ONU Mujeres está en riesgo. El organismo internacional –uno de los principales referentes mundiales en la defensa de la igualdad de género– podría dejar de existir como entidad independiente, una posibilidad que preocupa especialmente en un contexto de avance reaccionario contra los derechos de las mujeres. Centenares de organizaciones y líderes de todo el mundo se han propuesto frenar la propuesta y han firmado una carta dirigida a António Guterres, secretario general de las Naciones Unidas, exigiendo el blindaje de la entidad dedicada específicamente a las mujeres.Lo que está sobre la mesa no es otra cosa que la fusión de ONU Mujeres y el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA). Las primeras pinceladas de la propuesta emergieron hace exactamente un año, en el marco del 80ª aniversario de las Naciones Unidas. Entonces, Guterres planteó la necesidad de estudiar los posibles beneficios de una eventual fusión de los dos organismos para crear "una voz y plataforma unificadas" sobre igualdad. En enero, la propuesta fue examinada por organizaciones de la sociedad civil. Encontraron que la fusión entraña riesgos y adolece de falta de garantías. Los autores de la propuesta respondieron que la idea persigue crear una figura que asuma el liderazgo de la lucha por la igualdad, en un contexto de "reacción sostenida y cada vez más coordinada". No se trata tanto de ahorrar costes, sino de unir fuerzas para combatir a un enemigo común: en un contexto "políticamente en disputa y con restricciones financieras, la fragmentación puede reducir el impacto" de las políticas desarrolladas por ambas instituciones, argumentan.Pero el razonamiento no terminó de convencer. Conforme avanzaba el tiempo, comenzaron a emerger con fuerza algunas objeciones diplomáticas, hasta que las entidades afectadas se pronunciaron. En junio, Sima Bahous, directora ejecutiva de ONU Mujeres, sostuvo que la evidencia existente no demuestra ninguna ventaja sustancial ligada a la fusión y reconoció dudas respecto a la iniciativa, así que planteó la necesidad de explorar otras alternativas. Fuentes de ONU Mujeres destacan a infoLibre que hasta el momento "no se ha tomado ninguna decisión" y subrayan que cualquier posible reforma será, en última instancia, "liderada por los Estados miembros". Para la institución, no obstante, "hay un principio fundamental: cualquier reforma debe proteger plenamente los mandatos y el trabajo actuales". Guterres, explican las mismas voces, "ha dejado claro que solo apoyará una fusión si esos mandatos se mantienen sin cambios", un compromiso que la institución cree "esencial".A lo que se refieren cuando hablan de mandatos es a las funciones y competencias atribuidas a la entidad. ONU Mujeres cuenta con un triple mandato: normativo, operativo y de coordinación. Esto se traduce en el establecimiento de normas y estándares internacionales sobre igualdad, el apoyo a los países para transformar sus compromisos en leyes y la coordinación de los más de cien territorios donde está presente para crear un sistema homogéneo en el que los derechos de las mujeres sean una prioridad. Si ONU Mujeres deja de existir como entidad independiente, argumentan las mismas fuentes, debe existir la garantía de que no desaparezca con ella ninguna de las competencias que se le atribuyen.A la misma conclusión llega el UNFPA, cuya directiva sostiene además que la fusión podría incluso acarrear costes económicos. Siguiendo esta línea, diversos países han comenzado a trasladar formalmente sus reservas, incluida España. Y en septiembre, el G77 y China se alinean con las tesis contrarias a la fusión: "Aún no se dan las condiciones necesarias para aprobar fusiones estructurales que probablemente implicarían un proceso prolongado de reestructuración institucional".Pero los argumentos de peso llegan de la mano de las organizaciones de base. A finales de agosto, más de un millar de entidades y líderes de la sociedad civil, procedentes de 146 países, suscribieron una misiva rechazando la fusión. La misiva la impulsa la Feminist Cross Coalition Working Group, una alianza global de redes feministas creada precisamente para intervenir en el proceso de reforma. Y sus conclusiones son claras: la propuesta de fusión debe ser retirada. UGT, Fundación Aspacia y Lunes Lilas son algunas de las firmas españolas que se suman al listado. "Reconocemos plenamente las limitaciones actuales que subyacen a su propuesta, incluidas las amenazas que plantean los actores contrarios a los derechos que trabajan para revertir los avances en materia de igualdad de género, conseguidos con tanto esfuerzo", exponen. "Como organizaciones que trabajamos a nivel de base, regional y mundial, sufrimos a diario las consecuencias de estas presiones convergentes", pero hasta la fecha no existe "ninguna prueba de que la fusión propuesta vaya a abordar estos retos"."Durante 14 meses, los dirigentes de las Naciones Unidas han impulsado la fusión de ONU Mujeres y el UNFPA sin responder a la única pregunta que la sociedad civil y los Estados miembros siguen planteando: ¿es una fusión estructural la única vía para hacer frente a estas limitaciones y reforzar la arquitectura de igualdad de género de las Naciones Unidas?", plantean en la misiva. A su juicio, la respuesta es negativa: "La fusión propuesta plantea riesgos significativos y podría agravar precisamente los retos que pretende abordar".En medio del debate, se da una circunstancia imposible de ignorar: Estados Unidos pasa en poco más de un año de ser uno de los principales financiadores de ONU Mujeres a ordenar el fin de su participación en la entidad. En enero del presente año, Donald Trump exigió a las agencias federales retirar a su país de más de medio centenar de organismos y mecanismos internacionales. Entre ellos, ONU Mujeres y UNFPA.Según las estimaciones de la propia institución, al menos un millón de mujeres y niñas han perdido el acceso a asistencia vital durante el último año, precisamente debido a los recortes en la ayuda de los donantes mundiales. El mismo análisis concluye que casi nueve de cada diez organizaciones de mujeres ya no pueden satisfacer necesidades sobre el terreno, pese al gran aumento de la demanda, tras la mayor caída registrada en la financiación. Un desplome económico que se explica fundamentalmente con la salida estadounidense, pero también por un recorte producto del destino generalizado de fondos a defensa. ONU Mujeres encaja los recortes como parte de un fenómeno político amplio: el retroceso sostenido y generalizado en materia de igualdad. En un artículo publicado en marzo, la diplomática estadounidense Jessica Stern y la activista feminista Shannon Kowalski afirmaron que probablemente la administración de EEUU y "otros grupos contrarios a los derechos" aprovecharían una eventual fusión "como una oportunidad para desmantelar por completo esta agenda en la ONU".