La microbiota es un conjunto de microorganismos que conviven con nosotros -formado sobre todo por bacterias, pero también hay arqueas, virus, hongos-, aunque la mayoría de estos microbios son inofensivos o incluso, beneficiosos para el huésped. Existen distintos tipos de microbiota en el organismo (genitourinaria, respiratoria, piel...), cada uno con un papel relevante en cada sistema. No obstante, el 95% se encuentra en el colon, siendo el microbioma intestinal (es decir, los microorganismos más sus metabolitos e interrelaciones) el más importante para la salud.
La microbiota es un conjunto de microorganismos que conviven con nosotros -formado sobre todo por bacterias, pero también hay arqueas, virus, hongos-, aunque la mayoría de estos microbios son inofensivos o incluso, beneficiosos para el huésped. Existen distintos tipos de microbiota en el organismo (genitourinaria, respiratoria, piel...), cada uno con un papel relevante en cada sistema. No obstante, el 95% se encuentra en el colon, siendo el microbioma intestinal (es decir, los microorganismos más sus metabolitos e interrelaciones) el más importante para la salud.
Pese a que siempre ha existido, no se le ha dado la importancia que se le da ahora, como nos explica la doctora Valeria Herrera-Lasso, especialista en Alergología y Microbiota de la Unidad de Microbiota Vithas/Inmunomet, del Hospital Universitario Vithas Madrid Arturo Soria. "Quizás porque la gente está al alcance de más herramientas y no se conforma con lo que hay. Hoy en día, cómo se interpreta la salud (y la enfermedad), ha dado un giro y algunas personas tienen más dudas y buscan otras respuestas, distintas".
Ahora, los pacientes "están más informados y apuestan por prevenir la patología (o paliar sus efectos), priorizando un cambio de hábitos, alimentación, descanso, actividad física, antes que medicarse de manera crónica y, con mucha lástima, muchas veces, autómata". Lo que sí está claro es cómo la microbiota intestinal está íntimamente relacionada con problemas digestivos como el SIBO o la enfermedad inflamatoria intestinal. "Una microbiota sana es aquella en equilibrio, resiliente y diversa. No obstante, la presencia de ciertos tipos de microorganismos y la infrarrepresentación de otros, acompañan a la definición de microbiota en equilibrio".
Pero la inflamación intestinal puede llevar a una alteración en la composición de la microbiota (término llamado disbiosis) que, a su vez, está ligado a cambios funcionales en la dinámica microbiana. "Cada vez hay más evidencia de que una alteración en la comunidad microbiana intestinal puede alimentar proliferaciones de bacterias de baja abundancia y dañinas, lo que puede agravar aún más la inflamación intestinal y dar lugar o ser consecuencia de ciertas enfermedades", señala la especialista.

Ilustración de la microbiota intestinal / DataBase Center for Life Science (DBCLS)
La relación entre microbiota y las enfermedadesEs difícil establecer una única causa de enfermedad. "En la mayoría de las ocasiones, la predisposición genética, el entorno, la dieta suelen ser factores que contribuyen al desarrollo de patología. Existen cada vez más publicaciones que destacan el vínculo del desequilibrio de la microbiota intestinal (disbiosis) y la permeabilidad intestinal con ciertas enfermedades, desde gastrointestinales y metabólicas hasta inmunológicas y neuropsiquiátricas", recalca. No obsrante, la doctora Herrera-Lasso se pregunta: "¿la disbiosis es causa o consecuencia de ello?".
Sí existe una relación "demostrada" entre microbiota y sistema inmunitario. "Millones de años de co-evolución entre el huésped y los microbios han dado lugar a una simbiosis mutualista en la que la microbiota contribuye en muchos procesos fisiológicos del huésped y el huésped, a su vez, proporciona un entorno nutritivo y hospitalario para los microbios".
Además de los beneficios metabólicos, como la degradación y asimilación de alimentos y nutrientes de la dieta, "la microbiota proporciona al huésped varias funciones que promueven la función barrera del epitelio intestinal, la homeostasis inmune, respuestas inmunitarias óptimas y protección contra la colonización de patógenos".
Y ocurre exactamente lo mismo con las alergias. "Un actor clave en este proceso es la microbiota intestinal. La dieta, el entorno y las intervenciones médicas que experimenta un bebé determinan el establecimiento y progresión de la microbiota intestinal, que interactúa y entrena el sistema inmunitario en desarrollo".
Mi recomendación aquí es exponer a los bebés a la naturaleza, no higienizarlo todo
El reciente aumento de la incidencia de enfermedades alérgicas se ha explicado por la 'hipótesis de la higiene', que sostiene que los cambios sociales en los países desarrollados han provocado una reducción de las exposiciones microbianas en la vida temprana, afectando negativamente la inmunidad y dando lugar, en este caso, a una respuesta exagerada frente a una sustancia que, a priori, es inofensiva para el organismo, como puede ser una proteína del pescado o del polen. "Mi recomendación aquí es exponer a los bebés a la naturaleza -no higienizarlo todo ni todo el rato con productos químicos (¡ni al bebé en cuestión!)- y permitir que se integre con su entorno. De esta manera, contribuimos a desarrollar un sistema inmunitario competente".
También influye en la salud mental. Hipócrates ya lo advirtió - "toda enfermedad comienza en el intestino". "Esta afirmación va ganando cada vez más validación científica, especialmente en el contexto de las condiciones neuropsiquiátricas. El eje intestino-cerebro se reconoce ahora como una red compleja y bidireccional que abarca vías de comunicación neuronales, hormonales, inmunológicas y microbianas", explica la especialista.
El eje intestino-cerebro representa una red dinámica de comunicación que conecta el sistema nervioso entérico (tracto gastrointestinal) con el sistema nervioso central (el cerebro) a través de vías neuronales, hormonales, inmunitarias y metabólicas. La composición y actividad metabólica de la microbiota intestinal influyen significativamente en la función y comportamiento cerebral.