Esta noche visita "Cara al Show", de Marc Giró, junto a Pablo Alborán y Gabriel Rufián
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Este martes, por fin aterriza en laSexta “Cara al Show”, el esperado nuevo formato de Marc Giró que promete revolucionar el late night de la parrilla. Tras el éxito de sus anteriores proyectos, el presentador catalán regresa al horario de máxima audiencia con un estreno de altura que contará con la visita de tres grandes nombres propios del momento: Gabriel Rufián, Pablo Alborán y Rodrigo Cuevas.
Si bien los dos primeros no necesitan presentación, Cuevas es el artista más alejado del mainstream en este momento, aunque poco a poco va consolidándose como uno de los rostros más prometedores de la escena musical. El autodenominado “agitador folclórico” se sentará esta noche en el sofá de Giró para desgranar no solo los secretos de su último álbum, “Manual de Belleza”, sino también para dar visibilidad a esa vida rural y auténtica que defiende desde su pequeña aldea en Asturias.
Se trata de Vegarrionda, en Piloña, un núcleo de apenas diez habitantes donde el artista ha encontrado su refugio particular. Lejos de los focos de la gran ciudad, Cuevas compagina su faceta de estrella de los escenarios con una cotidianidad marcada por el campo, sus burras y el compromiso de dinamizar la cultura local a través de proyectos como La Benéfica, una asociación cultural que impulsa la participación del pueblo y el diálogo entre generaciones, conectando la memoria local con las expresiones del arte de hoy en día.
Cuevas se siente muy vinculado a sus raíces y ensalza siempre que tiene oportunidad la cultura y tradiciones asturianas. Una puesta en valor de sus orígenes que empieza desde la moda que luce en sus conciertos, con clara inspiración en los trajes regionales de su tierra. De hecho, es habitual verle usando madreñes, los zuecos de madera tradicionales del norte de España.
Lo que para muchos es una pieza de museo, para Cuevas es el calzado de gala definitivo, combinándolas con ligueros, flecos y encajes que rompen cualquier barrera de género. Con esta estética tan personal, el ovetense consigue que lo “viejo” se sienta más actual que nunca, demostrando que se puede pisar el escenario de un gran festival con la misma fuerza que se camina por los senderos de Piloña.
Una estética transgresora y única que, sumada a su pelo azabache y bigote poblado, le ha valido el sobrenombre de “Freddie Mercury de Asturias”. Aunque el parecido es subjetivo, no queda ninguna duda de que ha venido para demostrar que el mensaje de la música popular puede ser tan potente y universal como el de la leyenda de Queen.