La nueva reivindicación de Ceuta y Melilla por parte del ministro de Justicia marroquí, Abdellatif Ouahbi, el pasado martes ha sentado muy mal en el Gobierno de España, sobre todo por tener lugar en plena crisis migratoria y menos de dos semanas después de lo ocurrido en Ceuta, cuando más de 72.000 migrantes irregulares cruzaron la frontera a nado. El ministro marroquí afirmó en una entrevista en una televisión que la soberanía de las dos ciudades autónomas continúa estando "en discusión" y que siempre que tienen la oportunidad, Marruecos "saca el tema" ante las autoridades españolas.Seguir leyendo....
La nueva reivindicación de Ceuta y Melilla por parte del ministro de Justicia marroquí, Abdellatif Ouahbi, el pasado martes ha sentado muy mal en el Gobierno de España, sobre todo por tener lugar en plena crisis migratoria y menos de dos semanas después de lo ocurrido en Ceuta, cuando más de 72.000 migrantes irregulares cruzaron la frontera a nado. El ministro marroquí afirmó en una entrevista en una televisión que la soberanía de las dos ciudades autónomas continúa estando "en discusión" y que siempre que tienen la oportunidad, Marruecos "saca el tema" ante las autoridades españolas.
La reivindicación llega en un momento de máxima tensión política por la entrada masiva de migrantes y por la sensibilidad internacional desertada por el tema. La ministra que primero respondió, y lo hizo, además, desde Ceuta, fue la titular de Defensa, Margarita Robles, la miembro del Ejecutivo que se está mostrando más distante con Rabat. Robles destacó que "Ceuta no es española, es españolísima" y que "nadie la va a tocar".
Fuentes del Gobierno, sin embargo, prefieren minimizar las declaraciones del ministro marroquí y destacan que la relación de Madrid con Rabat es "excelente" en todos los ámbitos: diplomático, económico y en materia de cooperación contra la inmigración irregular, contra el crimen organizado y contra el terrorismo. En cuanto a Interior así lo ha reivindicó el jueves el titular del Ministerio, Fernando Grande-Marlaska, que visitó la ciudad autónoma.

El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares (izquierda), con el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, esta semana. / Gabriela Sardá Núñez / Europa Press
Todo el Gobierno defiende "la españolidad de Ceuta y Melilla", que "está fuera de toda duda", reiteran fuentes de Exteriores a EL PERIÓDICO. Sin embargo, el Ejecutivo prefiere huir de la confrontación pública con Marruecos y opta por buscar los puntos de encuentro, como pactaron ambos gobiernos en 2022.
Tras la entrada masiva de migrantes en Ceuta de 2021, cuando pasaron irregularmente la frontera más de 10.000 personas, se abrió una crisis diplomática que tardó años en cerrarse. Un año después, en abril de 2022, Pedro Sánchez visitó Rabat y se reunió con el rey Mohamed VI. Ambos dieron por "una nueva etapa en las relaciones" de ambos países.
Esa "nueva etapa" incluye un pacto con el Ejecutivo marroquí: "evitar todo aquello que ofende a la otra parte, especialmente en lo que afecta a las respectivas esferas de soberanía", como dijo el presidente español. Este compromiso incluye la reivindicación de la soberanía marroquí de Ceuta y Melilla. España entiende que Marruecos no renuncie a ella, pero sí a reivindicarla públicamente. El acuerdo también incluye la renuncia española a apoyar públicamente la autodeterminación del Sáhara, lo que ha supuesto un giro en la posición española sobre ese conflicto a favor de Rabat.
Robles no ha sido la única ministra en reivindicar la españolidad de Ceuta y Melilla desde que estalló la crisis migratoria. La semana pasada fue el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, quien enfatizó que las dos ciudades "son tan españolas como Valladolid o Santiago de Compostela". El desembarco de hasta cinco ministros en Ceuta, la mayoría esta semana, es otro gesto del Ejecutivo para reivindicar la presencia del Estado en la ciudad autónoma.
Mientras Rabat parece seguir jugando a un tira y afloja, la cooperación de Marruecos para contener una posible entrada masiva en Ceuta en los próximos días está siendo "completa y eficaz". Así lo afirman desde el Gobierno y lo demuestra la movilización de fuerzas policiales marroquíes al otro lado de la frontera.
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