Las sucesivas olas de calor vacían las terrazas al mediodía y los nuevos hábitos de los turistas disparan las ventas en los supermercados.Más información: Los restaurantes echan en cara a los hoteles el aumento de precios este verano en Alicante: "No han apretado el cinturón"
La llegada de la desestacionalización a la ciudad de Alicante está acelerando el cambio de los sectores relacionados con el turismo. Y no para bien en ciertos casos. La presidenta de la Asociación de Restaurantes de Alicante (ARA), Gabriela Córdoba, califica el pasado mes de julio como un periodo crítico. Según razona, las expectativas no se han cumplido debido a una combinación de temperaturas extremas y un cambio estructural en el comportamiento del visitante.
“Julio ha sido un mes negro para la hostelería. Todos estábamos preparados para afrontar un mes potente de trabajo y muchos restaurantes de la asociación se han sorprendido negativamente”, afirma con rotundidad Córdoba. La situación es especialmente visible en las calles durante las horas centrales del día, cuando el calor se vuelve "insufrible" para residentes y turistas.
El impacto meteorológico ha transformado el paisaje urbano de Alicante, tradicionalmente lleno de vida en sus veladores. “No hay nadie que tenga el valor de sentarse en una terraza a las dos o las tres de la tarde a comer. Es una situación que cada año va evolucionando a peor”, explica la presidenta de ARA, quien señala que la humedad hace que la sensación térmica sea casi inasumible.
Incluso el perfil del turista extranjero, tradicionalmente más resistente al sol, está cambiando sus preferencias por necesidad. “Los extranjeros siempre preferían fuera, pero ahora cada vez nos demandan más estar en sala con el aire acondicionado. Ya nos piden comer dentro cuando antes nadie quería”, revela Córdoba sobre la evolución de la demanda en su propio negocio.
Esta falta de afluencia al mediodía ha llevado a muchos empresarios a tomar medidas drásticas para salvar la rentabilidad de sus negocios. “Yo misma estoy cerrando muchos días al mediodía porque apenas tenemos clientes. Ante la situación de abrir para no atender a nadie, es mejor no hacerlo”, confiesa la hostelera, vinculando también esta decisión a la dificultad para mantener equipos de trabajo completos.
Para Córdoba, el hecho de que las ciudades parezcan "un desierto" al mediodía tiene un impacto directo en la economía local y en la propia imagen turística. “Si pasas por la ciudad y no ves a nadie en la calle, te incita más a irte a casa o a meterte en un sitio cerrado”, reflexiona sobre la pérdida de dinamismo en los espacios públicos.
Otro factor determinante en este "julio negro" es el cambio en los hábitos de consumo de quienes visitan la ciudad, cada vez más alojados en viviendas vacacionales. “Cada vez hay más supermercados exprés en todas las calles de Alicante y están siempre llenos de extranjeros que compran para comer en sus casas”, señala Córdoba, quien observa cómo el gasto en restauración se resiente.
A eso añade que el cliente que sí decide acudir a un restaurante ha ajustado notablemente su presupuesto. “El ticket medio se está notando mucho. Antes pedían entrante, plato y postre con dos botellas de vino; ahora son platos para compartir, dos refrescos y un agua”, detalla la presidenta de la asociación.
Ante esta coyuntura, el sector ha tenido que reaccionar ofreciendo fórmulas comerciales que antes eran inusuales en plena temporada estival. “Nunca en verano la restauración había tenido menú a mediodía, y este año muchos ya los ofrecen a precios muy ajustados para animar a la gente a salir”, explica, subrayando que los restauradores están reduciendo sus márgenes de beneficio para no repercutir todas las subidas de costes al cliente.
A pesar del balance negativo de julio, la hostelería alicantina confía en que la temporada se alargue hacia los meses de otoño, en lo que parece ser el fin de la estacionalidad tradicional. “El dicho de 'hacer el agosto' ya no va a ser real. Septiembre y octubre son ahora meses punteros, con temperaturas más agradables que permiten disfrutar de las terrazas”, concluye Córdoba.