En octubre de 1985, el 16 en el Adolfo Masiá en Teruel y una semana después, el 23, en La Romareda, en la segunda ronda de una Copa del Rey que acabaría ganando el Real Zaragoza en la final ante el Barcelona en el Calderón con un gol de Rubén Sosa hay que buscar el único antecedente oficial del partido que esta noche disputa el equipo zaragocista contra el turolense y que tendrá réplica en la segunda vuelta en Pinilla: Era muy complicado imaginar que íbamos a ver un Zaragoza-Teruel en Liga, por la Copa cabía la posibilidad, como así sucedió, pero en el campeonato es que parecía imposible, inimaginable, dice Mariano Ayneto, protagonista de aquellos dos duelos por los tres goles que marcó del total de una eliminatoria que se resolvió por 8-1, con el 1-5 de la ida y el 3-0 en La Romareda.Leer la noticia completa
En octubre de 1985, el 16 en el Adolfo Masiá en Teruel y una semana después, el 23, en La Romareda, en la segunda ronda de una Copa del Rey que acabaría ganando el Real Zaragoza en la final ante el Barcelona en el Calderón con un gol de Rubén Sosa hay que buscar el único antecedente oficial del partido que esta noche disputa el equipo zaragocista contra el turolense y que tendrá réplica en la segunda vuelta en Pinilla: «Era muy complicado imaginar que íbamos a ver un Zaragoza-Teruel en Liga, por la Copa cabía la posibilidad, como así sucedió, pero en el campeonato es que parecía imposible, inimaginable», dice Mariano Ayneto, protagonista de aquellos dos duelos por los tres goles que marcó del total de una eliminatoria que se resolvió por 8-1, con el 1-5 de la ida y el 3-0 en La Romareda.
Ocho goles encajó Carlos Royo, canterano zaragocista durante siete temporadas, que llegó a debutar en Primera en Sevilla, en abril de 1982, en el partido donde tuvieron que saltar al césped futbolistas del Aragón y del juvenil por la huelga de jugadores. También disputó ese encuentro, que acabó con un 5-0, Ayneto, que sí tuvo una carrera más prolífica en el primer equipo, con 84 citas oficiales y trece goles. «Para mí era muy importante, había jugado con el Zaragoza en Primera en el Pizjuán, siete años siendo portero en las categorías inferiores y era el equipo de mi vida, ya que he sido zaragocista desde que nací. Me vino a fichar el Madrid con 16 años y rechacé la oferta… Tener que enfrentarme a ellos en Copa fue una sensación extraordinaria», rememora Royo sobre aquella eliminatoria que aún conserva en vídeo, tanto la ida como la vuelta, «en VHS, por lo que está algo deteriorado, pero aún se ve bien».
«Allí el ambiente fue de mucha expectación, con un campo de tierra porque aquellos primeros partidos coperos eran duros, ya que lo normal es que el equipo de la región se intentara poner a la altura del Zaragoza. El Teruel tenía futbolistas que habían pasado por las categorías inferiores de aquí (Jesús India, Lolo Giménez y el propio Carlos Royo) y otros que querían progresar y demostrar. La ida iba a ser complicada siempre por eso», explica Ayneto sobre aquel 16 de octubre en un partido en el que ambos equipos saltaron al césped llevando una bandera de Aragón, en un Adolfo Masiá lleno para la ocasión y con Manolo el del Bombo también presente en la cita. Hubo camaradería y deportividad, nada de patadas altisonantes y sí mucha intensidad en los dos equipos.
«Los recuerdos de aquella eliminatoria son maravillosos, era la primera vez que el Zaragoza iba a la ciudad en partido oficial y hasta ahora será la única, hasta cuando llegue en la segunda vuelta. Tres horas antes había unas colas de 150 metros en cada taquilla y cuando saltamos a calentar nos quedamos alucinados. El campo estaba lleno a reventar y la gente subida a las tapias. Fue una fiesta auténtica para Teruel, algo espectacular», espeta el exarquero, que después de su retirada fue meta de los Veteranos del Real Zaragoza y entrenador en esa agrupación, para estar más de 30 años en el club. «Ellos eran muy superiores, la élite contra la cuarta categoría. Yo los conté varias veces en la ida y en la vuelta porque me parecían que eran más, ya que me llegaban por todos lados. Había una distancia abismal entre ambos que se notó mucho», añade Royo.
Ayneto, también en la cantera zaragocista, tuvo la complicada misión de hacerse un hueco en un primer equipo donde el tamaño de los delanteros era enorme, porque entonces «estaba mucho más caro para un canterano llegar al Zaragoza. En la delantera yo jugué en mis años con Valdano, Amarilla, Conde, Corchado, Pardeza, Pineda, Rubén Sosa…». Hizo dos goles en Teruel, en el 1-5, además de otro en la vuelta, este con ayuda de Torrejón, defensa del rival. «Es difícil que recuerde cómo los marqué, la verdad. Sí recuerdo cosas de aquella Copa, la eliminatoria de la nieve en Burgos, la final que ganamos al Barcelona, el gol de Rubén Sosa…».
Toma la palabra entonces Carlos Rojo: «Ayneto siempre tuvo ese olfato goleador arriba y eran tan superiores que te las podían meter por todos lados. Él hizo su labor que era marcar y yo hice la que tenía que hacer, ya que tuve muchas paradas, pero aún así me metieron varios, hasta ocho».
La vuelta en Zaragoza, entonces en La Romareda y el 23 de octubre de 1985, tuvo poca historia en lo deportivo, con la eliminatoria sentenciada, aunque sí que el Teruel estuvo a la altura de las circunstancias. «Ellos también atacaron mucho y volvimos a perder, pero dimos una gran imagen, llegamos al descanso con empate a cero. Y había aquel día más de 20.000 personas en el estadio, ofrecimos una imagen aún mejor que en Teruel», rememora el exarquero sobre un Teruel entrenado por Vicente Piquer y que en la siguiente temporada (86-87), con Paco Corpas en los mandos, logró subir por primera vez en su historia a Segunda B.
Lo sucedido entonces, entre el Zaragoza de Luis Costa y el Teruel de Piquer, no va a tener nada que ver con lo de hoy, porque «las situaciones de los dos clubs son muy distintas, se han acortado las distancias al competir en la misma Liga, aunque creo que el nivel del Zaragoza es superior y tiene que buscar ese ascenso. El Teruel tiene otros objetivos y sé que va a vender cara la derrota y el Zaragoza va a tener que dar una buena versión para superarles», explica Ayneto. «Siendo optimista, mucho, la verdad, sí pensaba en un partido oficial ojalá en Primera, ascendiendo el Teruel hasta ahí, pero nunca pensé que en la tercera categoría se verían las caras, que el Zaragoza estaría tan abajo. Nunca lo hubiera esperado», remacha Royo.
Por eso, al entonces portero, muy vinculado al club de su vida por mucho que en aquella eliminatoria fuera enemigo, el momento actual solo le produce tristeza: «A mí el estómago se me cae al suelo al verlo, hemos disfrutado de un Zaragoza campeón de una Recopa, de muchas Copas, que ha sido un grande. Estoy triste y decepcionado y lo que me duele mucho es que llevamos más de 13 años que los jóvenes no han visto al Zaragoza en Primera. Sin embargo, a pesar de ello, es maravilloso que sigan teniendo ese sentimiento zaragocista transmitido por padres y abuelos para que haya fiebre por el equipo pese al desastre que ha vivido hasta tocar fondo», explica Royo.
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Es una mirada muy similar a la que tiene el exdelantero zaragocista, para el que su equipo de corazón le produce «un conjunto de sensaciones, da tristeza y hasta pena, claro está, verlo ahí, cuando ha estado entre los mejores de España. Es que si a algún equipo se echa en falta en Primera ahora es al Zaragoza. Ha estado a un gran nivel en su historia y aquí se han visto a jugadores de una talla enorme. Ahora eso parece quedar muy lejano», sentencia Ayneto, que da la razón a su compañero zaragocista y en aquel duelo copero rival en su aseveración final. «Tocamos fondo ya y, si hacerlo es para salir hacia arriba y que emerja un Zaragoza como el de antaño pues, bienvenida sea la Primera RFEF, aunque es muy duro», cierra Royo.
Fuente: El Periódico de Aragón