Cada vez más gente duerme con sus mascotas, pero este hábito puede tener implicaciones en nuestro descanso
26/04/2026 Actualizado a las 00:19h.
Es algo que suele escandalizar a quienes nunca han tenido perro. También a quienes sí lo tienen, pero consideran que el dormitorio es terreno prohibido para una mascota. Sin embargo, la realidad es que dormir con ellos es cada vez más habitual entre las familias. Lo corroboran los datos. Algunos estudios norteamericanos señalan que el 78% de los dueños permiten a sus mascotas descansar en su cama. Otros, como el realizado por la Academia Americana de Medicina del Sueño, sitúan ese porcentaje en el 45%.
Pese a las discrepancias estadísticas, lo que está claro es que no son cifras desdeñables. Y, además, crecen considerablemente entre los más jóvenes. En Australia, por ejemplo, el 60% de los Z confiesa dormir con ellos. En España no existen datos, pero con más de nueve millones de perros censados y un 27% de hogares que conviven con al menos uno, es razonable asumir que hablamos de números que no son, en absoluto, anecdóticos. Por eso, la pregunta resulta pertinente: ¿es bueno dormir con tu mascota?
«Es una opción personal. No creo que sea ni bueno ni malo. Lo que sí puedo valorar es si es positivo para el perro», explica la veterinaria clínica María Luisa Fernández. «Para el perro, como animal social que es, es un lujo poder dormir con su dueño. Son gregarios y les gusta estar en grupo. Cuando están en manada, duermen todos juntos. A los cachorros siempre los vemos apelotonados alrededor de la madre. Para un perro estar en la cama del propietario es como formar parte de la manada. Les encanta», razona la experta.
Eso, por supuesto, no quiere decir que haya que transigir si no es lo que queremos. «Dormir con el dueño es un plus». También «hay animales que, simplemente, son más independientes, necesitan su espacio y prefieren irse a su rincón favorito. Hay que respetarlo», explica Fernández. Pero no es lo habitual. Según un estudio de la organización británica Dogs Trust, el 87% de los perros escogen dormir cerca de sus dueños cuando se les da esa opción.
«El perro es un animal social al que le gusta estar en grupo. Para ellos, es un lujo»
Hasta aquí, los beneficios para ellos, que parecen claros en el caso de mascotas que no tienen problemas de comportamiento. ¿Y para nosotros? En esto hay más grises. Y la ciencia no se pone del todo de acuerdo. Una cosa es su efecto sobre nuestra salud mental y otra cómo afecta a la calidad del sueño. Por un lado, varios estudios certifican sus beneficios sobre la primera parte contratante. Uno publicado por la prestigiosa Clínica Mayo en 2017 encontró que una mayoría de personas, sobre todo aquellas que duermen solas, se sienten más seguras, relajadas y manifiestan una mayor calidad del descanso cuando el perro está en la habitación. Otras investigaciones con personas que padecen trastorno de estrés postraumático han demostrado que dormir con una mascota puede prevenir la aparición de pesadillas.
Sin embargo, todo esto solo es cierto si no tienes problemas de insomnio. El sueño de los perros es polifásico, es decir, se despiertan más a menudo que nosotros. Con lo que eso supone: se mueven, se bajan o suben de la cama, roncan y, a veces, ladran en mitad de la noche. Su temperatura corporal es, además, más alta que la nuestra. «Y no es lo mismo dormir con un yorkshire que con un gran danés. La comodidad es algo que también hay que valorar», explica Fernández.
A veces, además, dormir en la misma cama no basta. «Para ellos, cuanto más cerca, mejor. Y cuanto más arriba estén en la jerarquía de la casa, más espacio reclaman. Una cosa es dormir a los pies de la cama y otra en la almohada o en medio de una pareja. Lo que intentan es escalar puestos en esa jerarquía. Y cuanto más cerca de la persona con la que tienen más afinidad, mejor todavía», explica la veterinaria. La Sleep Foundation, por ejemplo, propone una vía intermedia: dejar que duerman en la habitación, quizá en una pequeña almohada o colchón propio, pero no en la cama. «Depende, fundamentalmente, de si la persona duerme bien o mal. Se recomienda a quienes no tienen problemas porque sabemos que descansar con nuestra mascota aumenta la oxitocina, que es esa hormona que puede reducir el cortisol. Ayuda a rebajar la ansiedad y a dormir mejor. Pero a una persona que sufre de insomnio cualquier movimiento le puede despertar. Pasa igual que dormir con tu pareja», explica la experta en sueño Nuria Roure.
Luego, está el debate sobre si resulta o no higiénico. En esto, María Luisa Fernández lo tiene claro. «Los perros que conviven con nosotros cada vez están mejor cuidados: están limpios, desparasitados, vacunados… Todas las posibles complicaciones que puedan surgir debemos tenerlas controladas. El hecho de compartir cama no nos expone más de lo que lo hace nuestra interacción habitual con ellos cuando, por ejemplo, los tenemos al lado en el sofá mientras vemos la tele». Hay excepciones, claro. Las personas inmunodeprimidas o con alergias deben tener más cuidado. «No todo el mundo debe dormir con el perro, pero si una persona quiere hacerlo, no hay problema si el animal está sanitariamente controlado», concluye la experta.
Hazlo de forma gradual: comienza con dejarles entrar en la habitación por las noches y termina con el colecho. El American Kennel Club hace varias recomendaciones si decidimos dormir con nuestra mascota. Para empezar, que sólo sea por invitación y no por imposición de nuestro perro. Además, es conveniente que tengan una alternativa, como una cama propia, y nunca está de más utilizar una colcha o sábana para mantener limpia la cama. Conviene también cambiar las sábanas y colchas con más asiduidad, tener todas las vacunas y desparasitaciones en regla y sacarles a pasear y hacer sus necesidades poco antes de irse a dormir para que no necesiten hacerlo en mitad de la noche.