La Universidad de Alicante participa en la mayor evaluación científica impulsada hasta la fecha por Naciones Unidas para analizar el estado de salud de los océanos del planeta, un proyecto internacional que reúne a centenares de especialistas de todo el mundo y que constituye actualmente la principal referencia global para orientar las políticas de conservación marina a escala internacional.
La Universidad de Alicante participa en la mayor evaluación científica impulsada hasta la fecha por Naciones Unidas para analizar el estado de salud de los océanos del planeta, un proyecto internacional que reúne a centenares de especialistas de todo el mundo y que constituye actualmente la principal referencia global para orientar las políticas de conservación marina a escala internacional.
La participación de la institución alicantina se materializa a través del trabajo del profesor Pablo Sánchez Jerez, catedrático del Departamento de Ciencias del Mar y Biología Aplicada, que forma parte del equipo internacional de autores de la tercera edición del World Ocean Assessment, el informe más ambicioso realizado hasta ahora sobre la situación actual de mares y océanos coordinado por Naciones Unidas.
“El océano sostiene procesos fundamentales para la vida en el planeta y necesitamos comprender con el máximo rigor científico cómo están cambiando sus ecosistemas para poder tomar decisiones eficaces. Participar en esta evaluación supone contribuir directamente al conocimiento global necesario para proteger uno de los sistemas más importantes para el futuro de la humanidad”, explica Sánchez Jerez.

La investigación de la Universidad de Alicante contribuye al conocimiento científico necesario para proteger los océanos y mejorar la gestión de los ecosistemas marinos. / INFORMACIÓN
Los océanos constituyen el principal sistema de soporte vital de la Tierra, cubren más del 70 % de la superficie terrestre, producen aproximadamente la mitad del oxígeno que respiramos gracias a la actividad del fitoplancton, regulan el clima global mediante el transporte de calor entre continentes, absorben cerca de un tercio del dióxido de carbono generado por las actividades humanas y albergan una extraordinaria biodiversidad que sustenta complejas redes ecológicas y numerosas actividades económicas.
La salud de estos ecosistemas está estrechamente vinculada al bienestar humano. Actividades como la pesca, la acuicultura, el turismo costero, el transporte marítimo y numerosos sectores industriales dependen directamente del buen estado de los ecosistemas marinos. Sin embargo, estos sistemas naturales afrontan actualmente desafíos sin precedentes derivados del cambio climático, la contaminación, la pérdida de hábitats, la sobreexplotación de recursos y la creciente presión humana sobre las zonas costeras.
Ante este escenario, la comunidad científica internacional coincide en señalar que la conservación y restauración de los ecosistemas marinos constituye una de las grandes prioridades ambientales del siglo XXI. Entre las herramientas más eficaces destacan las reservas marinas y las áreas marinas protegidas, espacios capaces de recuperar poblaciones de especies explotadas, conservar hábitats de alto valor ecológico y aumentar la resiliencia de los ecosistemas frente a perturbaciones globales como el calentamiento del planeta.
Numerosos estudios científicos han demostrado que estas áreas protegidas funcionan como auténticos refugios de biodiversidad, generan beneficios que trascienden sus propios límites mediante la exportación de larvas, juveniles y adultos hacia zonas adyacentes, y favorecen tanto la conservación como la sostenibilidad de las pesquerías. Precisamente, la necesidad de disponer de información científica sólida para orientar la gestión y conservación marina ha impulsado la elaboración de esta tercera edición del World Ocean Assessment, una evaluación global que proporciona una visión integral sobre los cambios que están experimentando los océanos, los riesgos a los que se enfrentan y las posibles soluciones necesarias para garantizar su sostenibilidad futura.
La evaluación es contundente: los océanos se encuentran sometidos a una presión creciente derivada del cambio climático, la contaminación, la sobreexplotación de recursos y la degradación progresiva de los ecosistemas marinos. Entre las conclusiones más preocupantes destacan el calentamiento acelerado de las aguas oceánicas, la acidificación del medio marino, el aumento del nivel del mar, la expansión de zonas con déficit de oxígeno y la acumulación generalizada de residuos plásticos y microplásticos prácticamente en todos los ecosistemas oceánicos del planeta.
El informe advierte, además, de que la pérdida de biodiversidad marina representa una amenaza directa para la estabilidad ecológica y para numerosos servicios ecosistémicos esenciales que sustentan a la sociedad. En este contexto, la ampliación y mejora en la gestión de las áreas marinas protegidas aparece como una de las principales recomendaciones internacionales para fortalecer la resiliencia de los océanos frente al cambio global.
Dentro de esta evaluación internacional, el profesor Pablo Sánchez Jerez ha participado específicamente como autor del capítulo dedicado a la acuicultura marina de mediana y gran escala, un sector estratégico llamado a desempeñar un papel decisivo en la producción sostenible de alimentos en un contexto marcado por el crecimiento demográfico mundial, el incremento en la demanda de proteína marina y la necesidad de reducir la presión sobre las poblaciones pesqueras salvajes. “El futuro de la alimentación global dependerá en gran medida de desarrollar sistemas de producción marina cada vez más sostenibles. La acuicultura debe crecer, pero debe hacerlo apoyándose en la innovación tecnológica, la sostenibilidad ambiental y una convivencia equilibrada con los ecosistemas naturales”, señala el investigador.
El capítulo analiza precisamente la evolución de la acuicultura marina a escala global y aborda aspectos estratégicos como la innovación tecnológica, la digitalización de los sistemas productivos, la sostenibilidad ambiental de las explotaciones, la aceptación social de la actividad y la adaptación del sector a los efectos derivados del cambio climático. Además, identifica importantes lagunas de conocimiento y establece prioridades de investigación necesarias para avanzar hacia modelos productivos más sostenibles y compatibles con la conservación marina.
La participación en esta evaluación internacional refleja también la intensa actividad investigadora que desarrolla el Departamento de Ciencias del Mar y Biología Aplicada de la Universidad de Alicante en ámbitos estratégicos para la conservación marina. Entre sus principales líneas de investigación destacan la ecología y gestión de áreas marinas protegidas, la restauración de ecosistemas costeros, la sostenibilidad de la acuicultura, el estudio de la biodiversidad marina, la evaluación de los efectos del cambio climático y el desarrollo de nuevas herramientas basadas en inteligencia artificial aplicadas al seguimiento ambiental.
Especialmente significativa ha sido durante las últimas décadas la contribución realizada por los investigadores de la Universidad de Alicante al conocimiento científico sobre las reservas marinas del Mediterráneo español. Sus trabajos han permitido comprender mejor los efectos de la protección sobre las comunidades marinas, analizar los procesos de recuperación de especies de interés pesquero y demostrar el papel fundamental de estos espacios para compatibilizar conservación y desarrollo socioeconómico.