Lydia Bosch regresa al teatro después de casi cuatro décadas dedicada al cine, la televisión y la presentación de programas. Lo hace con Fedra, en los infiernos, una revisión contemporánea del mito clásico escrita y dirigida por José María del Castillo, que se estrenó el pasado 12 de agosto en el Teatro Romano de Mérida dentro del Festival Internacional de Teatro Clásico y que este sábado llega al Auditorio Parque Almansa dentro del Festival Internacional de Teatro, Música y Danza de San Javier . Treinta y siete años después de su última función, Lydia Bosch vuelve a los escenarios encarnado a Fedra, un personaje que ella misma compara con "el Hamlet en versión femenina".
Lydia Bosch regresa al teatro después de casi cuatro décadas dedicada al cine, la televisión y la presentación de programas. Lo hace con Fedra, en los infiernos, una revisión contemporánea del mito clásico escrita y dirigida por José María del Castillo, que se estrenó el pasado 12 de agosto en el Teatro Romano de Mérida dentro del Festival Internacional de Teatro Clásico y que este sábado llega al Auditorio Parque Almansa dentro del Festival Internacional de Teatro, Música y Danza de San Javier . Treinta y siete años después de su última función, Lydia Bosch vuelve a los escenarios encarnado a Fedra, un personaje que ella misma compara con "el Hamlet en versión femenina".
¿Qué vio en esta Fedra que hizo que, después de 37 años sin hacer teatro, dijera que sí?
Nunca dije que no fuera a volver a hacer teatro. Es algo que siempre me apeteció, pero las circunstancias, tanto profesionales como personales, no terminaban de cuadrar. Nunca cerré esa puerta; simplemente algunas de las ofertas que me llegaban no acababan de enamorarme lo suficiente como para embarcarme en una gira. Con Fedra se juntaron todos los condicionantes en el momento perfecto. Es un personaje con el que cualquier actriz puede soñar: lleno de matices, de aristas, con un abanico enorme de emociones. Siempre digo que es como el Hamlet en versión femenina. Y cuando me dijeron que además era para el Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida, ¡imagínate mi alegría! El sueño de cualquier actor es poder subirse a la arena de ese teatro milenario. Ha sido una de las mejores experiencias de mi vida.
¿Este personaje de Fedra le permite "desnudarse" como actriz?
En esta reformulación de José María del Castillo, quien se desnuda emocionalmente ante el público, rompiendo la cuarta pared, es la propia Fedra. Es Fedra quien muestra la vulnerabilidad más absoluta, que no es otra cosa que valentía. Y creo que precisamente ese gesto de romper la cuarta pared hace que el público conecte de una forma muy especial con ella y se genera una empatía que permite acompañarla durante todo el viaje de la función y entenderla.
¿Cree que una parte de la conversación alrededor de Fedra pueda reducirse a ‘una mujer madura enamorada de un hombre joven’?
Una de las cosas que más me ha gustado es ver cómo reacciona el público ante esta función: nadie se ha quedado en esa anécdota. La historia de Fedra va mucho más allá; se habla de juicios y de culpabilidad que se transforma en pecado. No creo que la conversación tras ver la obra se quede en que una mujer madura se enamora de un hombre joven. Afortunadamente, lo que se comenta y cómo lo entiende el público lleva a reflexiones mucho más maduras y profundas.
Yo creo que un actor es actor, independientemente de si trabaja en cine, en teatro o en televisión
Han pasado 37 años desde su última función teatral. ¿Ha vuelto siendo la misma actriz o ha tenido que aprender de nuevo? ¿Cuesta recuperar la técnica, la resistencia, la concentración o la relación con el público?
Para mí un actor es actor, independientemente de si trabaja en cine, en teatro o en televisión.
Usted pertenece a una generación que conoció una televisión completamente diferente. ¿Qué le parece la televisión que se hace hoy?
Hay proyectos y programas hoy muy interesantes, pero si lo comparo con la televisión de mi generación, aquella tenía menos inmediatez: se dedicaba más tiempo a la realización de los programas y se invertía más dinero. Ahora todo es mucho más rápido, incluso como espectadora: con las plataformas puedes ver una temporada entera en un fin de semana, mientras que antes esperábamos con ilusión el capítulo semanal de una serie, y eso también hacía que la familia se juntara o quedases con amigos para verla. Cada época tiene sus cosas buenas y malas, pero sí es cierto que echo de menos la televisión de mis inicios.
Siempre digo que el personaje de Fedra es como el ‘Hamlet’, pero en versión femenina
¿Le interesa más ahora la popularidad de un proyecto o la complejidad del personaje?
Nunca he estado en un proyecto pensando en la popularidad que me podría dar. Ser actor va mucho más allá de eso. Quizás para algunos, ser famoso equivale al éxito; para mí no. El éxito es hacer un buen trabajo, que ese trabajo o ese proyecto pueda verse y remover conciencias y corazones.
Después de este regreso, ¿se plantea seguir en el teatro? ¿Qué le queda por hacer que aún le despierte esa sensación de «esto sí quiero hacerlo»?
Nunca me he planteado dejar de hacer teatro, ni televisión, ni cine, ni presentar programas: esta es mi vida, mi vocación, y soy muy feliz en ella. Así que sí, me encantaría seguir haciendo teatro si llegan proyectos de los que me enamore y que sienta que pueden aportar algo. Y en cuanto a qué me queda por hacer, espero que todavía sean muchas cosas, pero si tengo que decir una, siempre digo que me gustaría hacer un musical.
Fuente: La Opinión de Murcia