Un conjunto de cálculos matemáticos pintados en un muro de la antigua ciudad de Xultun demuestra el extraordinario desarrollo científico alcanzado por los mayas. El hallazgo identifica además a un astrónomo llamado Sak Tahn Waax, autor de unas complejas fórmulas que integraban calendarios y ciclos planetarios.
Un conjunto de cálculos matemáticos pintados en un muro de la antigua ciudad de Xultun demuestra el extraordinario desarrollo científico alcanzado por los mayas. El hallazgo identifica además a un astrónomo llamado Sak Tahn Waax, autor de unas complejas fórmulas que integraban calendarios y ciclos planetarios.
El hallazgo de una compleja fórmula matemática pintada hace más de 1.250 años en un muro de la antigua ciudad maya de Xultun, en Guatemala, está obligando a replantear la historia de la ciencia. La inscripción no solo demuestra el extraordinario nivel de los conocimientos matemáticos y astronómicos alcanzados por los mayas, sino que identifica por primera vez a un científico de esta civilización: un matemático-astrónomo llamado Sak Tahn Waax, cuya obra ha sido comparada con la de los grandes sabios de la Antigüedad.
El descubrimiento, publicado en la revista Antiquity, se basa en el análisis de un pequeño texto jeroglífico localizado en la estructura 10K-2 de Xultun, un edificio excavado en 2010 que ya había sorprendido a los arqueólogos por albergar decenas de anotaciones matemáticas y astronómicas realizadas directamente sobre sus paredes. Los investigadores consideran que la estancia funcionó como un auténtico taller de escribas y especialistas encargados de elaborar códices y cálculos durante el siglo VIII.
La pieza más llamativa es el denominado Texto 19, una fórmula que combina distintos ciclos de calendarios y astronómicos conocidos por los mayas, incluidos los movimientos de Venus y Marte. Aunque estos ciclos eran familiares para los especialistas de la época, la forma en que aparecen relacionados resulta completamente novedosa y no tiene precedentes en el registro arqueológico conocido.
Referencia
The identification and work of an eighth-century Maya mathematician. Franco D. Rossi et al. Antiquity (2026). DOI:https://doi.org/10.15184/aqy.2026.10378
Al final de esa secuencia aparece una inscripción que puede traducirse como "así dice Sak Tahn Waax", una firma que atribuye explícitamente la autoría del trabajo a este personaje, cuyo nombre significa "Zorro de pecho blanco". Se trata del primer caso conocido en el que un 5 del periodo Clásico recibe crédito directo por una aportación científica, un hecho excepcional para una cultura cuyos textos conservados suelen centrarse en gobernantes, guerras o acontecimientos rituales, según publica Nature.

La fórmula matemática del Texto 19 aparece como glifos. / Crédito: G. Ware, Proyecto Arqueológico Regional San Bartolo-Xultun.
Para los autores del estudio, el hallazgo demuestra que existía un reconocimiento del trabajo intelectual comparable al de otras grandes tradiciones científicas de la Antigüedad. Hasta ahora, los investigadores conocían la extraordinaria precisión de los calendarios mayas y su capacidad para predecir fenómenos astronómicos, pero desconocían quiénes eran las personas responsables de desarrollar ese conocimiento.
El contenido del Texto 19 también aporta nuevas evidencias sobre la sofisticación del pensamiento científico prehispánico. Las fórmulas muestran un complejo sistema de relaciones entre el calendario ritual de 260 días, el año solar y los ciclos planetarios, fruto de observaciones sistemáticas del cielo y de avanzados procedimientos matemáticos. Según los investigadores, esta construcción intelectual puede compararse con la alcanzada por matemáticos y astrónomos de civilizaciones como la griega, la mesopotámica, la india o la china.
Fuente: Levante - EMV