una crisis diplomática, de seguridad y humanitaria, sin precedentes por su magnitud y con una Europa que mira perpleja a España, el presidente Pedro Sánchez ha reconocido en una declaración desde la ciudad autónoma de Ceuta que estamos ante una violación de la integridad territorial de España.Junto a la explicación de una serie de causas que han llevado a esta situación, entre las que ha insistido en el papel de las mafias de tráfico de personas, Sánchez ha subrayado las medidas que el Gobierno ha tomado en orden a actuar en lo urgente sin olvidar lo importante. También ha recordado las bases de una política migratoria, que tiene como ejes la protección de las fronteras, cooperar en la lucha contra las mafias, políticas de integración y cooperación con los países de origen y de tránsito.Son muchas las preguntas que siguen sin tener respuesta después de una intervención de Pedro Sánchez que ha obviado algunas causas y que ha concluido con una soflama electoral. Significativo el silencio sobre la responsabilidad de Marruecos. Con nula autocrítica, el presidente ha pasado por alto el efecto de la improvisación permanente de las últimas horas, que ha facilitado la avalancha humana. La ausencia de la responsabilidad debida ante una situación que requería activar medidas extraordinarias mucho antes, demuestra a las claras que esta situación se le ha ido de las manos a un Gobierno en parálisis permanente.
En medio de una crisis diplomática, de seguridad y humanitaria, sin precedentes por su magnitud y con una Europa que mira perpleja a España, el presidente Pedro Sánchez ha reconocido en una declaración desde la ciudad autónoma de Ceuta que estamos ante una violación de la integridad territorial de España.
Junto a la explicación de una serie de causas que han llevado a esta situación, entre las que ha insistido en el papel de las mafias de tráfico de personas, Sánchez ha subrayado las medidas que el Gobierno ha tomado en orden a actuar en lo urgente sin olvidar lo importante. También ha recordado las bases de una política migratoria, que tiene como ejes la protección de las fronteras, cooperar en la lucha contra las mafias, políticas de integración y cooperación con los países de origen y de tránsito.
Son muchas las preguntas que siguen sin tener respuesta después de una intervención de Pedro Sánchez que ha obviado algunas causas y que ha concluido con una soflama electoral. Significativo el silencio sobre la responsabilidad de Marruecos. Con nula autocrítica, el presidente ha pasado por alto el efecto de la improvisación permanente de las últimas horas, que ha facilitado la avalancha humana. La ausencia de la responsabilidad debida ante una situación que requería activar medidas extraordinarias mucho antes, demuestra a las claras que esta situación se le ha ido de las manos a un Gobierno en parálisis permanente.