La delicada situación de la rentabilidad de los cultivos se ha visto agudizada por la subida de costes tras el conflicto de Oriente Medio. A ello se suman los temores que generan algunos acuerdos comerciales como el de Mercosur
15/05/2026 a las 07:22h.
La caída de rentabilidad en los cultivos, la subida de los costes de producción agudizados aún más por el conflicto de Oriente Medio, unido a las incertidumbres que generan algunos acuerdos comerciales como el de Mercosur, centran las preocupaciones actuales en sector agrario. Una situación que agricultores y ganaderos consideran «límite» e «inasumible» y que ha desencadenado en la convocatoria de nuevas movilizaciones, en forma de manifestación, por parte de las organizaciones agrarias. Las cuentas no salen, el precio de los productos no para de caer, y el sector pide soluciones y apoyo a las diversas administraciones implicadas. «El hundimiento de la rentabilidad del sector, que está llevando a pérdidas a muchos de los subsectores, en particular los cereales y al resto de cultivos herbáceos», denuncian las organizaciones agrarias, son algunos de los motivos por los que saldrán a la calle el próximo 20 de mayo en Valladolid. En concreto, reclaman «medidas políticas, arancelarias y fiscales» para que se abaraten los insumos, y para que repunten los precios de los productos, al menos hasta cubrir los costes de producción, tal como fija y obliga la Ley de la Cadena Alimentaria.
En los cultivos, la baja rentabilidad y los problemas vividos durante la sementera por las intermitentes lluvias, han llevado a un recorte en las siembras del cereal. Las estimaciones del Ministerio de Agricultura sobre las siembras de invierno de trigo, cebada, centeno y avena apuntan a una bajada del número de hectáreas del 4,6 %, desde 1.771.374 de 2025 a las 690.691 para el año que viene, es decir, 80.683 menos. Con la subida del precio de los insumos y la depreciación del cereal, los agricultores de la región buscan alternativas de cultivos que generen la mayor rentabilidad posible a la hora de afrontar la campaña de 2026. Por ello, en este momento de siembras de girasol, se prevé un aumento de la superficie debido a que los costes de producción son menores. De momento, hay que esperar a que se confirmen los datos, pero los productores auguran que la subida de hectáreas podría situarse entre en un 15 y un 20% por encima del año pasado. En ese aumento previsto, también ha influido el descenso de hectáreas de colza, en ese caso, por la sequía que se vivió a finales de septiembre, principios de octubre, que hizo que para muchos agricultores fuera imposible realizar las siembra debido a la sequedad de los terrenos, dejando prácticamente las opciones del cultivo en las zonas de regadío.
La campaña de riego en la cuenca del Duero ha comenzado en 2026 con «buenas perspectivas» y «sin restricciones» al encontrarse los embalses al 88,1% de su capacidad. Se trata de unas dotaciones de agua similares a las del pasado año y de «máximos» en toda la demarcación. Con los embalses llenos y sin problemas para regar, los agricultores se encuentran también con los problemas de rentabilidad. La remolacha y el maíz no pasan por un buen momento.
Las circunstancias climatológicas atípicas de la campaña de recogida de remolacha 2025/2026 han provocado que los últimos compases de la molturación se solapen con la siembra de la siguiente. Unas siembras que van a buen ritmo y que se está desarrollando en condiciones meteorológicas adecuadas. A pesar de que, en los últimos años, la superficie ha ido descendiendo y muchos productores han abandonado esa apuesta por este cultivo de regadío, tanto en la cooperativa Acor como en Azucarera, miran la campaña que empieza con una visión positiva, defendiendo la pervivencia de la remolacha en Castilla y León. Estiman que, en esta campaña, la superficie sembrada de remolacha en la región superará las 20.000 hectáreas. En cuanto a la molturación, destacan que la campaña ha tenido una importante mejora en los rendimientos respecto al año anterior, que se sitúa entre 12 y 20 toneladas por hectárea a mayores, dependiendo de la situación de las parcelas.
En lo que se refiere la siembra de maíz avanza a buen ritmo en Castilla y León, superando el 90% de la superficie prevista para el cultivo. La estimación es que el número de hectáreas en Castilla y León se mantenga respecto al año anterior, que alcanzaron las 124.000. Como cada año, el cultivo coge especial relevancia en la provincia de León, líder nacional en producción de maíz, al contar también con la mayor superficie de regadío. Allí, las previsiones apuntan a que la siembra terminará con un total de 78.000 hectáreas de producción de maíz, subiendo en alrededor de 2.000 hectáreas con respecto a los datos del año 2025.
Por otra parte, tras el susto y las consecuencias negativas que tuvo el mildiu, durante la última cosecha, en las principales zonas vitivinícolas de la región, los viticultores afrontan con optimismo la añada 2026, pero sin esconder el temor a que las heladas tardías de primavera y las tormentas de pedrisco puedan afectar al viñedo.
En la ganadería, el año trae sus luces y sombras. Buenos precios, especialmente en carne tanto de vacuno como de ovino, pero, en el ámbito negativo, el sector ganadero se ha visto afectado por enfermedades. El riesgo de gripe aviar tras la aparición de seis focos en el mes de octubre en la provincia de Valladolid, desencadenó en un confinamiento de las aves que se ha prolongado durante casi cinco meses afectando a un total de 648 granjas en Castilla y León y a más de 15.900 explotaciones de producción doméstica de autoconsumo.
La dermatosis nodular ha generado muchos quebraderos de cabeza en el sector vacuno. Durante meses se prohibió el traslado de animales y la celebración de ferias. A pesar de que, desde el mes de febrero, se relajaron las medidas preventivas sobre esta enfermedad, la preocupación sigue presente. El sector del porcino también se mantiene en jaque por la Peste Porcina Africana (PPA) que ha generado «mucha incertidumbre», y ha tocado de lleno a las exportaciones.
Los ganaderos de leche también viven momentos difíciles. El vacuno de leche denuncia que bajada del precio un 15% que han experimentado no cubre costes, mientras que las industrias lácteas defienden que el exceso de producto y la depreciación en Europa ha lastrado la competitividad del sector. El ovino de leche, también con los precios a la baja, ha reducido su producción más de un 15% en los últimos tres años. En carne se vive un momento dulce con precios al alza favorecidos, en gran parte, por los mercados internacionales. El sector apela a la urgencia de poner en marcha el Plan del Ovino.