Hay lugares que no necesitan multitudes para impresionar. Basta con llegar, caminar unos minutos y mirar alrededor para entender que tienen algo distinto. Eso ocurre en Las Tuerces, un rincón de la provincia de Palencia que parece diseñado por la imaginación: un paisaje de rocas imposibles, pasillos naturales, miradores y formas caprichosas que convierten el paseo en una pequeña aventura.