La segunda ola de calor del verano ya ha llegado a Catalunya y a buena parte de España. Tras un junio marcado por temperaturas excepcionalmente elevadas, los termómetros volverán a dispararse durante los próximos días con avisos activados en numerosas comunidades autónomas y máximas que podrían superar los 40 grados en algunos puntos del país. Seguir leyendo....
La segunda ola de calor del verano ya ha llegado a Catalunya y a buena parte de España. Tras un junio marcado por temperaturas excepcionalmente elevadas, los termómetros volverán a dispararse durante los próximos días con avisos activados en numerosas comunidades autónomas y máximas que podrían superar los 40 grados en algunos puntos del país.
Ante este nuevo episodio de el calor extremo, los expertos recuerdan la importancia de identificar los síntomas de afecciones asociadas a las altas temperaturas, como la deshidratación, el agotamiento por calor o el golpe de calor.
Además, también advierten de que los efectos del calor no se limitan a estas situaciones más graves, sino que pueden provocar alteraciones en distintos órganos y sistemas del organismo.
Así lo ha explicado Pedro García Ramos, presidente de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia, en una entrevista concedida a la Cope, donde ha alertado de que los profesionales sanitarios observan "cada vez más consecuencias" derivadas de las altas temperaturas.
El médico ha señalado que los golpes de calor se producen "cada vez con mayor frecuencia" y coinciden con episodios de varios días consecutivos de temperaturas extremas.
Según ha explicado, el principal desencadenante de estos problemas es la deshidratación: "Con el calor el organismo sufre una deshidratación, un aumento de su temperatura y una descompensación de nuestros sistemas", asegura.
Esta situación acaba afectando a numerosos órganos del cuerpo como "el cerebro, el pulmón, el corazón o el riñón", detalla el médico, además de repercutir en el estado de ánimo y la percepción general de la salud de uno mismo.
Uno de los órganos más sensibles al calor es el cerebro. García ha explicado que la exposición prolongada a las altas temperaturas puede provocar "cefalea [dolor de cabeza], confusión y somnolencia" como consecuencia de las alteraciones cardiovasculares que desencadena el calor en el organismo.
El especialista también ha alertado de que la deshidratación puede afectar al funcionamiento de los riñones. En los casos más graves, la pérdida de líquidos puede llegar a provocar un fallo renal agudo.
Asimismo, ha recordado que las personas con enfermedades respiratorias, como asma o enfermedad pulmonar obstructiva crónica (Epoc, como bronquitis) suelen sufrir un empeoramiento de sus síntomas durante los episodios de calor intenso.
Los colectivos más vulnerables son "los lactantes pequeños, las personas mayores, embarazadas" y los pacientes con patologías previas, como enfermedades cardiovasculares, pulmonares, diabetes o trastornos renales.
Los trabajadores y deportistas que desarrollan actividades al aire libre durante las horas de mayor insolación también se encuentran entre los grupos de riesgo.
Para minimizar los riesgos, el médico recomienda evitar la exposición al sol durante las horas centrales del día, reducir el ejercicio físico intenso, utilizar ropa ligera y transpirable y mantener una correcta hidratación.
También ha pedido prestar especial atención a las personas mayores que viven solas, ya que el calor ambiental puede agravar enfermedades previas y provocar descompensaciones.
En cuanto a la hidratación, García insiste en que el agua sigue siendo la mejor opción para la mayoría de la población: "La recomendación general para todo el mundo es que beba agua" y, en términos generales, "con agua es suficiente", ha afirmado.
Solo en situaciones de sudoración muy intensa podría ser necesario recurrir a bebidas isotónicas para reponer minerales perdidos.
El doctor García Ramos ha calculado que, durante los episodios de temperaturas extremas, una hidratación adecuada puede situarse entre dos y tres litros diarios, aunque ha recordado que las necesidades varían en función de factores como el peso, la masa muscular o la actividad física.
El doctor ha insistido en la importancia de reconocer las señales de alarma: mareos, desmayos, náuseas, vómitos, confusión, somnolencia o pérdida de conciencia. "Ante una confusión, un desmayo o una pérdida de conciencia, hay que llamar el 112", ha subrayado.