Marc Montañés Abarca, 47 años, programador de aplicaciones web y vecino de Premià de Mar, lleva alrededor de diecisiete años corriendo. Antes fueron el tenis y la escalada; después, cuando nació su primera hija y necesitó conciliar deporte y crianza, encontró en el trail running una manera de continuar unido a la montaña.
Marc Montañés Abarca, 47 años, programador de aplicaciones web y vecino de Premià de Mar, lleva alrededor de diecisiete años corriendo. Antes fueron el tenis y la escalada; después, cuando nació su primera hija y necesitó conciliar deporte y crianza, encontró en el trail running una manera de continuar unido a la montaña.
Se define como un corredor popular, una “hormiguita constante” que prefiere escuchar al cuerpo antes que perseguir marcas. Para él, correr entre senderos es felicidad, libertad, descubrimiento y, sobre todo, una extraordinaria escuela de atención al presente.
¿El deporte siempre ha formado parte de tu vida?
Sí. De joven jugué bastante al tenis y llegué a entrenar seis días a la semana cuando competía. Después lo dejé y me dediqué mucho a la montaña, especialmente a la escalada deportiva. También hacía picos y tresmiles. La montaña siempre ha estado muy presente en mi vida.
Y haciendo honor a tu apellido, Montañés.
[Ríe.] Sí, parece que una parte del apellido me tocaba. La montaña siempre me ha tirado mucho.
¿Cuándo aparece el running?
Hace unos diecisiete años, cuando nació mi primera hija. Escalar con cuerda requiere prácticamente dedicarle el día entero y yo no quería dejar la montaña, pero necesitaba una actividad más compatible con la crianza. Correr me permitía salir una o dos horas, hacer ejercicio y seguir conectado con aquello que más me gustaba. Ahí empezó todo.
¿Te defines principalmente como trail runner?
Sí. También corro por el paseo marítimo y hago alguna carrera de asfalto, pero lo que realmente me gusta es correr por montaña. Las carreras que me marco como objetivos cada año suelen ser de trail.
¿Qué clase de corredor eres?
Un corredor popular. No soy competitivo en el sentido de buscar podios. Puedo estar más o menos en el 30% delantero de una carrera, pero muy lejos de los primeros. Me definiría como una hormiguita constante. Llevo muchos años manteniendo cierta regularidad, aunque tampoco sigo planes de entrenamiento específicos. Salgo bastante por sensaciones.
Programador de aplicaciones web y corredor popular, Marc Montañés cambia pantallas por senderos varias veces por semana. En la montaña encuentra felicidad, desconexión mental, naturaleza y una singular escuela de concentración.Propias¿Cómo es una semana normal de entrenamiento?
Suelo hacer dos o tres salidas de unos diez o doce kilómetros durante la semana y una tirada algo más larga el fin de semana. Si hay carrera, la carrera sustituye esa salida. No tengo carreras todos los fines de semana ni quiero vivir pendiente continuamente de competir.
¿Qué consideras un éxito como corredor?
Para mí, el éxito es acabar una carrera bonita, disfrutarla y haber recorrido un entorno especial. Recuerdo especialmente la maratón de la Ultra Pirineu, que ya hice hace unos años y quiero repetir. También algunas carreras de montaña de 25 kilómetros y muchas pruebas populares de mi zona.
Cada vez que aumento una distancia o un desnivel, también supone un pequeño reto. Hasta ahora, mi límite ha sido la distancia de maratón. Muchos amigos que empezaron conmigo han ido evolucionando hacia las ultras, pero yo he preferido quedarme ahí.
¿Por qué no dar el salto a la ultradistancia?
Porque quiero correr durante muchos años. He visto amigos que han empezado a hacer ultras, han aumentado muchísimo las cargas y han terminado lesionándose. Siempre he tenido bastante conciencia de que quiero una vida deportiva larga. No necesito demostrarme que puedo hacer cada vez más kilómetros.
También has corrido asfalto.
Sí. He hecho la Mitja Marató de Granollers y recuerdo especialmente una edición en la que llovió muchísimo. Fue una carrera épica y terminé muy satisfecho. Pero mi terreno natural sigue siendo la montaña.
Hay una carrera que te hace especial ilusión algún día.
Sí, Zegama-Aizkorri. Conseguir dorsal es dificilísimo porque hay muchísima más demanda que plazas. He recorrido una parte del trazado por mi cuenta y es una de esas carreras que siempre he soñado poder hacer. Hasta ahora no he tenido suerte con la inscripción.
Corre por sensaciones, evita llevar el cuerpo al límite y no siente ninguna necesidad de dar el salto a las ultradistancias. Marc Montañés reivindica otra manera de entender el trail: disfrutar hoy para poder seguir corriendo mañana.Propias¿Qué sientes cuando corres solo por la montaña?
Mucha felicidad. También una sensación enorme de libertad y de conexión con la naturaleza. La montaña me sirve para liberar la mente del trabajo, del estrés y de las preocupaciones cotidianas. Siempre digo que correr, y especialmente correr por montaña, es un poco mi terapeuta.
Cuando estoy corriendo, dejo de tener esos mil pensamientos que puedes llevar encima durante el día. No es exactamente que la mente se quede completamente en blanco; simplemente empieza a ir hacia otros lugares.
¿Hacia dónde?
A veces empiezo a imaginar historias, aventuras, situaciones que no tienen nada que ver con la vida cotidiana. En distancias largas me sucede bastante. La montaña despierta una cierta fantasía. Te sientes libre, en paz y desconectado de aquello que te estaba ocupando mentalmente.
Es curioso porque físicamente correr te sube las pulsaciones, pero mentalmente a mí me las baja.
También utilizas el running como una forma de descubrir lugares.
Totalmente. Cuando viajo a algún sitio, una de las primeras cosas que hago es mirar qué rutas puedo correr por la zona. Corriendo llegas a una ermita, a un mirador, a un rincón escondido… Es una forma fantástica de conocer el territorio.
Viajo bastante en furgoneta con mis hijas y muchas veces salgo temprano mientras ellas todavía duermen. Después, si durante la ruta he descubierto algún sitio especialmente bonito, volvemos juntas o hacemos una excursión hasta allí. En cierto modo hago de explorador de la zona.
Marc Montañés
Trail runner
¿Sigues una alimentación especialmente estricta por correr?
No. Intento comer sano y evitar abusar de productos industriales, pero sin obsesionarme. Como verduras, intento alimentarme bien, pero no cuento calorías ni tengo alimentos prohibidos. Si un día me apetecen unos donuts, me los como.
También en esto funciono bastante por sensaciones. Después de una carrera larga, por ejemplo, al día siguiente suelo tener mucha hambre y como aquello que me pide el cuerpo.
¿Y con las lesiones también escuchas esas sensaciones?
Sí, mucho. Por suerte, no he tenido lesiones graves relacionadas con sobrecargas. La escalada me enseñó bastante porque allí sí tuve tendinitis importantes en los dedos. Cuando noto ahora un dolor que persiste, reduzco la carga o modifico los entrenamientos.
Hace poco tuve una caída y me golpeé fuerte la rodilla contra una piedra. El hematoma me obligó a estar unas semanas parado, pero fue un accidente. He tenido pequeñas tendinitis o molestias plantares, como cualquier corredor, pero nada que me haya detenido durante mucho tiempo.
¿Nunca llevas el cuerpo hasta el límite?
Intento no hacerlo. Con los años te vas conociendo y entiendes cuándo una molestia puede convertirse en algo más serio. Prefiero parar unos días a tener que parar varios meses.
¿Te imaginas corriendo cuando seas mucho mayor?
Eso espero. Me gustaría seguir corriendo durante toda la vida. Además, hago vóley playa desde hace unos diez o doce años y creo que me complementa muy bien. Fortalece piernas y tobillos. No voy al gimnasio, así que ese deporte me proporciona un trabajo muscular diferente que probablemente también me ayuda a evitar lesiones.
Del tenis a la escalada y de la escalada al trail. Marc Montañés, 47 años, ha construido su relación con el deporte desde la constancia y la escucha del cuerpo, convencido de que correr más lejos no siempre significa correr mejor.PropiasTu constitución física también favorece el trail.
Sí. Peso alrededor de 64 kilos y soy ligero. Para subir montaña, eso ayuda bastante. De hecho, las subidas me gustan. Ese punto de sufrimiento subiendo lo disfruto.
¿Tienes algún corredor como referente?
Kilian Jornet, evidentemente, es una referencia para casi cualquiera que corra por montaña. Pero también me inspiran mucho personas cercanas que no son conocidas. Amigos, compañeros de carreras, gente con la que compartes entrenamientos y ves cómo hacen las cosas.
Al final existe una comunidad. Yo he estado vinculado a grupos de corredores de Premià de Mar y al Centro Excursionista. Cuando empezábamos, nos animábamos unos a otros: “Nos apuntamos a esta carrera”, “vamos a entrenarla juntos”… Eso también forma parte del running.
¿La montaña no añade un elemento de peligro que no existe corriendo sobre asfalto?
El terreno es irregular, evidentemente. Hay piedras, raíces, desniveles y puedes torcerte un tobillo o caerte, pero yo no corro con miedo. Adaptas la velocidad al terreno. Si una zona es complicada, reduces el ritmo.
Otra cosa son determinados precipicios o pasos de alta montaña. Ahí sí tengo respeto. Tengo algo de vértigo y en esas zonas bajo una marcha y aseguro mucho cada paso. Tropezar en medio de un sendero puede quedarse en una caída; hacerlo con un precipicio al lado puede tener consecuencias muy diferentes.
Para Marc Montañés, correr por montaña no consiste únicamente en sumar kilómetros: significa descubrir territorios, compartir experiencias, conocer los propios límites y concentrarse en cada piedra que aparece bajo los pies.PropiasEl trail obliga entonces a una concentración permanente.
Absolutamente. En montaña tienes que estar leyendo el terreno continuamente. No puedes olvidarte de dónde estás poniendo los pies. Mirás si hay una piedra, una raíz, qué puede esconderse debajo de unas hojas, dónde vas a apoyar el siguiente paso.
Y precisamente muchas caídas llegan cuando pierdes esa atención porque estás cerca de casa, conoces mucho el camino y piensas que ya lo tienes controlado. Entonces aparece la piedra más pequeña y acabas en el suelo.
¿Es también una filosofía del aquí y ahora?
Completamente. Para mí, esa es una de las grandes virtudes mentales del trail running. Tienes que vivir el presente todo el rato. No puedes estar permanentemente proyectando qué harás después porque tienes delante una piedra, un salto, una subida o una bajada que requieren tu atención.
En asfalto puedes entrar en un ritmo, saber que el firme es regular y dejar que las piernas vayan haciendo. En montaña no. Cada paso puede ser diferente del anterior.
Por eso correr me ayuda tanto mentalmente. Durante ese tiempo solo existe lo que tengo delante. El trail running es un aquí y ahora constante.