Acababa de ver por enésima vez "Amanece que no es poco", ese disparate surrealista en forma de película que dejó para la posteridad el desaparecido realizador José Luis Cuerda. Aun retenía en la memoria la última secuencia, en la que un grupo de personajes de aquella extravagante historia llegaban a ocupar el alto de una colina para disfrutar de la aparición del sol. Les asistía el deseo de ver un amanecer glorioso. Pero resultó que el astro apareció por el lado opuesto al esperado, o sea por el oeste. El cabo de la guardia civil, a la sazón Saza (El histriónico José Sazatornil) completamente indignado y fuera de sus casillas, haciendo uso de una pistola, realizó varios disparos con dirección hacia el astro solar, mezclados con insultos e improperios que no viene al caso recordar ahora. Saza había pasado por aceptar cómo en aquel pueblo extravagante la Guardia Civil había perdido las elecciones, en beneficio de "la Secreta"; cómo era reelegida Mercedes como puta; también el delirante debate durante la elección de las cuatro adúlteras que, según la OMS, correspondían a aquel municipio. Pero aquello de que el sol saliera por su espalda era algo demasiado fuerte para ser asimilado.