La llamada a las falleras mayores de València es un ritual que está establecido en su actual formato desde primeros de los noventa. A raíz de una petición de un conocido asambleista de la época, Emili Camps Gallego, se instauró un cambio en la liturgia: en lugar de dar a conocer el nombre de las elegidas en el hemiciclo y después llamarlas desde el despacho de alcaldía, a la vista de nadie, se propuso llevar a cabo esa llamada en vivo y en directo. Para entonces, en 1992, había recursos técnicos para hacerlo y así se normalizó la secuencia: se lee el acta mientras, en los últimos instantes, el secretario general teclea el número y, con mayor o menor sincronía en el tiempo, el teléfono sonaba y al otro extremo estaba la fallera electa que, entre hipos y lloros, pronunciaba sus primeras palabras a la ciudadanía.
La llamada a las falleras mayores de València es un ritual que está establecido en su actual formato desde primeros de los noventa. A raíz de una petición de un conocido asambleista de la época, Emili Camps Gallego, se instauró un cambio en la liturgia: en lugar de dar a conocer el nombre de las elegidas en el hemiciclo y después llamarlas desde el despacho de alcaldía, a la vista de nadie, se propuso llevar a cabo esa llamada en vivo y en directo. Para entonces, en 1992, había recursos técnicos para hacerlo y así se normalizó la secuencia: se lee el acta mientras, en los últimos instantes, el secretario general teclea el número y, con mayor o menor sincronía en el tiempo, el teléfono sonaba y al otro extremo estaba la fallera electa que, entre hipos y lloros, pronunciaba sus primeras palabras a la ciudadanía.
Este ritual ha sufrido un notable cambio en los últimos años: las candidatas han dejado de estar en la intimidad de sus domicilios, rodeadas tan solo de aquellos más allegados, para esperar la llamada en el casal, rodeada de todo aquel fallero o fallera que quiere estar presente. Y también esto ha propiciado que se haya registrado en audiovisual tanto los instantes previos como el momento de recibir la llamada o escuchar el nombre y, por consiguiente, la locura que se desata al rededor.
Los últimos diez nombramientos han dejado ya vídeos para la posteridad y reflejan también sus propias anécdotas.
En 2022, por ejemplo, se recordará por la "petrificación" de Carmen Martín. En el momento que Joan Ribó pronunciaba su nombre se quedó, literalmente, inmóvil. Apenas tenía unas décimas de segundo para asimilar lo que le acababa de pasar. La elección de Carmen, junto con la de Nerea López tuvo un componente que pasó también a la historia: son las falleras mayores que recibieron el nombramiento con mascarillas. Hubo que arbitrarse unas mínimas distancias de seguridad para que ambas pudieran ser fotografiadas sin el cubrebocas.
El retardo y el "buzón Movistar"El año 2023 la del "buzón Movistar". La llamada a Laura Mengó está cargada de microescenas: en el momento de levantar la vista de la pantalla aparece un número y es su hermana la que le indica que hay una llamada entrante; se escucha un nítico "ay, ay" de la elegida, pero también que la locura generada provoca una cancelación de la llamada, por lo que lo que se recibe es la contestación del buzón. La conferencia se reestableció instantes después, afortunadamente para todos.
Tampoco Paula Nieto estuvo exenta de anécdota, porque la televisión en la que seguían la asamblea llegaba con mucho retardo. La consecuencia: que el teléfono empezó a sonar muy pronto. Aguantó con la línea abierta hasta que se materializó, a través de la misma, el nombre, y se desató la locura.
Las elecciones de María Estela y Marina García en 2024 fueron más bien normales, sin incidencias. Quizá el ojo avizor muestra, en el caso de Marina, cómo su madre recibe la llamada y, la enseña a los presidentes de la comisión un instante antes de escuchar el nombre de la niña.
La celebración a saltos fue la nota simpática en el proceso de 2025, protagonizada por los padres de Lucía García, dando saltos de alegría.
Los gestos de Marta MercaderY es que las infantiles suelen ser las que protagonizan las mejores escenas. No tiene desperdicio tampoco la llamada a Marta Mercader, que empieza cogiendo amorosamente del hombro a su madre y termina hiperventilando, con los ojos abiertos como platos. Marta empezaba a mostrar su carácter, espontáneo hasta el fin del mundo. La de Carmen Prades fue, en ese sentido, bastante más serena.
Huelga decir que los vídeos del momento, cuando la fallera no es elegida, no se publican. Ni siquiera los de candidatas que incluso han pedido expresamente al jurado que no cuenten con ella. Hay pocos ejemplos de vídeos sin elección, como el de Anabel Calero de hace ahora doce meses, en el que se les ve acudiendo al casal y la siguiente imagen es recibiendo el aplauso de los falleros del Palmar, invitando a todos a dulces antes de marcharse al casal de Carmen Prades.
Este lunes serán otros dos casales los que acojan estas mismas sensaciones, con los lloros, los gritos y la felicidad.