Dorian Yates es una de las grandes leyendas del culturismo, y esa posición fue una que se ganó a base de entrenamientos de altísima intensidad, mucha disciplina, un control obsesivo de la preparación y una fuerte mentalidad competitiva.Leer la noticia completa
Dorian Yates es una de las grandes leyendas del culturismo, y esa posición fue una que se ganó a base de entrenamientos de altísima intensidad, mucha disciplina, un control obsesivo de la preparación y una fuerte mentalidad competitiva.
Así era la obsesiva mentalidad de Dorian Yates en el culturismoEl culturista habló en profundidad sobre su filosofía de trabajo en una entrevista de hace ya unos años, y en primer lugar destacó un punto clave de su carrera: lo importante no era cuánto tiempo entrenaba, sino la intensidad de cada serie que completaba.
Los entrenamientos de Yates eran especialmente cortos para los estándares habituales: solían durar entre 30 y 40 minutos, pero los hacía muy completos; utilizaba una gran variedad de ejercicios y además combinaba máquinas con pesos libres.

Dorian Yates / SPORT.es
Pero su obsesión con el entrenamiento no siempre le dio resultados positivos. De hecho, recuerda el que considera que se trata de uno de sus grandes errores: seguir entrenando con una gran intensidad a tan solo 6-8 semanas de competir.
En retrospectiva, Yates entiende que lo que debería haber hecho en aquellos tramos era simplemente entrenar para mantener la masa muscular. Aquella intensidad tampoco desaparecía fuera de las preparaciones. Yates reconoce que su dedicación llegó a ser tan extrema que nunca se permitía más de una semana sin entrenar, ni siquiera después del Olympia.

Dorian Yates, leyenda del culturismo, sobre el Mr. Olympia / Twitter
De hecho, eso es algo que expresa de la siguiente forma: "Ronnie Coleman es extremadamente dedicado y por eso es Mr. Olympia, pero probablemente incluso Ronnie te diría que se toma un par de meses al año sin entrenar. Yo nunca me permití más de una semana".
Esa filosofía extrema también tenía riesgos. El propio Yates reconoce que hubo momentos en los que llevó la intensidad demasiado lejos y que eso aumentaba considerablemente las posibilidades de lesionarse. A lo largo de su carrera sufrió además lesiones muy graves, como la rotura de bíceps de 1994.

Ronnie Coleman, una de las mayores leyendas del culturismo / @RONNIECOLEMAN
El legendario culturista sufrió otras lesiones de considerable gravedad, como la rotura de tríceps de 1997. En esta ocasión, Yates ni siquiera podía entrenar con pesas, extender correctamente el brazo ni posar.
A pesar de ello, su mentalidad competitiva fue determinante para afrontar algunos de los momentos más complicados de su carrera. De hecho, desde su punto de vista esa mentalidad ganadora es lo que separa al ganador del que queda segundo o tercero.
Su preparación llegaba también a la alimentación. Yates recuerda que llegó a consumir unas 6.000 calorías diarias durante la fase de volumen, mientras que incluso en preparación para competir raramente bajaba de las 4.000.
En definitiva, la carrera de Dorian Yates refleja hasta qué punto llevó su obsesión por mejorar: una disciplina que contribuyó a convertirle en seis veces Mr. Olympia, pero que él mismo reconoce que en determinados momentos llevó demasiado lejos.