El 7 de julio de 1995 marca un punto de inflexión en el tejido empresarial de la provincia de Alicante. En esa fecha, 32 empresas familiares, bajo el liderazgo visionario de D. Manuel Peláez Castillo, constituyeron la Asociación de la Empresa Familiar de la provincia de Alicante (AEFA), convirtiéndose en la primera organización empresarial de este tipo creada tras el Instituto de la Empresa Familiar (IEF), constituido en 1992 y la única de ámbito provincial. Lo que comenzó como una idea motivadora para dar respuesta a desafíos comunes —la sucesión, el relevo generacional y la falta de marcos legislativos adecuados—, se ha transformado en treinta años en un referente nacional de cohesión, formación y defensa de los intereses de las familias empresarias.
El 7 de julio de 1995 marca un punto de inflexión en el tejido empresarial de la provincia de Alicante. En esa fecha, 32 empresas familiares, bajo el liderazgo visionario de D. Manuel Peláez Castillo, constituyeron la Asociación de la Empresa Familiar de la provincia de Alicante (AEFA), convirtiéndose en la primera organización empresarial de este tipo creada tras el Instituto de la Empresa Familiar (IEF), constituido en 1992 y la única de ámbito provincial. Lo que comenzó como una idea motivadora para dar respuesta a desafíos comunes —la sucesión, el relevo generacional y la falta de marcos legislativos adecuados—, se ha transformado en treinta años en un referente nacional de cohesión, formación y defensa de los intereses de las familias empresarias.
El nacimiento: la semilla de la continuidadLa primera etapa de AEFA estuvo marcada por la necesidad de dar a conocer el concepto de «empresa familiar» y sus particularidades en un entorno donde, inicialmente, no existían espejos provinciales en los que mirarse. Manuel Peláez Castillo comprendió que la supervivencia de estas organizaciones dependía de la preparación y la cultura empresarial. Bajo su presidencia, AEFA estableció pilares fundamentales: la creación de las Cátedras de Empresa Familiar en la Universidad de Alicante y la Universidad Miguel Hernández de Elche, siendo Alicante la única provincia con dos cátedras de este tipo y ésta última, la única de España dirigida por un empresario familiar.

Ángeles Serna y José Juan Fornés, videpresidentes, y Maite Antón, presidenta. / INFORMACIÓN
Asimismo, en 1999 se constituyó el Fórum de AEFA, un espacio vital para los jóvenes de entre 20 y 45 años que representaban el relevo generacional. Durante este periodo, la asociación se centró en la formación práctica —protocolos familiares, liderazgo y sucesión— y en la organización de hitos como el primer Congreso Nacional de Empresa Familiar en 1997, consolidando una voz fuerte frente a las administraciones.
El desarrollo: profesionalización y resilienciaCon el relevo en la presidencia hacia Francisco Gómez Andreu, AEFA entró en una fase de consolidación y profesionalización. El objetivo era claro: ser un «socio imprescindible» para las empresas asociadas, acompañándolas en el crecimiento y defendiendo sus intereses en un contexto económico complejo. Esta etapa destacó por la visibilidad y el reconocimiento institucional. Un momento culminante fue el XVII Congreso Nacional de Empresa Familiar en 2014, inaugurado por S.M. el Rey Felipe VI en el ADDA de Alicante.
En este periodo, AEFA reforzó su vínculo con la sociedad a través de iniciativas como la exposición Made in Alicante, que recorrió la historia empresarial de la provincia durante 160 años, y el Encuentro Mediterráneo de Empresa Familiar, que proyectó la asociación hacia el arco mediterráneo. La labor de concienciación sobre la importancia del protocolo familiar y la gestión de la sucesión alcanzó un nivel de madurez notable, logrando que los asociados integraran la cultura de la empresa familiar en su ADN cotidiano. También durante esta etapa se potenció la vertebración de las 9 comarcas de nuestra provincia, con la celebración de multitud de jornadas y de los prestigiosos premios de AEFA en distintas poblaciones de toda la provincia.
La consolidación: hacia la «Familia Empresaria»La etapa actual, iniciada en 2019 bajo la presidencia de Maite Antón —la primera mujer en ocupar este cargo—, ha sido una era de plena madurez y adaptación a los nuevos tiempos. Antón ha liderado una gestión marcada por la digitalización, la cohesión frente a crisis como la pandemia y la profundización en la responsabilidad social.
La pandemia del COVID-19 y las catástrofes naturales, como las inundaciones en la Vega Baja y la reciente DANA en Valencia, han puesto a prueba el compromiso solidario de los asociados de AEFA, quienes han respondido con agilidad y generosidad, reafirmando los valores de «servir, no servirnos» que inculcó Manuel Peláez. Esta resiliencia se vio recompensada con hitos legislativos significativos, como la bonificación del Impuesto de Sucesiones y Donaciones en 2024, una reivindicación histórica de la entidad.

Manuel Peláez y Francisco Gómez. / INFORMACIÓN
Además, AEFA ha sabido evolucionar conceptualmente, transitando del enfoque de «empresa familiar» al de «familia empresaria». Este cambio no es baladí: reconoce que el tejido empresarial no es sólo un conjunto de activos económicos, sino una red humana que trasciende generaciones, aporta estabilidad, empleo de calidad y una apuesta innegociable por la sostenibilidad y la innovación. La creación de AEFA Sénior y el Código Ético son pruebas del espíritu innovador que sigue guiando a la asociación.
Otra gran lucha es la incorporación hasta cuarto grado para la consideración de empresa familiar. Una reivindicación que busca proteger a la empresa familiar en el momento del relevo generacional y que la Generalitat Valenciana ha anunciado recientemente en su ley de acompañamiento a los presupuestos.
Hoy, con 200 grupos familiares empresariales asociados, AEFA representa una provincia única, dinámica y profundamente emprendedora. A través de alianzas estratégicas con universidades, instituciones y otras asociaciones, AEFA no sólo mira hacia atrás para honrar su historia ya de 31 años, sino que se proyecta hacia el futuro como el motor indispensable del desarrollo económico y social, demostrando que en la provincia de Alicante, las raíces familiares son el soporte más firme para que el árbol empresarial siga creciendo con fuerza.