Ha visitado el plató de 'Y ahora Sonsoles'
El 2 de mayo, el torero Alberto Álvarez se cayó en una trituradora de pienso en su finca de Valereña (Zaragoza), un aparatoso accidente en el que estuvo a punto de perder la vida. Menos de dos meses después ha llegado una imagen que parecía imposible aquel día: el diestro, muy recuperado, visitando el plató de televisión de Y ahora Sonsoles. En este regreso paulatino a la normalidad, el diestro ha reaparecido públicamente acompañado de Verónica, su prometida. Lo ha hecho con una sonrisa contagiosa, una vitalidad envidiable y esa fuerza única que da el haber visto "la muerte muy de cerca".
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© Y ahora Sonsoles
"El sacrificio que lleva la profesión es muy alto y todo ese aprendizaje te da fuerza y sabiduría para afrontar estas cosas", ha comenzado a decir el diestro, que se retiró a finales de 2025. Además, ha confesado que no le cuesta ver las imágenes de todo lo que sucedió porque le hacen valorar la gran oportunidad que le ha dado el destino de seguir adelante tras estar a punto de morir en dos ocasiones, al caerse a la trituradora y y también cuando consiguió salir, por la gravísima hemorragia.
Inicialmente, no estaba en sus planes visitar la finca en ese momento, pero "tenía un espacio de tiempo y me fui" a dar de comer a los animales. La lluvia y las prisas, según ha confesado, provocaron su caída a la máquina, un desafortunado accidente que no le martiriza: "Nunca he pensado por qué me caí porque eso no me va a llevar a nada, no le doy vueltas".
© Y ahora Sonsoles
Alberto tiene grabadas esas escenas en las que intentaba "agarrarme a la barandilla" mientras que 30 guadañas dentro de la trituradora cortaba sus piernas. "Fue un momento muy duro y fui consciente en todo momento, pero solo pensaba en salir. Había dolor físico, pero no tanto, solo pensaba en salir de ahí", ha dicho de ese rato en el que su hija de casi un año le dio fuerzas. Y es que gritó dos veces: "Por mi Macarena que aquí no me quedo".
Cuando logró escapar de la máquina, llamó a Verónica, que a su vez avisó a la familia. Su padre y su hermano le pusieron dos torniquetes mientras esperaban a los servicios de emergencia, que le trasladaron hasta el hospital de Zaragoza, donde le operaron de urgencia durante 10 horas. "Tu cuerpo se quiere ir, pero yo no me quería ir", ha confesado Alberto, que se aferró a la vida a pesar de lo débil que estaba y de la cantidad de sangre que había perdido.
"He vivido situaciones de riesgo en mi profesión, pero nada que ver con esto. Esto es multiplicado por 100", ha confesado el diestro, que ha aplazado los planes de boda. Está ahora volcado en su recuperación y asimilando que la pierna derecha va a quedar afectada. Una consecuencia a la que no le da importancia porque lo que más valora es haber podido sobrevivir.