Este pasado 1 de julio perdió la vida Manolo Arjona, mítico integrante de Locomía. Hoy, los fundadores Font están enemistados: "No se pueden ni ver".Más información: La despedida pública de Luis Font a Manolo Arjona: "Nadie podrá borrar el cariño que nos unirá para siempre"
Cada vez quedan menos integrantes del grupo Locomía original, el que crearon unos cuantos chavales, cargados de ilusión y esperanza, llenos de energía, de talento y de ínfulas, en la Ibiza de 1984. Eran cuatro jóvenes los que pusieron la semilla: Xavier, Luis, Manuel y Gard.
Estos chicos, sobre todo, tenían ganas de triunfar, sabían que tenían un don, y vaya don: hicieron historia a golpe de baile y de abanico. El éxito, apabullante, arrasador, los arrambló. No supieron gestionarlo; aquello les vino grande, pero los cimientos ya estaban.
Después, como todo, vinieron enfados, rencillas, desacuerdos, guerras internas y la -primera- disolución de un grupo icónico. Un papel clave jugó entonces José Luis Gil, presidente por aquellos días de Hispavox y mánager de la banda, que acabó entre fuertes enfrentamientos con Xavier.
"En cierta manera, yo jodí el grupo, y a lo mejor fui muy egoísta", admitió Xavier Font en un documental hace unos años.
No la faltaba razón, si bien hoy hay quien sostiene que se quedó corto. Pero allí se equivocaron todos, y la bravuconería -y la juventud, y el éxito y el ego- hizo el resto.

Xavier Font y Manolo Arjona. Redes Sociales
Más de 15 integrantes han pasado por el grupo en estos años; en la actualidad sigue vigente con Harold, marido de Xavier y el que tiene los derechos sobre la firma Locomía. La parca ha ido diezmando ese grupo, que con el tiempo cambió y evolucionó.
Con el paso del tiempo, ese brillo fulgurante perdió fuelle y lustre. Cada uno tomó su camino, y la vida hizo el resto. También vino la muerte.
Primero perdieron la vida Santos Blanco y Frank Romer, en 2018; en 2023 hizo lo propio Francesc Picas; y en este 2026 el grupo se queda aún más huérfano tras la partida de Manolo Arjona. En las últimas horas, Luis Font se ha despedido de Arjona, también Antonio Albella.
Este pasado viernes, un enlutado Xavier Font ha reaparecido por sorpresa en el tanatorio de Viladecans para despedir a Manolo. Una aparición incómoda, inesperada e "innecesaria", como opinan a EL ESPAÑOL. "No venía a cuento, con todo lo vivido", se anota.
Aquí, un inciso: Xavier y Manolo, en aquellos años jóvenes de sueños efervescentes, fueron pareja. Y aquello sembró un regusto aciago. Manolo no lo pasó bien. "Manolo sufrió mucho", aclara una fuente.
De ahí, presuntamente, el enfado de la familia de Arjona a las puertas del tanatorio. "Hay algo. Muchas cosas, en realidad. Pero no es el momento", se hace ver.
Volviendo a los hermanos Font, la pregunta que muchos se hacen en estos días es a qué se dedican hoy Luis y Xavier, los creadores de Locomía.
No sólo esto, también hay una cuestión que a muchos intriga: cómo es la relación entre ellos, entre los hermanos.
EL ESPAÑOL tiene la respuesta: nula, inexistente, mala, si se prefiere. "No se pueden ni ver", asevera a este medio quien lo sabe bien. Entre ellos algo se rompió hace tiempo.
Nunca más volvió a ser lo mismo. "Xavier Font es un manipulador, un terrorista emocional y familiar y la justicia ha dicho que es un delincuente. La cara es el espejo del alma, y él la tiene que tener muy sucia", dijo Luis en EL ESPAÑOL en marzo de 2024.
Esos jóvenes prodigio que un día hicieron el petate y se fueron a Ibiza hoy hacen vida por separado. Las versiones, como suele pasar, están enfrentadas. La historia de los hermanos Font bien merece ser contada.
Una imagen del grupo Locomía. Redes Sociales
La historia de Xavier y Luis Font es una de las más intensas, brillantes y trágicas del panorama artístico español. Un relato que comienza en la infancia, en las calles de L’Hospitalet de Llobregat.
Una ciudad obrera del área metropolitana de Barcelona marcada por la inmigración interior, la vida en comunidad y una efervescencia cultural que empezaba a despuntar en los años 70. En ese entorno, los hermanos desarrollaron una sensibilidad artística precoz.
Les fascinaba la moda, el diseño, el teatro y todo aquello que les permitiera escapar de la rutina gris de la época. En casa, según han contado en distintas entrevistas, eran niños inquietos, creativos y con una imaginación desbordante.
Dibujaban, cosían, inventaban personajes y jugaban a transformar la realidad. Xavier, el mayor, era el líder natural: visionario, obsesivo, perfeccionista. Luis, más joven, seguía sus pasos con admiración, aportando frescura, espontaneidad y una energía desbordante.
Esa complicidad infantil fue el germen de lo que años después se convertiría en Locomía. Ya adolescentes, los Font se adentraron en el ambiente nocturno de Barcelona, donde empezaron a experimentar con la moda y la performance.
En discotecas como Studio 54 o en fiestas privadas, Xavier y Luis llamaban la atención por su forma de vestir, por sus coreografías improvisadas y por una estética que rompía con todo lo establecido.
Fue en esa etapa cuando Xavier empezó a diseñar los primeros zapatos de punta, las hombreras gigantes y los abanicos que más tarde se convertirían en iconos del grupo. Luis, siempre a su lado, era parte esencial de esa imagen: un modelo, un performer, un creador.
Locomía nació primero como un concepto visual, una troupe estética que desafiaba las normas y que se movía entre la moda, el arte y la provocación.
La verdadera explosión creativa llegó cuando Xavier decidió trasladar el proyecto a Ibiza, convencido de que la isla era el lugar ideal para desarrollar su visión.
Allí, los hermanos Font se convirtieron en figuras centrales de las noches ibicencas. Sus presentaciones eran un espectáculo electrizante. Ibiza fue el trampolín que transformó a Locomía en un fenómeno. Los Font no solo crearon un estilo: crearon una identidad.
Y esa identidad llamó la atención de productores que vieron en ellos un potencial musical. En 1989, Locomía lanzó Taiyo, su primer álbum, que se convirtió en un éxito rotundo. Canciones como Locomía, Rumba, Samba, Mambo o Taiyo arrasaron en España y América Latina.
Los hermanos Font, junto con la formación original, se convirtieron en estrellas internacionales. Pero el éxito, como tantas veces ocurre, trajo consigo tensiones internas, luchas de poder y decisiones empresariales que terminaron por fracturar la relación, de hermanos y de grupo.

El grupo original, en una imagen. Redes Sociales
Luis, que había sido parte esencial de la estética original y de la primera etapa del grupo, quedó fuera de la formación en los años 90. La distancia entre ambos se hizo cada vez mayor, alimentada por diferencias personales, profesionales y económicas.
Con el paso del tiempo, la ruptura se volvió definitiva. Hoy, los hermanos no se hablan. Lejos del glamour que un día lo rodeó, Luis ha vivido etapas de precariedad económica. En los últimos años se ha sabido que llegó a bailar en el Metro de Madrid para ganarse la vida.
Una imagen que simboliza la caída desde aquel estrellato que lo llevó a recorrer el mundo. En la actualidad, Luis vive en México, donde intenta reconstruir su vida lejos de los focos y del pasado que lo marcó.
Su historia es la de un creador que perdió su lugar en el proyecto que ayudó a fundar y que nunca volvió a encontrar un espacio similar en el mundo del espectáculo.
Xavier, por su parte, ha seguido vinculado a Locomía, reinventando el grupo con nuevas formaciones y manteniendo viva la marca. En su vida personal, ha dado un giro significativo: se ha convertido en padre por gestación subrogada, una decisión que ha compartido.
Reside en España y continúa trabajando en proyectos relacionados con Locomía, incluyendo giras, espectáculos y nuevos lanzamientos. La vida de Xavier, hoy, no se puede entender sin su razón de amor, el hombre que ha cambiado su vida: Harold González.
Harold tiene un papel clave en la formación de Locomía. En una entrevista concedida a Infobae Perú, Xavier explicó que su compañero sentimental será el heredero de la marca Locomía, incluyendo la música, los diseños y el concepto integral que define al grupo.
"Mi novio llegó donde tenía que llegar, en un mundo donde está, y es más Locomía que nadie", afirmó, reconociendo en Harold una afinidad creativa que le recuerda a la que él mismo tenía en su juventud.
Convencido de que la agrupación seguirá trascendiendo pese a las nuevas tendencias musicales, Font confía en que las generaciones futuras que continúen desplegando los abanicos mantendrán intacta la esencia del proyecto que se convirtió en símbolo de los años ochenta y noventa.
El fundador de Locomía ha establecido que, tras su fallecimiento, la marca y todo su legado quedarán en manos de Harold, cubano y 35 años menor que él. "Él va a gestionar mi marca... y él sabrá lo que hace con esto", confesó.
"Si Dios quiere, yo no sé cuánto me queda a mí de este mundo cruel que estamos, pero está todo organizado. Está organizado para que esto no se acabe conmigo", añadió, subrayando que ha dejado preparado cada detalle para asegurar la continuidad del concepto.
Xavier Font sostiene que González comparte la energía característica de Locomía, además de una hiperactividad que le recuerda a la suya cuando rondaba los veinte: Él es como yo cuando yo tenía su edad. Yo soy un viejo con alma joven, y él es un joven maduro con alma vieja".
Harold, junto a Ricky, Edén y Félix, forma parte de la actual alineación del grupo, que continúa presentándose en distintos escenarios y manteniendo viva la estética que los hizo célebres.
Font trabaja ahora en un nuevo disco que representará un avance en su trayectoria, con temas que abordan problemáticas sociales contemporáneas como el bullying y el suicidio.
"Ahora vamos a mantener el rollo musical, pero vamos a decir cosas, cosas que a la juventud le interesen", remachó Xavier.

Luis Font, durante una entrevista con este periódico. Sara Fernández EL ESPAÑOL
Tal y como se ha percatado EL ESPAÑOL, uno de los aspectos más llamativos de esta ruptura entre los hermanos Font es cómo está plasmada la historia del grupo en la página web oficial de la firma.
En la biografía oficial de Locomía, publicada en su página web, Xavier Font aparece como fundador y líder creativo. Pero Luis no aparece mencionado en absoluto.
No hay referencia a su papel en la estética original, ni a su participación en la etapa ibicenca, ni a su contribución al concepto que hizo famoso al grupo. Es un borrado simbólico que evidencia la profundidad de la ruptura entre los hermanos.
Para quienes conocen la historia desde dentro, este silencio es la confirmación de que la relación está rota y de que Xavier ha decidido reescribir la historia sin su hermano.