El viernes de Sónar 2026 volvió a demostrar por qué el festival barcelonés sigue siendo una de las grandes citas de la música electrónica y la cultura contemporánea. La Fira Gran Via se llenó de público, luces y ganas de bailar en una jornada muy variada, con conciertos de aire nostálgico, sesiones festivas, propuestas más arriesgadas y una madrugada marcada por el techno.
El viernes de Sónar 2026 volvió a demostrar por qué el festival barcelonés sigue siendo una de las grandes citas de la música electrónica y la cultura contemporánea. La Fira Gran Via se llenó de público, luces y ganas de bailar en una jornada muy variada, con conciertos de aire nostálgico, sesiones festivas, propuestas más arriesgadas y una madrugada marcada por el techno.
Uno de los primeros nombres destacados fue Kelis, que conectó con el público con un directo lleno de carisma y oficio. La artista estadounidense repasó distintas etapas de su carrera y ofreció una actuación cálida, apoyada en una mezcla de R&B, pop y electrónica que ayudó a arrancar el viernes con buen ambiente.
Kelis en el Sónar VillageMangabeiraA medida que avanzaba la jornada, el ritmo fue creciendo. Cormac puso brillo a la tarde con una sesión alegre, bailable y muy efectiva, perfecta para acompañar el paso del día a la noche. También destacó Nia Archives, que aportó frescura, energía y personalidad con una actuación que conectó rápidamente con el público.
Ya en la parte más nocturna, Skepta fue uno de los reclamos del viernes. El artista británico llevó al SonarClub una actuación cargada de fuerza, con una mezcla de rap, electrónica y actitud urbana que encajó bien en una programación cada vez más abierta a distintos sonidos. Más irregulares fueron las sensaciones con SBTRKT, que apostó por una propuesta más libre y menos inmediata.
El gran momento de la jornada llegó con Charlotte de Witte. La DJ y productora belga convirtió el SonarClub en una enorme pista de baile con una sesión de techno poderosa, oscura y muy física. Su actuación fue creciendo poco a poco, apoyada en el bombo, la tensión y una puesta en escena pensada para atrapar al público.
Sin necesidad de grandes artificios, Charlotte de Witte logró imponer su sello y quedarse con buena parte de los focos del viernes. Su paso por Sónar confirmó el peso que tiene actualmente dentro de la electrónica internacional y dejó uno de los momentos más potentes de la noche.
Charlotte de Witte en el Sónar ClubMartini ArielReinier Zonneveld también fue otro de los nombres destacados, con una actuación intensa y una propuesta visual llamativa marcada por la presencia de una versión holográfica del propio artista. En otro registro, IceMorph representó una de las caras más alternativas de la noche, con una sesión más oscura y experimental.
El viernes de Sónar 2026 dejó, en definitiva, una jornada completa y con muchos matices. Hubo baile, nostalgia, riesgo y grandes nombres, pero si alguien acabó marcando la noche fue Charlotte de Witte, protagonista de una madrugada que volvió a confirmar la capacidad del festival para hacer vibrar a Barcelona.