"No esperamos una ofensiva militar rusa inminente contra la OTAN. Pero sí que continúen las acciones hostiles de Rusia contra los aliados", ha advertido este jueves el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, después de que Moscú amenazara con el uso de armas nucleares si se trata de aislar a su enclave de Kaliningrado. Europa debe mantenerse "vigilante y alerta", no "incurrir en divisiones" ni menos aún sentirse empujada a "dejar de ayudar a Ucrania" como pretende el Kremlin, añadió el líder de la Alianza Atlántica, en una comparecencia junto a su compatriota y primer ministro de Países Bajos, Rob Jetten, y el canciller alemán, Friedrich Merz.
"No esperamos una ofensiva militar rusa inminente contra la OTAN. Pero sí que continúen las acciones hostiles de Rusia contra los aliados", ha advertido este jueves el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, después de que Moscú amenazara con el uso de armas nucleares si se trata de aislar a su enclave de Kaliningrado. Europa debe mantenerse "vigilante y alerta", no "incurrir en divisiones" ni menos aún sentirse empujada a "dejar de ayudar a Ucrania" como pretende el Kremlin, añadió el líder de la Alianza Atlántica, en una comparecencia junto a su compatriota y primer ministro de Países Bajos, Rob Jetten, y el canciller alemán, Friedrich Merz.
Rutte, de visita en Alemania para recoger el Premio Internacional de la Paz de Westfalia a la OTAN, ha aludido así a la escalada de ataques híbridos contra sus miembros, especialmente en el flanco oriental. Ha sido en una intervención breve, en la que ha insistido en que Rusia está "poniendo a prueba" a Europa. Mencionó tanto las violaciones al espacio de aéreo sufridas por los países bálticos o Polonia, como los actos de sabotaje contra infraestructuras críticas y el atentado fallido con un dron en el aeropuerto alemán de Leipzig. Ante estos actos conviene, según Rutte, "mantener la calma" e incrementar el gasto en defensa.
La sombra del bloqueo de KaliningradoPutin ha ordenado "tomar medidas" para garantizar la seguridad de Kaliningrado, el estratégico enclave ruso que queda entre Polonia y Lituania y que enlaza con Bielorrusia a través del corredor de Suwalki. Rusia tiene ahí un fuerte dispositivo militar, que ha incrementado desde el inicio de la invasión a gran escala de Ucrania. A las tensiones latentes se ha unido ahora la advertencia del Kremlin, por vía diplomática, sobre el "uso de armas nucleares" en caso de que se intente bloquear el acceso a Kaliningrado, sea por mar o a través de dicho corredor.
La escalada de acciones hostiles rusas ha activado las alertas en los estados bálticos –Letonia, Estonia y Lituania-- o en Polonia, pero también en Suecia y Finlandia. La incorporación a la OTAN de los dos países nórdicos, precipitada por la invasión de Ucrania, es una afrenta persistente en el ideario de Putin.
La defensa compartida europeaLa jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, aseguró a principios de esta semana que la UE tiene información procedente de servicios secretos sobre presuntos planes del Kremlin para llevar a cabo nuevos ataques híbridos contra Europa. Todo ello ocurre cuando el bloque comunitario aborda los preparativos de un "Protocolo de Emergencia" para hacer frente a estas amenazas que, según la alta representante de Política Exterior de la UE, no se solapará con las competencias de la OTAN.
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Es una tarea compleja, teniendo en cuenta que no todos los europeos miembros de la Alianza lo son, a la vez, de la UE. Ese es el caso de la extracomunitaria Noruega, que como el resto de países nórdicos está en zona de alta vulnerabilidad. El propósito de la UE es afianzar mecanismos de defensa colectivos frente a lo que se denomina "agresión por debajo de un ataque armado" o ataque híbrido. La pieza clave está en el artículo 42.7 de los Tratados, llamado a convertirse en el equivalente al artículo 5 del Tratado del Atlántico Norte, que obliga a todos los aliados a responder a cualquier agresión contra otro estado miembro.
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