El calor se apoderaba de la escena en la pista central de la Plaza Mayor, una contexto temporal al que se le sumaba la tensión por dirimir qué pareja entre Dal Pozzo-Rodríguez y González-Fernández pasaba a la gran final.
El calor se apoderaba de la escena en la pista central de la Plaza Mayor, una contexto temporal al que se le sumaba la tensión por dirimir qué pareja entre Dal Pozzo-Rodríguez y González-Fernández pasaba a la gran final.
Venidas desde la fase previa, Nuria y Giulia marchaban 4-2 arriba en la tercera manga y estaban cerca de confirmar la machada, pero una bola cambiaba la tendencia. Con 15-30, Bea tiraba un globo que Giulia celebraba al pensar que toca cristal, pero el árbitro no la canta y tampoco les permite pedir el Var. Al final, la acción se traduce en 15-40, lo que daba paso a dos opciones de quiebre que terminaron materializando las de Claudio Gilardoni para el 4-3. Dal Pozzo y Rodríguez acusaban el golpe y acababan cediendo el partido por 6-4.
Preguntada en conferencia de prensa por 'la casa del pádel', Bea aclaraba la situación: "Nadie quiere robar, somos 4 jugadoras que queremos jugar al pádel. Con Nuria me llevo muy bien y al final lo único que le estaba diciendo es que todas hemos pasado por momentos así con bolas dudosas, se genera mucha tensión con las pulsaciones tan altas".
En el caso de que hubiesen accedido a la final, Nuria Rodríguez y Giulia Dal Pozzo se habrían convertido en la primera pareja de la historia en llegar a la última instancia desde la fase de previa. De ahí se explica el llanto al acabar el encuentro de una pareja que sigue sorprendiendo a propios y extraños.
Pero el trabajo tiene su recompensa. Desde el próximo torneo en Burdeos, la dupla hispano-italiana ya partirá como duodécima pareja preclasificada, un privilegio ganado por conseguir resultados como el de Valladolid o el de las semis del Italy Major.