La guerra de Washington en Oriente Próximo está empezando a empujar al alza los precios en el Viejo Continente. El índice de precios de consumo (IPC), el termómetro de la inflación, escaló cuatro décimas en julio hasta marcar el 3,6%, según ha confirmado este jueves el Instituto Nacional de Estadística (INE).
La guerra de Washington en Oriente Próximo está empezando a empujar al alza los precios en el Viejo Continente. El índice de precios de consumo (IPC), el termómetro de la inflación, escaló cuatro décimas en julio hasta marcar el 3,6%, según ha confirmado este jueves el Instituto Nacional de Estadística (INE).
Con el dato de julio, la economía española encadena cinco meses consecutivos con una tasa de inflación superior al 3%. Los precios se sitúan muy lejos del objetivo del 2% que fija el Banco Central Europeo (BCE) para la zona comunitaria y los inversores vuelven a acelerar las expectativas de una subida de tipos. Las alzas registradas en el último mes vienen impulsadas, sobre todo, por el fuerte repunte de los carburantes.
El gasóleo se encareció un 15,7% en julio, situando los precios por encima del umbral del 15% que fija el Real Decreto-ley 18/2025, lo que ha obligado al Gobierno a activar la cláusula de salvaguarda de forma automática este jueves, según han informado fuentes del Ministerio de Economía. En este sentido, el Gobierno activa de forma automática la rebaja fiscal sobre el impuesto de hidrocarburos a 20 céntimos. Hasta ahora, era de 10 céntimos.
La gasolina también registró una subida interanual, aunque a menor medida, del 7,3%. El Gobierno mantendrá la bonificación de cinco céntimos por litro en septiembre, y desde Economía subrayan que este mecanismo permitirá concentrar la protección en los combustibles sometidos a una mayor presión inflacionaria y recuperarla si el conflicto en Irán provoca una nueva subida de precios.
Además de los carburantes, en el mes de julio los precios de la vivienda también experimentaron un repunte como consecuencia del encarecimiento de la electricidad, del gas y los combustibles líquidos, así como el transporte. Los hogares ahora afrontan mayores retos a la hora de pagar la factura energética.
En paralelo, los alimentos moderaron su avance interanual en julio. "La presión inflacionista no se ha trasladado a los alimentos, para los que la variación interanual fue del 1,6%, tres décimas por debajo de la tasa de junio y un mínimo no visto desde 2021", han apuntado desde el Ministerio de Economía.
Inflación subyacenteLa inflación subyacente (el indicador que no contempla el repunte de los alimentos no elaborados ni los productos energéticos) se situó en el 3%, lo que supone un aumento en una décima con respecto a junio. En términos mensuales, el IPC registró un aumento del 0,3%, impulsado sobre todo por el encarecimiento de la factura energética, la electricidad y paquetes turísticos. Por el contrario, tanto el vestido y calzado como los alimentos y bebidas no alcohólicas tiraron a la baja de los precios, en el primer caso por las rebajas de verano, y en el segundo, por el abaratamiento de las frutas y frutos de cáscara y de las hortalizas, legumbres y patatas.
Con el incremento de julio, la inflación mensual acumula seis meses consecutivos de alzas. Por su parte, el IPC armonizado (IPC) incrementó tres décimas su tasa interanual en julio, hasta el 3,9%, con una variación mensual del 0,0%.
La Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) mantiene la previsión del 3,1% a pesar del rebote este mes, aunque ha advertido que la prolongación de la guerra en Irán amenaza con agravar los precios.
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