Más de 2.000 personas se podrán beneficiar en el 2027 de unas ayudas que suponen una inversión anual de un millón de euros
El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia Artificial
Las administraciones han subvencionado históricamente la compra de un coche nuevo con el plan Renove y sus sucedáneos. También han sido constantes las ayudas a las motos. En cambio, la bicicleta demasiadas veces ha quedado al margen pese a su creciente protagonismo en la movilidad urbana.
El Ayuntamiento de Barcelona da un paso relevante ahora en ese sentido y tiene previsto lanzar unas ayudas por valor de hasta 400 euros a todos aquellos vecinos que se compren una bici eléctrica urbana o plegable. La subvención subirá hasta los 800 euros en el caso de bicicletas de carga, según se recoge en la Agenda de la bici 2026-2030 a la que ha tenido acceso La Vanguardia .
El gobierno municipal confía en aprobar las bases de la subvención antes de que acabe el año y lanzar la convocatoria en el primer trimestre del 2027. Podrán acogerse a la ayuda todas aquellas compras efectuadas desde el momento en el que se aprueben las bases, que contarán con una partida anual de un millón de euros, lo que permitirá llegar a más de 2.000 beneficiarios cada año.

La intención es mantener la ayuda económica durante los próximos cuatro años para darle un impulso a la movilidad sostenible. “Queremos generar todas las condiciones para incrementar el uso de la bici”, defiende la primera teniente de alcalde, Laia Bonet, que destaca como la bici eléctrica “permite cubrir distancias más largas, desniveles y convertirse así en una alternativa de movilidad para muchas personas”.
El último estudio del Bicicleta Club de Catalunya (BACC), elaborado con el apoyo del Ayuntamiento, apunta que en los carriles bici de la capital catalana ya son mayoría los usuarios de bicis eléctricas (46%) frente a las mecánicas de toda la vida (35%). La evolución al alza del pedaleo asistido –impulsado también por el Bicing– le está comiendo terreno a unos patinetes eléctricos que van perdiendo presencia después de años de crecimiento disparado.
El Ministerio de Transportes tiene pendiente dar forma a unas ayudas similaresLas ayudas a la compra de bicis, como las de los coches, no son ningún invento nuevo. El Àrea Metropolitana de Barcelona (AMB) fue una institución puntera en materia de movilidad la década anterior, cuando estaba Antonio Poveda al frente. Por aquel entonces impulsó una iniciativa similar con ayudas de 250 euros por la compra de una bici eléctrica entre 2014 y 2018. Algunos ayuntamientos le dieron continuidad en años posteriores a nivel local.
El Ministerio de Transportes, por su parte, aprobó un Real Decreto a principios del año pasado en el que recogía la creación de unas ayudas para la compra de bicis eléctricas pero no ha acabado de salir adelante. En marzo de este año abrieron una consulta pública previa y a día de hoy aún se desconoce cuándo, cómo y por qué importe acabarán saliendo las ayudas.
El gobierno municipal acompañará la medida con una prueba piloto de aparcamientos seguros de pagoEn todo caso, una bicicleta eléctrica también quiere decir una mayor inversión por parte del comprador –cuesta encontrar alguna por debajo de 1.000 euros– y, por lo tanto, más riesgo de robo. El gobierno municipal quiere dar respuesta a ese problema apostando por aparcamientos de bicis seguros. La ampliación del exitoso Bicibox afianzado en el entorno metropolitano queda descartado en Barcelona –demostrando la enésima disfunción entre la capital y las ciudades vecinas–, aunque la propuesta del gobierno municipal es muy parecida a la que ya viene aplicando el AMB en los últimos tiempos.
El plan pasa por habilitar aparcamientos cerrados y con sistemas de videovigilancia en plantas bajas vacías o espacios desaprovechados de equipamientos municipales situados cerca de estaciones de transporte público o zonas con alta densidad de oficinas y comercios. Una primera prueba piloto arrancará antes de que se acabe este año en un lugar aún por determinar. Se ampliará a uno en cada distrito a lo largo del año que viene y la idea de los responsables de la estrategia municipal de la bici es ir creciendo y ampliando por toda la ciudad en función de los resultados.
Los grandes intercambiadores de transporte público serán unos de esos lugares asegurados ya recogidos en el mapa. En la estación de Sants ya está previsto habilitar el primer gran aparcamiento de este tipo con espacio para unas 160 bicis coincidiendo con la reforma de la decadente estación de buses. En paralelo, se quieren ampliar los aparcamientos que hay en las calles en forma de U invertida. El objetivo del gobierno municipal es casi duplicar los 45.954 actuales, llegando a los 82.000 a diez años vista y sin un límite teórico de crecimiento.

Redactor de La Vanguardia especializado en infraestructuras, movilidad y urbanismo. También escribe de ferias y congresos. Antes siguió la actualidad de l'Hospitalet y el Baix Llobregat, donde está ligado a proyectos de información local