Florentino boicoteó el trabajo de sus compañeros en la prueba de exteriores y estuvo a punto de caer eliminado
Famosos a la cocina: la segunda oportundad de ‘MasterChef Celebrity Legends’
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La quinta entrega de MasterChef Celebrity Legends anoche en La 1 (demasiado tarde, como siempre) fue de todo menos tranquila. Si algo quedó claro en una velada donde los pines de inmunidad volaron de delantal en delantal, fue que la rivalidad, o gran pique, entre Santiago Segura y Florentino Fernández ha alcanzado cotas de comedia patética. La noche arrancó con un caótico juego de food pong que sirvió como antesala para un hito inesperado: Segura firmó una quiche de salmón tan impecable que arrancó elogios desmedidos del jurado y le valió el codiciado pin de la inmunidad, dejando en evidencia a un Flo que, tras rozar el desastre en el primer reto, tuvo que rendirse a la evidencia y probar el plato de su "amiguete". Para rematar la ronda de insignias, Juan Betancourt le arrebató el pin infiel a María Escoté con unos langostinos en salsa mornay.
El verdadero espectáculo, y el principio del fin para algunos—,llegó en la prueba de exteriores a orillas del Pantano de San Juan, entre Madrid y Ávila. Elegidos como capitanes Flo y 'Torrente', la disparidad de estilos fue sangrienta: mientras Santiago gestionaba su cocina con efectividad militar apoyado por un renacido David Bustamante, Flo prefirió ejercer una "capitanía ausente" más centrada en boicotear al rival que en dirigir a su equipo. El nivel de surrealismo escaló hasta tal punto que, tras un rifirrafe con Pepe Rodríguez, Florentino terminó tirándose de cabeza a las aguas del pantano con la ropa puesta. Un chapuzón desesperado que no impidió que su equipo se hundiera en el barro ni que la sombra del desastre sobrevolara a sus integrantes.
En medio del caos organizativo del bando perdedor, la nota luminosa la puso David Bustamante. El cantante cantó victoria con un golpe sobre la mesa culinario que fue aplaudido efusivamente por Jordi Cruz. "Regresas a las cocinas en calidad de mejor aspirante", le reconoció el juez catalán, confirmando la brutal evolución de un Bustamante que sacó adelante gran parte de las elaboraciones del menú diseñado por el chef dos estrellas Michelin Ramón Freixa, convirtiéndose en el gran pilar del equipo rojo.
Ya de regreso al plató, la prueba de eliminación se convirtió en un examen sobre gastronomía italiana con el queso y la pasta fresca como protagonistas. Tras un juego inicial de identificación láctea donde María Escoté logró salvarse in extremis, los delantales negros recibieron una lección magistral del chef Gianni Pinto. Anabel Alonso, que venía arrastrando un monumental enfado con Flo por haberla arrastrado a la fosa, protagonizó una espectacular remontada con unos raviolis finos y sutiles que le valieron el aplauso unánime de los jueces y el billete directo a la galería.
La cuerda floja acabó estrechándose entre el propio Florentino Fernández y la Mala Rodríguez. A pesar de que los jueces volvieron a recriminar duramente la actitud de Flo —advirtiéndole que está jugando al límite y cuestionando si algún día se tomará en serio los tiempos de cocinado—, fueron los fatales problemas de la rapera andaluza con la emulsión de su salsa de mantequilla los que sentenciaron su destino, convirtiéndola en la quinta expulsada de la edición.
La despedida de la artista jerezana dejó una profunda huella emocional entre sus compañeros. Lejos de la frustración, la rapera regaló un discurso cargado de arte y agradecimiento, pidiéndole entre risas a Santiago Segura que reúna al reparto en una película de misterio y apostando abiertamente por un duelo final entre Paz Vega y Marina Rivers. "Esta gente es fantasía, alegría y humor. Esto engancha, es un regalo", concluyó la cantante antes de colgar definitivamente el delantal en una de las noches más impredecibles del formato.