El preacuerdo de paz entre Irán y EEUU, firmado hace tres semanas y que debía suponer un principio del fin de la guerra en Oriente Medio, no solo es papel mojado, sino que está prácticamente muerto. Y este jueves, tanto Teherán como Washington se han encargado de cerciorarlo, con un nuevo intercambio de ataques y bombardeos a cada vez mayor escala y con mayor virulencia entre los dos países. Seguir leyendo....
El preacuerdo de paz entre Irán y EEUU, firmado hace tres semanas y que debía suponer un principio del fin de la guerra en Oriente Medio, no solo es papel mojado, sino que está prácticamente muerto. Y este jueves, tanto Teherán como Washington se han encargado de cerciorarlo, con un nuevo intercambio de ataques y bombardeos —a cada vez mayor escala y con mayor virulencia— entre los dos países.
Después de otra jornada de ataques este lunes, Irán disparó contra dos cargueros que intentaban cruzar el estrecho de Ormuz. En los citados ataques resultó muerto un marinero indio. El presidente estadounidense, Donald Trump, prometió durante la noche del lunes una respuesta enorme, y la cumplió: El Ejército de EEUU ha atacado, durante toda la jornada de este martes, las regiones y ciudades de Konarak, Chabahar, Qeshm, las islas de Abu Musa y Kish y las ciudades de Omidiyeh, Bushehr y Bandar Abbas. La mayoría de estos lugares se encuentran en el sur persa y los objetivos estadounidenses con estos bombardeos son degradar la capacidad de Irán de atacar barcos en Ormuz.
Las señales marcan un camino oscuro, lejos de la diplomacia y un posible acuerdo que no parecía imposible hace tan solo un par de semanas. Ahora se ve como algo quimérico, sobre todo después de que Trump notificase formalmente al Congreso de EEUU de la vuelta a la guerra.
"He ordenado esta acción militar de forma consistente con mi responsabilidad de proteger los intereses de política exterior y de seguridad de los Estados Unidos de América", ha dicho el multimillonario en su carta enviada al Congreso.
Como respuesta a estos últimos ataques, Irán ha lanzado varios misiles este martes por la mañana contra Jordania y Bahréin, mientras los rebeldes hutíes del Yemen —aliados de Teherán— se enfrascan de nuevo en ataques y bombardeos con Arabia Saudí, país con el que hacía casi un lustro que las hostilidades habían terminado.
"Sabed que no tenemos ninguna enemistad con vuestro país", ha declarado este martes la Guardia Revolucionaria iraní en un comunicado, dirigido a Jordania: "Os queremos, gente noble, y debéis saber que nuestros misiles balísticos iban dirigidos a las bases de los criminales estadounidenses, a modo de justicia por sus acciones".
Tanto Jordania como Bahréin —y otros países atacados por Irán en los últimos días, como Emiratos Árabes Unidos, Qatar y Kuwait— se han quejado que la República Islámica tiene como objetivo zonas e infraestructuras civiles. Es algo que ya ocurrió durante las semanas de guerra activa, el pasado marzo; entonces Irán atacaba a sus vecuinos para forzar a sus gobiernos a presionar a la Administración de la Casa Blanca para que Trump frenase la guerra.
Hace tres semanas, cuando Washington y Teherán firmaron su pre acuerdo en Suiza, el estrecho de Ormuz pudo abrir por primera vez en más de tres meses. Por Ormuz, antes de la guerra, transitaba el 20% del comercio mundial de petróleo y gas.
La apertura ha durado apenas tres semanas, y este tiempo tampoco ha sido ni fácil ni fluido, con ataques constantes de los iraníes que intentaban pasar la vía sin pedir permiso a Teherán. A partir de este martes, Ormuz vuelve al bloqueo, con Washington cerrándola a todo barco iraní. Esta medida hace sin duda volver al bloqueo persa: Irán, de hecho, ha lanzado un misil contra un carguero en aguas territoriales omaníes, este martes por la mañana.
"El estrecho de Ormuz está abierto a TODO barco exepto los iraníes, y esto es culpa de sus líderes, que son mentirosos, violentos y malvados, quienes están llevando su país a la DESTRUCCIÓN TOTAL", ha dicho Trump este martes: "Tendremos un bloqueo total, pero solo para barcos que salgan o vayan a puertos iraníes. Y basándome en conversaciones muy productivas con nuestros aliados de Oriente Medio, he decidido sustituir la tasa del 20% de Estados Unidos por acuerdos de inversión, por los que varios países del Golfo invertirán en EEUU. ¡Estamos ganando como nunca!".
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