La Almanjáyar es uno de los barrios obreros más humildes de Granada, con diversas zonas en riesgo de exclusión social
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El paso de Rosa López (Rosa de España) por la primera edición de Operación Triunfo la convirtió, a comienzos de los años 2000, en uno de los rostros más conocidos de la música española. Sin embargo, detrás de aquella repentina popularidad había una historia personal que durante años prefirió mantener en un segundo plano: su infancia y juventud en Almanjáyar, en Granada.
Ha sido durante algunas de sus entrevistas cuando la cantante ha confesado que su origen granadino se sitúa, en realidad, en el barrio de la Almanjáyar y no en Armilla, un pueblo del área metropolitana de Granada, como inicialmente habría dicho cuando ingreso en la academia de Operación Triunfo.
La cantante ha explicado en alguna ocasión que le costaba hablar públicamente de sus orígenes por temor a los prejuicios y a que su procedencia condicionara la percepción que el público tenía de ella. Su experiencia refleja cómo el estigma asociado al barrio podía trascender sus límites y afectar también a quienes habían crecido allí.
Ubicada en el Distrito Norte de Granada, La Almanjáyar es uno de los barrios más populares de la ciudad, del que forman parte la zona de la Cartuja, La Paz, Joaquina Eguaras o la propia Almanjáyar, conocido especialmente por su carácter humilde, de barrio obrero, y por albergar en sus calles algunas de las zonas de mayor riesgo de exclusión social de la capital.
Recorrido históricoEl término de Almanjáyar proviene del árabe dialectal al-Masayij, cuya traducción al español significa «llano de los maestros» o «llanura de los sabios». Y es que, antiguamente el lugar que hoy ocupa la Almanjáyar era una zona de huertas y acequias que, se fueron edificando lentamente en la segunda década del siglo pasado.
Por aquel entonces numerosos cortijos y haciendas se instalaron en la zona para explotar sus tierras, cuya extensión está delimitada actualmente por los municipios de Maracena y Pulianas. No obstante, ya desde la Edad Media existían asentamientos en la zona mayoritariamente musulmanes y tras la Reconquista, moriscos y castellanos.
A finales del siglo XX, en torno a los años 60, unas inundaciones en la capital granadina hicieron que alrededor de tres mil familias se reubicaran en esta zona de la ciudad, en arrabales que surgieron de nueva planta. De manera paralela, el Ayuntamiento aprovechó la circunstancia para desplazar a esa parte de la ciudad a la población eminentemente de etnia gitana que ocupaba con sus chabolas los suburbios de la zona sur y que se encontraban en situación de vulnerabilidad. Esta área sería rápidamente repoblada por clases más pudientes en un proceso de expansión de la ciudad.
Estas circunstancias contribuyeron a que la zona de Almanjáyar concentrara a una población con menos recursos económicos y con un acceso más limitado a oportunidades de desarrollo. A ello se sumó, con el tiempo, un aumento de los problemas relacionados con el consumo y el tráfico de drogas, fenómenos cuya aparición puede verse favorecida por contextos de desigualdad y exclusión social. Todo ello contribuyó a consolidar un estigma en torno al barrio, asociándolo de manera simplificada con la pobreza y la delincuencia, una percepción que no refleja la diversidad de su población ni la realidad del conjunto de la zona.
Durante los primeros años del siglo XXI el barrio fue sometido a un plan municipal de recuperación. Se potenciaron las viviendas de protección oficial, se levantaron edificios oficiales como las Delegaciones Provinciales de la Junta de Andalucía, se crearon parques, grandes avenidas y se proporcionaron algunas dotaciones socioculturales. Sin embargo, los prejuicios asociados a Almanjáyar y la fama adquirida durante años no ha desaparecido a pesar del intento de sus vecinos y vecinas por revitalizarlo.