Nos adentramos en el taller de Foronda para conocer de primera mano cuáles son las tendencias, cómo diferenciar un mantón bueno y cómo llevarlo esta temporada
Ana Canalejo, fundadora de Room 717: "El mantón de Manila tiene más posibilidades que solo
Resulta prácticamente imposible pensar en el traje de flamenca y hacerlo sin su complemento estrella: el mantoncillo. Remate perfecto para cualquier estilismo flamenco, ahora, además, el mantoncillo vive una especie de época dorada. De los diseños lisos de los años 90, a las propuestas pintadas de la primera década de los 2000, ahora los mantoncillos ahondan en sus raíces y son los bordados los que más proliferan.
De muchos colores, con los bordados en negro o tono sobre todo, los mantoncillos destacan por la relevancia de sus bordados, teniendo también el enrejado un peso significativo.
Para conocer mejor el origen de esta prenda, cómo diferenciar uno de calidad, cuáles son las tendencias de este 2026 y cómo colocarlo para la Feria de Abril, nos adentramos en el taller de Foronda, un enclave muy especial en la calle Argote de Molina donde parece que el tiempo se detiene.
El peso ya nos va a decir si un mantón tiene más o menos seda y eso nos va a indicar el tipo de mantón o mantoncillo que estamos comprando.
/ Ismael Rubio
Allí nos reciben Juan Foronda, tercera generación de la centenaria casa de mantones, y Juan Carlos Macías, director creativo de la firma, que nos sumergen en el universo artesanal de los bordados y flecos. "Hay que perder el miedo a decir me voy a poner un mantón", nos adelanta Juan Foronda.
El origen del mantocilloCuando hablamos del origen del mantoncillo, hay que hacerlo también del mantón, ya que ambos fueron de la mano. Juan Foronda, tercera generación de Mantones Foronda, nos cuenta que ambas prendas están muy arraigadas en nuestra cultura y que su origen se remota al siglo XVI.
"Los mantones venían de China y Filipinas, pasaban por México y luego llegaban a Sevilla, donde había una tradición bordadora bastante importante. Las mujeres, que hacían sus propios ajuares, empezaron a adaptar los bordados de aquellos mantones a sus propios gustos y a flecarlos", nos cuenta.
Cuando el bordado es a máquina, la canilla siempre va dejando en el reverso el hilo con el que se va agarrando a tela.
/ Juan Carlos Muñoz
En el caso de los mantoncillos, Juan Foronda nos habla de una tradición popular. "Hay una leyenda muy bonita que dice que los mantones los usaba la clase pudiente, mientras que los mantoncillos eran para las clases populares", nos cuenta. De ahí que las cigarreras fuesen sus máximas exponentes. "Ellas lo usaban mucho, pero en un tamaño más pequeño", explica Juan Foronda.
Aunque el origen de amabas prendas es parejo, todo indica que son las clases populares las que apuestan por su uso en el día a día y que de ahí da el salto a las clases altas, que romantizan este tipo de atuendos.
Cómo diferenciamos un mantoncillo buenoEl mantoncillo bordado es una prenda que se ha universalizado. Aunque siempre ha existido, de un tiempo a esta parte se ha convertido en el diseño exclusivo para el traje de flamenca.
Esto conlleva que los diseños más económicos proliferen y que, a veces, mantoncillos de una calidad inferior se vendan como si fueran piezas más exclusivas.
"Simplemente el peso ya nos va a decir si un mantón tiene más o menos seda y eso nos va a indicar el tipo de mantón o mantoncillo que estamos comprando", nos cuenta Juan Foronda. A mayor peso, mayor cantidad de seda y, por ende, mejor calidad.
Los mantones de Foronda están confeccionados en seda y, mientras más pese la pieza, mayor cantidad de seda tendrá.
/ Ismael Rubio
Aunque no solo el peso nos puede dar una pista, también el reverso del bordado nos da mucha información. "Cuando el bordado es a máquina, la canilla siempre va dejando en el reverso el hilo con el que se va agarrando a tela", explica.
Juan Foronda advierte que tiene que haber mantones y mantoncillos para todo el mundo y que hay piezas bordadas a máquina que también son de gran calidad. "Si el proceso no es industrializado, sino que hay una persona bordando a máquina la pieza, también podemos encontrarnos con auténticas maravillas", nos cuenta.
"En cada colección vamos adaptando lo que nos piden las clientas e intentamos ofrecer piezas que se acercan más a las preferencias de un público más joven", nos cuenta Juan Foronda.
/ Juan Carlos Vázquez Osuna
Darle mucho uso, el mejor de los cuidados
"Lo mejor es que no esté guardado mucho tiempo", nos comenta Juan Foronda. Firme defensor de que los mantones están para lucirlos, Juan Foronda invita a apostar por ellos cada vez que nos apetezca y que esa es la garantía de un buen cuidado de la pieza. "Si eso no es posible, intenta sacarlo, al menos, un par de veces al año", añade.
Aunque el origen de amabas prendas es parejo, todo indica que son las clases populares las que apuestan por el uso del mantoncillo en el día a día.
/ Juan Carlos Muñoz
En cuanto a su almacenamiento, Juan Foronda recuerda que es importante "que no siempre esté doblado por el mismo sitio para evitar que ese pliegue termine deteriorando el tejido por esa zona". "Además, si los flecos son muy pesados, tiran de la tela y pueden terminar desgarrándola", añade.
Mantones y mantoncillos como una pieza de modaJuan Foronda pertenece a la tercera generación de la centenaria casa de mantones y durante la historia de la firma ha visto cómo la prenda ha ido evolucionando hasta convertirse en el icono que es hoy.
"Nosotros siempre nos inspiramos en diseños antiguos a la hora de hacer los mantones y vamos jugando con los colores que se llevan para incluirlos en nuestras colecciones", nos cuenta.
Este año, también han apostado por lanzar una colección de trajes de flamenca atemporales, que combinan a la perfección con sus mantones y mantoncillos.
/ Juan Carlos Muñoz
Consciente de que los mantones y mantoncillos han dejado de ser un mero complemento para convertirse en piezas de culto que tienen la capacidad de adaptarse a las nuevas tendencias, Juan Foronda hace años que presenta su colección de mantones y mantoncillos en la pasarela We Love Flamenco.
Este año, también han apostado por lanzar una colección de trajes de flamenca atemporales, que combinan a la perfección con sus mantones y mantoncillos.
"En cada colección vamos adaptando lo que nos piden las clientas e intentamos ofrecer piezas que se acercan más a las preferencias de un público más joven", nos cuenta Juan Foronda.
Nosotros siempre nos inspiramos en diseños antiguos a la hora de hacer los mantones y vamos jugando con los colores que se llevan para incluirlos en nuestras colecciones", nos cuenta.
/ Juan Carlos Muñoz
Entre sus clientas se encuentran mujeres más mayores, que buscan ese mantón grande que las acompañe en el look, mientras que las más jóvenes prefieren piezas más pequeñas, ligeras y versátiles.
"El mantón se ha convertido en un complemento para las invitadas, que también lo llevan como falda o incluso como vestido, y esta colección nos hemos adaptado a esas nuevas necesidades", añade.
Desde la firma también proponen extender el uso del mantón a pieza protagonista de looks, tanto para la noche del pescaíto como para invitadas.
/ Juan Carlos Vázquez Osuna
Pequeño y de fleco corto, así se lleva el mantoncillo en la Feria de 2026
Para esta Feria de Abril, desde Foronda han sacado una colección de mantoncillos que abandera las tendencias del momento. "Es bastante amplia, pero le hemos dado mucha importancia a los mantoncillos con el fleco corto y el borlón, que es la tendencia de la temporada", nos cuenta Juan Carlos Macías, director creativo de la firma.
En su desfile en We Love Flamenco, Foronda apostó por mantoncillos de fleco corto, a todo y de un tamaño más reducido.
/ Juan Carlos Vázquez Osuna
Con un tamaño más reducido, los mantoncillos de esta temporada quedan encajados sobre los hombros y más recortados hacia la zona del pecho.
"Siempre habíamos hecho mantoncillos en un tamaño estándar, más grande, que taparan la zona del escote, y este año lo hemos hecho mucho más pequeño, para que quede por los hombros y coqueto debajo del pecho", nos cuenta el director creativo.
Desde Foronda apuestan por una colocación clásica del mantoncillo, que reposa sobre los hombros y se engancha justo debajo del pecho.
/ Juan Carlos Vázquez Osuna
Para esta Feria de Abril los enrejados también cobran protagonismo, destacando la vuelta lisa o el denominado cachimba, que es como con una cenefita.
En cuando a los colores, Juan Carlos Macías recalca que destacan los tonos vivos y que los bordados en negro sobre un fondo a color están arradando. "Estos te sirven de fondo de armario porque los puedes llevar con cualquier traje de flamenca", concluye el director creativo.