El aprovechamiento de terrenos forestales para la captura de carbono mediante la repoblación forestal se abre paso en la provincia de Zamora como una oportunidad para dinamizar y conservar el medio rural. Y es que la capacidad de los bosques para captar el dióxido de carbono (CO₂) de la atmósfera puede convertirse en una fuente de financiación para propietarios forestales, tanto públicos como privados, y que están en el punto de mira del mercado y de aquellas empresas que buscan créditos de carbono para compensar sus emisiones.
El aprovechamiento de terrenos forestales para la captura de carbono mediante la repoblación forestal se abre paso en la provincia de Zamora como una oportunidad para dinamizar y conservar el medio rural. Y es que la capacidad de los bosques para captar el dióxido de carbono (CO₂) de la atmósfera puede convertirse en una fuente de financiación para propietarios forestales, tanto públicos como privados, y que están en el punto de mira del mercado y de aquellas empresas que buscan créditos de carbono para compensar sus emisiones.
Los Ayuntamientos de Tábara y de Ayoó de Vidriales han decidido explorar esta nueva oportunidad para aumentar sus ingresos, aunque también apuestan por la fijación de carbono como una vía alternativa preservar la biodiversidad. Del mismo modo, los propietarios de terrenos forestales, en este caso, ambos Ayuntamientos, son conscientes de que la óptima conservación de los montes resulta esencial para reducir el número de incendios, tras los que ese carbono acumulado en la biomasa se libera de forma inmediata a la atmósfera.
Por este motivo, los consistorios de los dos municipios zamoranos han puesto a disposición de empresas interesadas en participar en el proceso de licitación convocado por el servicio territorial de Medio Ambiente de la Junta en Zamora, un total de 239,54 hectáreas de montes de utilidad pública para la fijación de carbono y su contribución como sumideros de gases de efecto invernadero mediante la repoblación forestal de los terrenos.
Para adjudicar el aprovechamiento de la superficie forestal, el servicio territorial de Medio Ambiente establecido dos lotes diferenciados, aunque finalmente han sido adjudicados a la misma empresa, con sede en Pontevedra.
El primer lote comprende el aprovechamiento de 112,54 hectáreas enclavadas en el monte de utilidad pública 45 “Sierra de la Culebra”, en el término municipal de Tábara. El presupuesto base de licitación fijado ascendía a un total de 11.786 euros y al proceso concurrieron tres empresas. Finalmente, el aprovechamiento ha sido adjudicado a la pyme de Pontevedra, Repoboacions e Desbroces do Noroeste, cuya oferta ascendía a 30.500 euros.
La misma empresa asumirá también el aprovechamiento de los terrenos forestales incluidos en el segundo lote, que suman un total de 127 hectáreas del monte de utilidad pública “Roderos y Cañizo”, que pertenece al término municipal de Ayoó de Vidriales. En este caso, el valor estimado del contrato ascendía a 9.236 euros y al proceso solo concurrió la empresa gallega que presentó una propuesta económica muy superior al precio base de licitación, por un importe total de 34.500 euros.
El plazo de ejecución de las actuaciones previstas en los dos montes de utilidad pública es de 55 años. No obstante, la ejecución de la repoblación que servirá de sumidero de CO₂ debe estar concluida en un plazo máximo de cinco años desde la firma del contrato.
Además, el periodo de permanencia es de 50 años desde la finalización de la repoblación y, con independencia del precio base de licitación, se realizará un pago anual de 10 euros por hectárea cada ejercicio a la propiedad del monte, en este caso, los Ayuntamientos de Tábara y de Ayoó de Vidriales.
La provincia de Zamora y, en su conjunto la comunidad de Castilla y León, que suma más de 700.000 propietarios forestales, están en el punto de mira del mercado del CO₂, ya que tres cuartas partes de su superficie forestal se pueden aprovechar por este tipo de contratos, que abarcan también superficies quemadas como consecuencia de los incendios.
Y es que, una cuestión clave en los sumideros es la permanencia del carbono almacenado. Las cantidades de CO₂ absorbidas por un sumidero, por ejemplo, un bosque, pueden volver a la atmósfera si esa formación vegetal desaparece por incendios o por otras circunstancias.
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