El calor extremo pone en jaque a nuestro cuerpo. La llegada de temperaturas cada vez más altas, así como de olas de calor más intensas y duraderas, está dejando huella en nuestros cuerpos y, por ejemplo, haciendo que durmamos peor, estemos cada vez más cansados y, en general, sintamos que nuestro cerebro funciona al ralentí. Pero hay otro efecto del que apenas se habla y que, sin embargo, millones de mujeres reconocen sufrir con cada vez más frecuencia durante los meses estivales. Y son las alteraciones del ciclo menstrual durante los días de calor extremo.