Cobre, litio, cobalto, níquel y tierras raras, las sustancias que la UE considera claves para la industria y para afrontar la transición energética con independencia
Minerales críticos: España busca su autonomía estratégica en el subsuelo
Andalucía ha abierto una nueva etapa de exploración de su subsuelo. Actualmente hay 73 permisos de investigación minera activos en 80 municipios de las ocho provincias, con los que empresas y promotores buscan localizar alrededor de medio centenar de sustancias minerales. Entre ellas figuran 27 consideradas estratégicas o críticas por la Unión Europea, como cobre, litio, cobalto, níquel y tierras raras, fundamentales para industrias como la automoción, la electrónica o las energías renovables.
La mayor parte de esta actividad se concentra en Huelva, que reúne 38 de los 73 permisos, seguida de Sevilla, con 12; Córdoba, con ocho; Almería y Jaén, con seis cada una, y Cádiz, Granada y Málaga, con uno. El mapa vuelve a poner en primer plano el potencial de la Faja Pirítica Ibérica, una de las principales regiones mundiales de sulfuros masivos polimetálicos y uno de los grandes activos mineros de Andalucía.
Los permisos no implican que todas esas investigaciones vayan a acabar convirtiéndose en minas. Se encuentran en una fase previa, en la que se analiza la información geológica disponible, se realizan estudios geofísicos y, cuando procede, sondeos para determinar si existen concentraciones de mineral suficientes y si su explotación puede resultar viable. Solo una parte de estos indicios llegará, llegado el caso, a convertirse en un proyecto minero.
La apuesta por recuperar la exploración responde también a un cambio de escenario en Europa. La dependencia de terceros países para acceder a materias primas consideradas esenciales ha llevado a la UE a intentar reforzar su capacidad de extracción, transformación y reciclaje. En ese contexto, el subsuelo andaluz vuelve a ganar valor estratégico.
Entre los minerales que se están buscando hay algunos con un papel central en la transición energética. Litio, cobalto y níquel son componentes de las baterías utilizadas en vehículos eléctricos y sistemas de almacenamiento, mientras que las tierras raras son necesarias para determinados componentes de aerogeneradores y dispositivos electrónicos. El cobre, por su parte, resulta imprescindible para las redes eléctricas y buena parte de la infraestructura asociada a la electrificación.
Activación del sectorLa exploración también se está extendiendo a terrenos cuyos antiguos derechos mineros han quedado caducados. La Junta ha identificado 457 áreas susceptibles de volver a salir a concurso después de años sin nuevas convocatorias públicas. El objetivo es facilitar que el sector vuelva a estudiar zonas con potencial geológico que habían quedado fuera del circuito de investigación.
Andalucía parte de una posición de peso dentro de la minería española. La comunidad concentra alrededor del 90% del valor de la minería metálica nacional, con una producción anual superior a los 1.200 millones de euros y unos 8.000 empleos vinculados a las 479 explotaciones activas. Huelva concentra buena parte de esta actividad, aunque el mapa de nuevos permisos muestra que el interés por el subsuelo se extiende a prácticamente todo el territorio andaluz.
La fase de exploración llega además mientras avanzan algunos de los grandes proyectos mineros de la comunidad. En Huelva, Masa Valverde se encuentra ya en construcción y continúan los planes de ampliación de Río Tinto, incluida la extensión al yacimiento de San Dionisio. En Sevilla, el proyecto de Los Frailes representa otra de las iniciativas de mayor dimensión.
A estos proyectos se suman iniciativas vinculadas al aprovechamiento de los metales una vez extraídos. Entre ellas figuran la planta de recuperación de metales CirCular-Atlantic Copper, en Huelva, y la planta hidrometalúrgica polimetálica de Cobre Las Cruces, en Sevilla, ambas consideradas estratégicas por la UE.
El reto para Andalucía es ahora convertir ese potencial geológico en actividad económica sin que la proliferación de permisos de investigación se confunda con un aumento inmediato de la producción minera. Entre localizar un indicio en el subsuelo y abrir una explotación comercial hay años de estudios, inversiones, permisos y evaluación ambiental. Pero el incremento de la actividad exploratoria revela que el subsuelo andaluz vuelve a ocupar un lugar relevante en la carrera europea por asegurar el suministro de materias primas.