Vivimos en una sociedad que parece no detenerse nunca. El estrés, las jornadas interminables, las preocupaciones económicas, la hiperconectividad y el uso constante de dispositivos electrónicos han convertido el descanso en una de las grandes víctimas del ritmo de vida actual. Dormir bien, pese a ser uno de los pilares fundamentales de la salud física y mental, suele quedar relegado a un segundo plano hasta que aparecen las noches en vela. Y es entonces cuando muchas personas, desesperadas por conciliar el sueño, recurren a hábitos que, sin saberlo, hacen que el insomnio se prolongue aún más.Seguir leyendo....
Vivimos en una sociedad que parece no detenerse nunca. El estrés, las jornadas interminables, las preocupaciones económicas, la hiperconectividad y el uso constante de dispositivos electrónicos han convertido el descanso en una de las grandes víctimas del ritmo de vida actual. Dormir bien, pese a ser uno de los pilares fundamentales de la salud física y mental, suele quedar relegado a un segundo plano hasta que aparecen las noches en vela. Y es entonces cuando muchas personas, desesperadas por conciliar el sueño, recurren a hábitos que, sin saberlo, hacen que el insomnio se prolongue aún más.
Sobre ello ha hablado la psicóloga experta en sueño Nuria Roure, quien advierte de tres errores muy frecuentes que conviene evitar cuando no conseguimos dormir.
El primero es mirar el reloj una y otra vez. Aunque parezca un gesto automático, comprobar la hora constantemente y empezar a calcular cuántas horas quedan para que suene el despertador solo incrementa la preocupación. "Cuando empiezas a mirar el reloj y a calcular las horas que te quedan, lo único que haces es mantener tu cerebro más en alerta", explica la especialista.
El segundo error es intentar dormir a la fuerza. Según Roure, el sueño no aparece por mucho que uno se esfuerce, sino precisamente cuando deja de perseguirlo. "El sueño no es una tarea que tengas que hacerlo todo bien para conseguir un resultado. Cuanto más lo sueltas, es cuando aparece", asegura.
El tercer error, según la psicóloga, es pensar que todo se soluciona simplemente con relajarse. Aunque este consejo suele repetirse con frecuencia, la realidad es que muchas personas ya han desarrollado una asociación negativa con el momento de irse a la cama.
"Muchas veces buscamos esa relajación de nuestro cerebro cuando realmente lo que ha pasado es que tu mente ya ha asociado la cama con estar despierto", explica Roure. Por eso, insiste en que el objetivo no debe ser obligarse a relajarse, sino cambiar esa relación que el cerebro ha establecido entre el dormitorio y el estado de vigilia.
"Lo que realmente funciona es romper ese ciclo y enseñarle a tu cerebro a volver a dormir de nuevo", concluye la experta.
La especialista recuerda que combatir el insomnio no consiste en acumular más presión para descansar, sino en recuperar hábitos saludables y permitir que el sueño vuelva a aparecer de forma natural.