Las malformaciones vasculares son alteraciones de los vasos sanguíneos. Ocurren cuando las venas no se han formado correctamente y la sangre circula más lentamente por estos vasos, lo que provoca un aumento de la presión en su interior y, con ello, un mayor riesgo de trombosis e inflamación. "Casi siempre se producen porque, durante el embarazo, ha habido alguna mutación genética. Aunque generalmente están desde el nacimiento, algunas no se hacen visibles hasta años después", explica a este diario Adrià Plana, dermatólogo del Hospital Germans Trias i Pujol (Can Ruti), en Badalona. Las malformaciones vasculares no son lo mismo que un tumor: se deben a que determinados vasos venas, arterias, capilares o vasos linfáticos se han formado de manera anómala. A menudo son dolorosas y afectan tanto a niños como a adultos.Seguir leyendo....
Las malformaciones vasculares son alteraciones de los vasos sanguíneos. Ocurren cuando las venas no se han formado correctamente y la sangre circula más lentamente por estos vasos, lo que provoca un aumento de la presión en su interior y, con ello, un mayor riesgo de trombosis e inflamación. "Casi siempre se producen porque, durante el embarazo, ha habido alguna mutación genética. Aunque generalmente están desde el nacimiento, algunas no se hacen visibles hasta años después", explica a este diario Adrià Plana, dermatólogo del Hospital Germans Trias i Pujol (Can Ruti), en Badalona. Las malformaciones vasculares no son lo mismo que un tumor: se deben a que determinados vasos –venas, arterias, capilares o vasos linfáticos– se han formado de manera anómala. A menudo son dolorosas y afectan tanto a niños como a adultos.
Ahora, el Hospital de Can Ruti es uno de los primeros centros catalanes en tratar los casos más graves con una nueva técnica denominada electroescleroterapia con bleomicina –el BEST—, que permite reducir y hacer desaparecer las molestias asociadas a determinadas malformaciones vasculares. El tratamiento combina la administración local de un antibiótico –la bleomicina– con pequeños impulsos eléctricos controlados aplicados sobre la malformación. Hace un año que Can Ruti ha establecido un programa para abordar los casos pertinentes derivados desde diferentes servicios –Cirugía Vascular, Cirugía Pediátrica, Cirugía Oral y Maxilofacial, Otorrinolaringología, Pediatría o Cirugía Plástica– y que se analizan en el comité de malformaciones vasculares del hospital, liderado por el servicio de Dermatología.

Un paciente con una malformación vascular, antes y después de la cirugía. / CEDIDA
"Son como globos"Hay diferentes tipos de malformaciones vasculares, pero las más habituales son las venosas. "Desde fuera se ven como globos. A veces, desde un punto de vista estrictamente estético, son importantes", señala el doctor Plana. "Como la sangre no circula bien, con los años se van inflando y estéticamente la malformación se ve cada vez más. A veces, la sangre coagula, hace un trombo y duele. La principal queja de los pacientes es el dolor", prosigue Plana. Si por ejemplo la malformación vascular está en el brazo, el paciente puede tener problemas para hacer "trabajos de la vida diaria". Si está en la pierna, puede haber "dificultades para caminar". "Es como una variz pero mucho más exagerada. A veces el dolor es continuo. Es mucho más que una mancha en la piel", dice Plana.
Hay personas que tienen toda su vida malformaciones vasculares y "ni se dan cuenta". Dependiendo del tamaño, la localización y de las molestias, los médicos deciden tratarlas. "No son lesiones malignas, ni que den problemas de malignidad. Depende de la calidad de vida del paciente. A los pacientes que se quejan de dolor y malestar les ofrecemos un tratamiento", añade este dermatólogo.

Un paciente con una malformación vascular en una mano. / CAN RUTI
Nuevo tratamientoDesde el año pasado, Can Ruti ya ha tratado con electroescleroterapia con bleomicina a una veintena de pacientes, de todas las edades, con malformaciones vasculares. El resultado, afirman los doctores, ha sido satisfactorio, ya que ha disminuido la medida de las malformaciones y las molestias. "Esta terapia combina dos cosas: un pulso eléctrico de corta duración y la inyección de un fármaco antibiótico citotóxico, la bleomicina", explica por su parte el radiólogo vascular intervencionista Gerardo Tovar. La bleomicina es, de hecho, una quimioterapia pero que, en este caso, se usa "en dosis muy bajas y localizadas en la lesión".
"Guiándonos por una ecografía y por rayos X, hacemos que una aguja penetre dentro de la malformación y activamos esos pulsos eléctricos de cortísima duración. Esto hace que las células sean más permeables y que se introduzca la bleomicina dentro de las células. Así, se produce inflamación y necrosis y, en última instancia, la zona cicatriza y disminuye el tamaño de la malformación", dice Tovar. Según él, esta "no desaparece totalmente", pero sí que "disminuye muchísimo de tamaño". "Es posible que el tratamiento se tenga que repetir dos o tres veces. La curación no es total, pero se consiguen reducciones de más del 80% de las lesiones".

Un paciente con una malformación vascular en la espalda. / CAN RUTI
Malformaciones venosas y arteriovenosasEl BEST sirve, en concreto, para abordar diferentes tipos de malformaciones vasculares: las venosas, las arteriovenosas, las capilares y las linfáticas microquísticas.
Las venosas son las más comunes y forman venas muy dilatadas y tortuosas, creando bultos azulados y blandos que pueden ir creciendo. Las arteriovenosas, causadas por una conexión anormal y directa entre arterias y venas, se convierten en una patología muy compleja, con tratamientos difíciles e inciertos hasta la aparición de esta terapia. Por su parte, las capilares causan manchas rojizas o rosadas en la piel debido a unos capilares dilatados. Y, en cuanto a las linfáticas microquísticas, más frecuentes en la cabeza y el cuello en forma de pequeños quistes, se están tratando con excelentes resultados gracias a este nuevo abordaje.
La electroescleroterapia con bleomicina es el tratamiento principal, pero también existen otras variantes. Al ser mínimamente invasivo y estar guiado por imagen, evita en muchos casos una cirugía abierta. El doctor Carlos Castaño, jefe de sección de Neurorradiología Intervencionista, añade que la mejoría de los pacientes no es inmediata, pero sí "evidente" pasados pocos meses. Las malformaciones "excepcionalmente" vuelven a aparecer, aunque los cambios hormonales, más frecuentes en mujeres, pueden favorecer que las malformaciones vuelvan a hacerse visibles o sintomáticas, incluso después de haber sido tratadas correctamente.
"Con la incorporación de esta técnica ampliamos las opciones de tratamiento para pacientes en los que las alternativas habituales no habían conseguido una respuesta suficiente o eran muy limitadas. Y lo hacemos con un procedimiento mínimamente invasivo y orientado a actuar de manera precisa sobre la lesión", concluye el doctor Castaño.
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