Las altas temperaturas, la pérdida de líquidos y las bajadas de tensión hacen que el verano sea una época en la que aumentan las consultas relacionadas con mareos, sensación de inestabilidad, vértigo y problemas de equilibrio. Aunque en la mayoría de los casos estos episodios tienen un origen benigno y transitorio, desde el Hospital Universitario Los Madroños advierten de que algunos pueden ser también una señal de una alteración neurológica o vestibular que requiere valoración médica.
Las altas temperaturas, la pérdida de líquidos y las bajadas de tensión hacen que el verano sea una época en la que aumentan las consultas relacionadas con mareos, sensación de inestabilidad, vértigo y problemas de equilibrio. Aunque en la mayoría de los casos estos episodios tienen un origen benigno y transitorio, desde el Hospital Universitario Los Madroños advierten de que algunos pueden ser también una señal de una alteración neurológica o vestibular que requiere valoración médica.
El calor favorece la pérdida de líquidos y sales minerales a través de la sudoración. Cuando la hidratación no es suficiente, puede disminuir el volumen sanguíneo y producirse una reducción de la presión arterial, lo que puede dificultar que llegue suficiente flujo sanguíneo al cerebro. El resultado puede ser la aparición de mareo, debilidad, visión borrosa, cansancio o incluso desmayos.
Estos síntomas pueden aparecer especialmente al levantarse de forma brusca o después de permanecer durante un periodo prolongado expuesto al calor. “En verano es frecuente que aparezcan mareos asociados a la deshidratación o a episodios de hipotensión. En la mayoría de los casos se resuelven corrigiendo la causa, pero es importante no normalizarlos cuando son recurrentes o intensos”, explica el doctor López Viejo, Médico de Familia del Hospital Universitario Los Madroños.
Mareo y vértigo no significan lo mismoAunque ambos términos suelen utilizarse indistintamente, la nota del centro sanitario diferencia entre los dos. El mareo puede describirse como una sensación de aturdimiento, inestabilidad o de estar a punto de desvanecerse. El vértigo, por su parte, provoca la sensación de que el entorno gira o se mueve pese a que permanece quieto.
Este último suele estar relacionado con alteraciones del sistema vestibular, situado en el oído interno y encargado de controlar el equilibrio. Diferenciar ambos síntomas resulta importante para poder orientar correctamente el diagnóstico.
Precisamente, algunas patologías del oído interno, como el vértigo posicional paroxístico benigno, la neuritis vestibular o la enfermedad de Ménière, pueden provocar episodios de vértigo, náuseas, inestabilidad y dificultades para caminar. Según el hospital, aunque pueden aparecer durante cualquier época del año, algunos pacientes experimentan un empeoramiento durante los meses de verano debido a factores como la deshidratación, el cansancio, los cambios en los horarios de sueño o las variaciones de presión.
¿Cuándo un mareo puede ser una señal de alarma?El mareo también puede tener su origen en el sistema nervioso central y no únicamente en el oído interno. Por eso, desde el Hospital Universitario Los Madroños recomiendan prestar especial atención cuando aparece acompañado de otros síntomas:
Estos síntomas pueden estar relacionados con enfermedades neurológicas como el ictus, determinadas lesiones cerebrales o trastornos neurodegenerativos que afectan al equilibrio.
“El mareo aislado rara vez indica una enfermedad neurológica grave, pero cuando se acompaña de otros síntomas neurológicos o aparece de forma repentina e intensa es importante acudir a un servicio médico con urgencia”, señala el doctor López Viejo.
Ante los meses de más calor, el hospital recomienda mantener una correcta hidratación, evitar la exposición prolongada a temperaturas elevadas, limitar el consumo de alcohol y levantarse de manera gradual después de permanecer sentado o tumbado. También aconseja controlar adecuadamente la tensión arterial.
Las personas que padecen vértigos recurrentes, alteraciones vestibulares o trastornos neurológicos previos deben extremar las precauciones y seguir las recomendaciones de sus especialistas. Si los episodios de mareo, vértigo o pérdida de equilibrio persisten o se repiten, una valoración médica permite identificar su causa y establecer el tratamiento adecuado.
Fuente: La Nueva España