Un cuarto de siglo después de que se cerrasen por primera vez las compuertas del último embalse construido en Galicia, el de A Baxe, en el Umia, en Caldas de Reis, un proyecto muy contestado, la conselleira de Medio Ambiente, Ángeles Vázquez, ha resucitado la posibilidad de erigir nuevas presas para hacer frente a unas sequías que se volverán más frecuentes conforme avance el siglo.
Un cuarto de siglo después de que se cerrasen por primera vez las compuertas del último embalse construido en Galicia, el de A Baxe, en el Umia, en Caldas de Reis, un proyecto muy contestado, la conselleira de Medio Ambiente, Ángeles Vázquez, ha resucitado la posibilidad de erigir nuevas presas para hacer frente a unas sequías que se volverán más frecuentes conforme avance el siglo.
En un contexto de elevadas restricciones de agua, que afectan a alrededor de 430.000 gallegos de concellos de Pontevedra y A Coruña, la titular de Medio Ambiente defendió en Oleiros (A Coruña) la necesidad de contar con instalaciones que permitan almacenar agua para utilizarla si se dan este tipo de situaciones.
Tras unos meses de enero y febrero muy lluviosos, en los que se sucedieron los avisos de adversos meteorológicos casi de forma consecutiva, Vázquez recordó que llegaron «la primavera y el invierno más secos de la historia» y que los ríos acusaron el fenómeno. Con todo, lo peor estaría por llegar, ya que informes que maneja la Administración advierten ya que los caudales gallegos perderán una décima parte de sus recursos hídricos de aquí a 2039.
Aunque Galicia sea el país de los diez mil ríos, como poetizó Álvaro Cunqueiro para aludir a la red fractal que permea su territorio, están condicionados por el relieve de la comunidad y son «muy cortos», como advirtió Vázquez, quien alega que, si no hay embalses que puedan almacenar el agua, «al final» esta «acaba en el mar».
Por esa razón defendió que «en algún sitio habrá que embalsar el agua para tirar de ella». Con todo, a «los del no por el no» les adelantó ya que eso «no quiere decir que haya que llenar a Galicia de embalses». Vázquez alegó que «hay que planificar de invierno para el verano unas cosas y del verano para el invierno, otras», como las inundaciones. Precisamente la última vez que la Xunta dio luz verde a un embalse y lo construyó, el de A Baxe, en el Umia, alegó ese doble beneficio añadido para convencer a los vecinos, que rechazaron la infraestructura durante años e incluso llegaron a los tribunales.
Aguas subterráneasPero las opciones puestas sobre la mesa van más allá de las presas. De hecho, tal y como ratifican desde la Consellería de Medio Ambiente a este diario, la Xunta «no apuesta por una construcción generalizada de nuevos embalses ni entiende que esa sea la única respuesta frente a los episodios de escasez», aunque sí se contempla ampliar embalses existentes o erigirlos nuevos si existe una necesidad «acreditada» y resulta «viable». «La prioridad», inciden, «es aprovechar mejor los recursos disponibles» y citan la reducción de pérdidas en las redes o la optimización de las captaciones.
También ve necesario ahondar en el estudio de las aguas subterráneas, que la Xunta concibe como «recurso estratégico» y «complementario». No es la primera vez que la Xunta se lo propone: tras el árido verano de 2023 Augas de Galicia se planteó localizar reservas estratégicas de agua en las perforaciones mineras en desuso.
Asimismo, en uno de los documentos preliminares que se incorporaron a la tramitación del nuevo plan hidrológico de la comunidad, el que dirimirá el destino de los recursos hídricos entre 2028 y 2033, la Xunta puso sobre la mesa recurrir a trasvases de agua entre sistemas de abastecimiento como una de las fórmulas para garantizar el suministro en episodios de sequía.
Mientras, la Xunta trabaja también con los ayuntamientos para analizar el agua que se pierde por evaporación, la vinculada al aumento de la población en verano y a las empresas.
«Estamos trabajando con los ayuntamientos mano a mano», explicó Ángeles Vázquez, quien aprovechó para resaltar la importancia de cumplir las normas en los municipios en alerta, como la de evitar el llenado continuado de las piscinas o la del lavado de coches.
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