Llegó a Antequera tras fichar su padre por el equipo de balonmano de la ciudad y se enamoró de su Semana Santa
Itinerarios y horarios de las procesiones de la Semana Santa de Antequera 2026
Ian Kogovsek, argentino de nacimiento, llegó a Antequera en el año 2005 con tan solo cuatro meses tras fichar su padre, jugador profesional de balonmano, por el equipo de la ciudad del Torcal que por aquel entonces vivía sus momentos dorados y llegó a militar en Asobal.
Durante los seis años que residieron en la ciudad sus padres se enamoraron de la Semana Santa antequerana y su forma de vivir esta festividad religiosa de la que no tenían conocimientos previos. "Mis padres no sabían muy bien qué era", reconoce Ian, aunque se trata de una familia religiosa. "No tiene nada que ver con la forma en la que se vive la devoción en Argentina", ha señalado
Poco a poco, gracias a la ayuda de Juan Castillo se fueron acercando a la misma y la cofradía de los Estudiantes que procesiona el Lunes Santo antequerano. A tal punto llegó su involucración que su hijo comenzó a salir de monaguillo a los tres años y lo estuvo haciendo hasta lo seis, momento en el que la familia regresó a su Argentina natal.
Desde entonces han mantenido su vinculación con la cofradía y con la Semana Santa, ya no solo antequerana, también de otras ciudades andaluzas como Málaga o Sevilla. "Lo bueno que tiene vivirlo en la distancia es que ahora lo puedes ver todo mediante las retransmisiones de las televisiones o en youtube", ha explicado.
Además, desde la propia cofradía han mantenido el contacto enviando carteles anunciadores, especiales o resúmenes de la prensa local para mantener encendida esa llama que prendió de pequeño.
Durante este tiempo había venido planeando con su padre el regresar a Antequera durante la Semana Santa para cumplir con su sueño de poder llevar sobre sus hombros al Nazareno de la Sangre, una imagen muy especial que procesiona bajo palio. Tras tener que suspender su viaje previsto para el año 2020, con los billetes ya comprados, tuvieron que posponer cumplir ese sueño hasta el pasado año.
"Yo tuve la oportunidad de hacer un Erasmus en Granada y así pude vivir toda la cuaresma, asistir a todos los actos, vivir y ayudar a la cofradía hasta el Lunes Santo en el que nuestro sueño se hizo realidad", ha señalado. Y es que su familia también viajó desde Argentina para que su padre pudiese acompañarle.
"Lo más emocionante fue al terminar la estación de penitencia y fundirme en un abrazo con mi padre sabiendo que habíamos hecho realidad aquello que habíamos planeado y esperado durante tanto tiempo", ha explicado Ian.
Tras aquella experiencia llena de momentos especiales y únicos, como el paso por la calle Duranes, este año ha decidido volver y emplear sus vacaciones de verano en la universidad para poder vivir nuevamente esta festividad religiosa.
Ian se ha convertido en un cofrade antequerano más, yendo a las presentaciones de los carteles, oficios o ayudando a sus hermanos en la preparación de los enseres de cara a la próxima estación de penitencia del Lunes Santo.
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