Las olas de calor están golpeando cada vez con más fuerza al Reino Unido. Las altas temperaturas se están notando especialmente en Inglaterra y en Gales, donde se han registrado récords históricos para un mes de junio, con valores cercanos a los 38 y los 36 grados, respectivamente. Estos fenómenos, cada vez más frecuentes, están teniendo un impacto significativo en servicios públicos como la sanidad o el transporte y están obligando a las autoridades a estudiar la implementación de nuevas medidas para combatir sus efectos.
Las olas de calor están golpeando cada vez con más fuerza al Reino Unido. Las altas temperaturas se están notando especialmente en Inglaterra y en Gales, donde se han registrado récords históricos para un mes de junio, con valores cercanos a los 38 y los 36 grados, respectivamente. Estos fenómenos, cada vez más frecuentes, están teniendo un impacto significativo en servicios públicos como la sanidad o el transporte y están obligando a las autoridades a estudiar la implementación de nuevas medidas para combatir sus efectos.
Las temperaturas se han mantenido elevadas también en el mes de julio. Según el informe mensual publicado este lunes por la Oficina Meteorológica británica (Met Office), Inglaterra ha registrado este mes una temperatura media de 19,2 grados, la segunda más alta en julio desde que hay registros. En el caso de Gales, la temperatura media ha igualado los récords de 1983 y de 2006. Unos datos a los que se suma la grave sequía que azota el país: este último mes ha sido el más seco en Inglaterra desde que comenzaron los registros en 1836.
Un informe del Climate Change Committee, un organismo público independiente que asesora al Gobierno, alertó a finales de mayo de que el cambio climático está "socavando la seguridad y la prosperidad" del Reino Unido y apuntó a que el clima será mucho más extremo a mediados de siglo. Las olas de calor intensas provocarán un sobrecalentamiento del 92% de las viviendas actuales —construidas para retener el calor y no para liberarlo— y crearán condiciones peligrosas para las personas vulnerables.
Impacto en los serviciosLos efectos de las olas de calor ya se están notando en la sanidad pública. El Servicio Nacional de Salud (NHS) ha señalado que estos fenómenos están causando una "presión excepcional" sobre los servicios de urgencias este verano, con más de 428.000 visitas sólo en Londres en el mes de junio. El servicio de ambulancias ha registrado una demanda sin precedentes, con casi 9.000 llamadas en apenas un día, una cifra nunca antes vista. Se estima que unos 3.000 pacientes han muerto por complicaciones derivadas del calor, incluidos infartos y ataques de corazón, en lo que llevamos de verano.
Las altas temperaturas han provocado también un aumento significativo del consumo de energía. Históricamente, el sistema eléctrico británico estaba diseñado para soportar los picos de consumo en invierno, pero las olas de calor están creando nuevos retos en verano. El Operador Nacional del Sistema Eléctrico (NESO, en sus siglas en inglés) ha solicitado un suministro adicional a las empresas generadoras de energía para hacer frente al aumento de la demanda provocado por el uso de ventiladores y aparatos de aire acondicionado.
En el caso del transporte, algunos operadores ferroviarios ya se están preparando para evitar las incidencias provocadas por el calor. El servicio Eurostar, que conecta el Reino Unido con el continente europeo con trenes de alta velocidad, ha anunciado que renovará su flota con vagones capaces de circular en condiciones parecidas a las de países como Arabia Saudí, con temperaturas ambientales de hasta 55 grados. Este pedido, valorado en 1.700 millones de libras esterlinas (unos 2.000 millones de euros) prevé poner fin a los retrasos y cancelaciones registrados en los últimos meses.

Una mujer toma el sol en el parque Greenwich de Londres, este verano. / YUI MOK / DPA / EUROPA PRESS
Nuevas medidasA pesar de que las olas de calor están teniendo un impacto cada vez mayor en el país, por ahora el Gobierno británico ha evitado anunciar nuevas medidas legislativas para combatirlas. En una carta dirigida al Ejecutivo a finales de junio, el presidente de la comisión de Auditoría Medioambiental de la Cámara de los Comunes, Toby Perkins, alertó de que las medidas tomadas hasta ahora están "muy por debajo" de lo necesario.
El Gobierno está estudiando algunas propuestas, entre ellas limitar por ley la temperatura máxima permitida en los espacios de trabajo. La Trades Union Congress, la confederación nacional que agrupa a la mayoría de sindicatos del Reino Unido, ha propuesto que los trabajadores puedan interrumpir su actividad laboral cuando la temperatura supere los 30 grados, o los 27 grados en el caso de las personas que realizan trabajos físicos.
Algunas administraciones sí están tomando medidas a nivel local. En el caso de Londres, la alcaldía anunció a finales de junio el programa 'Heat Ready London', el primero destinado a combatir el calor en la capital. Entre sus objetivos está ampliar el acceso a espacios acondicionados y a las fuentes de agua potable, reformar viviendas para reducir el riesgo de sobrecalentamiento, aumentar las zonas verdes y ampliar el acceso a piscinas y espacios acuáticos. La empresa Transport for London, encargada de la gestión de gran parte de la red de transporte, está renovando los vagones de metro para equiparlos con aire acondicionado y mejorando la ventilación en las estaciones.
Suscríbete para seguir leyendo