Nunca ha habido un verano tan cálido en España al menos desde 1869, es decir, en siglo y medio. Es el gran resumen de la pasada estación para la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) que, por primera vez en su historia, ha ofrecido su balance nacional trimestral fuera de Madrid; concretamente en Valencia. El estío meteorológico -comprende los meses de junio, julio y agosto- ha sido “extremadamente cálido” con una temperatura media 2,4 grados superior a la del promedio 1991-2020, el que se toma de referencia para definir las estaciones. Supera en 0,3 grados al verano de 2025, el más cálido hasta el momento.
Nunca ha habido un verano tan cálido en España al menos desde 1869, es decir, en siglo y medio. Es el gran resumen de la pasada estación para la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) que, por primera vez en su historia, ha ofrecido su balance nacional trimestral fuera de Madrid; concretamente en Valencia. El estío meteorológico -comprende los meses de junio, julio y agosto- ha sido “extremadamente cálido” con una temperatura media 2,4 grados superior a la del promedio 1991-2020, el que se toma de referencia para definir las estaciones. Supera en 0,3 grados al verano de 2025, el más cálido hasta el momento.
Uno de los indicadores que evidencian la tendencia hacia veranos extremos es que dos tercios de sus días han pasado bajo olas de calor. En concreto, han sido 61 jornadas, una cifra récord, que supera notablemente el anterior registro, el marcado en el año 2022 con 41 jornadas bajo la canícula. Cuatro han sido las olas de calor vividas: la primera, entre el 20 y el 27 de junio; la segunda, entre el 2 y el 24 de julio; la tercera, pegada a la anterior, que se extendió desde el 28 de julio hasta el 20 de agosto; y una cuarta, entre el 2 y el 7 de septiembre, fuera del verano meteorológico, pero dentro del verano astronómico, que termina ahora. “Ha habido una subida exponencial en las últimas décadas porque, en los 70 y los 80, había veranos sin días con olas de calor”, ha explicado el portavoz nacional de la Aemet, Rubén del Campo. Por ejemplo, en el tan recordado verano de 2003, que rompió todos los registros, solo hubo 20 días bajo la canícula en España.
Otro de estos indicadores clave es que el verano se está extendiendo en duración si se tienen en cuenta las temperaturas. Y es que desde mediados de mayo y hasta mediados de septiembre, se han vivido largos periodos con temperaturas más propias del mes de julio. El séptimo mes del año ha sido, de hecho, el más caluroso desde que hay registros. “El verano se está yendo de los límites del calendario -, ha reconocido del Campo-. Tanto es así que estamos viviendo veranos extremos que se esperaban para la mitad del presente siglo”. Tan intenso ha sido el calor este año que la temperatura media durante el periodo entre el 15 de mayo y el 15 de julio ha sido 1,7 grados superior a lo habitual para el trimestre junio-agosto de la serie histórica.
En cuanto a las precipitaciones, la Aemet califica el verano de “muy seco”. “Es habitual que llueva poco en España -, ha señalado el portavoz nacional de la agencia-. Pero desde 1994, hemos detectado que los veranos con lluvias intensas han desaparecido”. Desde ese año, solo 2011 ha registrado una media de más de 100 l/m² en España; antes era un registro habitual uno cada cuatro años aproximadamente.
Se cierra además el año hidrológico el próximo 30 de septiembre. En resumen ha sido un año dentro de la media con 643 l/m², ligeramente por encima de los 640 que son la media. Sí ha habido grandes diferencias geográficas con promedios superiores en el oeste el sur y Canarias y, por debajo de la media, en el norte. Una de las características de este año hidrológico es que la mayoría de las lluvias se concentran entre el 15 de diciembre y el 15 de marzo. En ese periodo se acumuló la mitad del total anual, mientras que la lluvia de los últimos seis meses solo representa a una quinta parte.
¿Cómo será el otoño?La previsión para el otoño es que las temperaturas sean superiores a la media. Hay entre un 60 y un 70 % de posibilidades de que sea “más cálido” de lo normal, especialmente en el norte y el este. La probabilidad de que sea frío es de solo un 10 %.
Por lo que respecta a las lluvias, es más “difícil de predecir”, reconoce del Campo. Pero “hay un 40 % de posibilidad de que sea más lluvioso de lo normal”, pero también existe un 25 % de opciones de que “sea más seco”. La característica principal será, como ha ocurrido en este año hidrológico, que las precipitaciones se puedan concentrar en un solo episodio “que puede recoger toda la lluvia prevista para la estación”.
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